DALLAS, Texas. Leo Hernández tenía dos años y medio cuando el cáncer entró sin aviso en la vida de su familia.
Padres hispanos se disfrazaban de superhéroes para ayudar a su hijo con leucemia en Texas
Leo, un niño hispano diagnosticado con leucemia a los dos años, hoy está en remisión. Sus padres cuentan cómo enfrentaron años de quimioterapia, miedo y hospitales hasta celebrar su regreso al fútbol como un gol de victoria.
Darío y Natalia, sus padres, pasaron, en cuestión de horas, de la rutina en casa a los pasillos del hospital.
Transfusiones, cirugías, anestesias, quimioterapias.
Una nueva realidad construida de golpe, sin manual.
"Desde ahí empezamos nuestro proceso de sobrevivencia con el cáncer", dijo Natalia en entrevista con N+ Univision 23 DFW.
Darío recuerda el peso de aquel primer día.
Leo llegó al hospital con 90 mil células cancerígenas.
"Intentar asimilar eso, algo que ni siquiera creo que nadie está preparado", dijo.

Leo solo quería volver a casa
Leo no entendía por completo lo que estaba ocurriendo.
Pero sí entendía el dolor, el miedo y las ganas de volver a casa.
"Yo le decía a mi papá, yo quiero ir a casa", recordó Leo.
Para sus padres, cada procedimiento era una prueba nueva.
Darío calcula que su hijo estuvo bajo anestesia más de 50 veces.
"Son más de 50 veces que estás firmando y no sabes si es el último adiós", dijo.
Los superhéroes llegaron al hospital
En medio del tratamiento, buscaron una forma de cambiar el ambiente del hospital.
Darío y Natalia se disfrazaban de superhéroes para acompañar a Leo, para darle algo más que medicamentos, una razón para sonreír.
"Comenzó a sonreír, comenzó a jugar", contó Darío.
"No creía que estuvieran sus superhéroes".
Natalia dice que esa dinámica también los sostuvo a ellos.
"Leo se sentía superhéroe y nosotros nos sentíamos superhéroes por él".
Una familia encontró en el fútbol otra forma de resistir
La enfermedad también redistribuyó los roles dentro de la familia.
"Yo soy la que sale, la que enfrenta las cargas de afuera, y él es el que se queda y ve las cargas de adentro", dijo Natalia.
"Eso nos ha hecho un gran equipo".
Durante el tratamiento, hubo algo que nunca desapareció: el fútbol.
Ese vínculo une a Leo con su padre, exfutbolista, y con su ídolo, Messi.
"Leo es extremadamente competitivo", dijo Darío.
"Él siente que quiere jugar en Miami y quiere ser Messi".
El gol que su familia esperó durante años
Después de tres años y medio de quimioterapias, Leo está en remisión.
Ahora trabaja en recuperar fuerza, motricidad y confianza.
En una gala dedicada a la lucha contra el cáncer infantil, Leo vivió una noche especial junto al exfutbolista del FC Dallas Kenny Cooper.
Cooper propuso algo simple: que Leo tomara una pelota, corriera y la pateara mientras todos gritaban.
Para muchos fue un momento simbólico, para su familia, fue mucho más.
"Lloramos, porque fue un gol de victoria", dijo Darío.
"Fue decir, Leo está aquí".
Natalia lo resume a su manera: Leo es el proyecto de vida de su familia.
Un niño que pasó por hospitales, miedo y tratamiento, y que ahora vuelve a correr detrás de una pelota, como quien vuelve a entrar en la vida.















