Chicago, Illinois.- Un juez federal condenó a 37 años de prisión a un hombre del área de Chicago por explotar sexualmente a casi 100 menores con quienes se comunicaba a través de redes sociales.
Condenan a 37 años de prisión a residente del área de Chicago por explotación infantil en redes sociales
Shaun Healy, residente de Chicago fue condenado a 37 años de prisión por explotar sexualmente a casi 100 menores contactados en redes sociales. El caso encendió las alertas sobre los riesgos digitales que enfrentan los jóvenes y la importancia de que los padres mantengan una supervisión activa y conversaciones abiertas en casa.
El acusado, Shaun Healy, de 45 años, utilizaba la aplicación Snapchat para persuadir a jóvenes a crear y enviarle imágenes y videos explícitos. Según la setencia, Healy se hacía pasar por menor de edad para ganarse la confianza de sus víctimas e inducirlas a producir el material.
Posteriormente, las extorsionaba amenazándolas con publicar el contenido si no enviaban más imágenes o videos.
El caso vuelve a poner sobre la mesa un problema creciente: mientras más conectados están los jóvenes, mayores pueden ser los riesgos si no existe supervisión y educación digital adecuada.
Un riesgo que va en aumento
El experto en ciberseguridad, Diego Cárdenas, advirtió que los depredadores digitales utilizan herramientas cada vez más sofisticadas. Entre ellas, mencionó la creación de cuentas falsas, el uso de imágenes manipuladas y la suplantación de identidad para engañar a menores.
De acuerdo con datos del 'National Center for Missing & Exploited Children' (NCMEC), en 2024 se recibieron más de 546 mil informes sobre incitación en línea, lo que representa un aumento del 192% en comparación con 2023. Estas cifras reflejan un problema que continúa creciendo.
Además, el Federal Bureau of Investigation (FBI) advierte que existen señales de alerta que los padres deben tomar muy en serio.
Señales de alerta en casa
Entre los comportamientos que pueden indicar que un menor está siendo víctima de explotación o acoso en línea se encuentran:
- Cambios bruscos de humor.
- Aislamiento repentino.
- Ocultar el teléfono o dispositivos electrónicos.
- Borrar mensajes constantemente.
- Recibir regalos digitales de personas desconocidas.
Los expertos recomiendan que los padres mantengan las cuentas privadas, desactiven mensajes de desconocidos, limiten el uso nocturno del teléfono, desactiven la ubicación en tiempo real y revisen regularmente las listas de contactos.
Cárdenas enfatiza que, aunque muchos jóvenes dominan mejor la tecnología que los adultos, la responsabilidad de la supervisión sigue siendo de los padres. Por eso insiste en la importancia de hablar del tema de forma clara, directa y frecuente.
La prevención comienza en casa
Especialistas coinciden en que la prevención empieza con conversaciones abiertas, sin tabúes y con información clara sobre los riesgos reales en internet.
Si existe sospecha de que un menor ya fue contactado o está siendo víctima de explotación, recomiendan no borrar mensajes, guardar evidencia y reportar de inmediato a las autoridades.







