Ayleen tiene apenas 8 años y comenzó a perder el cabello; en cuestión de un mes, la niña mexicana que vive en Tampa, Florida, se quedó sin toda su cabellera. Para su familia, lo que comenzó como un problema físico terminó revelando una situación relacionada con la ansiedad que le causa la posibilidad de que su familia sea deportada.
"Mami, no abras": niña mexicana de 8 años pierde el cabello tras vivir ansiedad por operativos migratorios
Desde el regreso a la presidencia de Donald Trump, Ayleen comenzó a tener miedo de que su familia fuera detenida y deportada, por lo que comenzó a caerse su caballera; con ello, inició el bullying de otros niños
Sus padres buscaron primero una explicación médica. Ana, la madre de Ayleen, contó que llevó a su hija con un doctor para conocer la causa de la pérdida de cabello. "Hice una cita con el doctor, le dije lo que estaba pasando, él dijo que una enfermedad grave no tenía", relató.
La pérdida de cabello había comenzado en 2025, cuando Ayleen fue diagnosticada con ansiedad. De acuerdo con su madre, el temor provocado por los cambios en las leyes de inmigración y redadas comenzó a afectar emocionalmente a la niña.
"Desde hace tiempo cuando empezó todo lo del presidente, ella empezó a sentirse mal... que tenía miedo, que se sentía triste", explicó Ana. La preocupación de Ayleen estaba relacionada con la posibilidad de que su familia pudiera ser separada o enviada a México.
La niña incluso comenzó a expresar miedo de que su madre saliera de casa. "Mami, no quiero que salgas a la calle porque... porque el presidente que tenemos no te quiere y él te quiere mandar a México", le decía, según su madre.
Ana intentaba tranquilizarla: "No mi amor, no pasa nada". Pero el temor de Ayleen continuaba: "Mami, si vienen aquí y tocan la puerta... no abras, mami", recuerda su madre que le decía.
La situación emocional de la niña coincidió con la pérdida de su cabello y, con ello, Ayleen enfrentó además una nueva dificultad: el bullying.
Niños llegaron a la casa de Ayleen y le gritaron que querían pegarle
Después de que Ayleen dejó de asistir a la escuela, el acoso no desapareció. Según su madre, unos niños llegaron hasta la puerta de su casa y comenzaron a amenazarla.
"Y después que ella no iba a la escuela, unos niños llegaron y tocaron la puerta... le gritaban, sal porque queremos pegarte", contó Ana.
La experiencia hizo que Ayleen ya no quisiera regresar a clases presenciales. Su familia buscó ayuda psicológica después de su diagnóstico y, actualmente, la niña toma clases de manera virtual.
Para Ana, acompañar a su hija durante este proceso ha sido especialmente difícil: " No es fácil... no se lo deseo a nadie", dijo.






