Las renuncias de los ahora excongresistas Eric Swalwell y Tony Gonzales esta semana a sus puestos en la Cámara de Representante son dos eslabones más en la larga cadena de escándalos sexuales que han involucrado a políticos estadounidenses, incluso desde la presidencia.
Clinton y Lewinsky, o Daniels y Trump: algunos de los grandes escándalos sexuales de políticos en EEUU
Los escándalos de índole sexual han salpicado a políticos estadounidenses desde hace décadas. Los casos del expresidente Bill Clinton o del presidente Donald Trump son algunos de ellos.
A lo largo de la historia los grandes políticos han atravesado escándalos. Recordados son los casos del expresidente Bill Clinton y su relación con la pasante de la Casa Blanca Mónica Lewinsky durante la década de 1990, o más recientemente el del presidente Donald Trump con la actriz de cine para adultos Stormy Daniels.
Y también está el caso Jeffrey Epstein, que ha causado un terremoto político no solo en EEUU sino también entre la realeza británica.
Bill Clinton: "No tuve relaciones sexuales con esa mujer"
El presidente Bill Clinton fue enjuiciado en el Congreso, salvando su destitución del cargo en 1999 por el escándalo sexual con Mónica Lewinsky, una pasante de la Casa Blanca de 21 años de edad con la que tuvo una relación inapropiada entre 1995 y 1997.
El caso se conoció a raíz de las averiguaciones del fiscal especial Kenneth Starr, quien indagaba sobre inversiones inmobiliarias de Clinton y su esposa, la ahora exsenadora Hillary Clinton, en Arkansas, donde el expresidente fue gobernador.
Starr también investigó otras controversias relacionadas con el entonces presidente Clinton, incluyendo su conducta en una demanda de acoso sexual presentada por Paula Jones en 1994, una antigua empleada del gobierno de Arkansas que afirmó que en 1991 sufrió acoso sexual por parte de Clinton en un hotel en Little Rock, en ese estado.
El caso de Jones llegó hasta la Corte Suprema de EEUU, que delimitó el alcance de la inmunidad presidencial, y determinó que Clinton estaba sujeto a responder por sus actos previos a asumir el cargo presidencial.
Y fue durante el juicio del caso Paula Jones que se produjeron los testimonios de Clinton y de Monica Lewinsky, que posteriormente desataron el escándalo sobre la relación sexual con la pasante de la Casa Blanca.
En dicho proceso judicial, Clinton declaró bajo juramento que no había tenido relaciones sexuales con Lewinsky. Pero la pasante había contado sobre su relación de corte sexual con el presidente a una amiga, Linda Tripp, quien grabó las conversaciones, y además persuadió a Lewinsky de no limpiar el famoso vestido azul manchado con sémen.
Los registros de las conversaciones fueron entregados a Starr, que los incluyó en su reporte sobre el mandatario.
En enero de 1998 los medios estadounidenses publicaron el escándalo y a los pocos días el presidente Clinton emitió una declaración acompañado por su esposa, en la que expresó "no mantuve relaciones sexuales con esa mujer, la señorita Lewinsky. Nunca le pedí a nadie que mintiera, ni una sola vez; nunca. Estas acusaciones son falsas. Y necesito volver al trabajo por el pueblo estadounidense. Gracias".
Pero en agosto de ese mismo año Bill Clinton admitió en un testimonio ante un gran jurado que tuvo una "relación física impropia" con Lewinsky. Pocas horas después, el entonces mandatario reconoció en una declaración televisada a todo el país que su relación con la pasante fue "no apropiada".
Pocos meses después Clinton fue enjuiciado en el Congreso por dar falsas declaraciones y obstruir a la justicia, pero no se alcanzaron los 67 votos que representan los dos tercios del total de votos del Senado necesarios para destituirlo.
Donald Trump, convicto por pagos encubiertos
En mayo de 2024 el entonces expresidente Donald Trump fue declarado culpable por un jurado popular de 34 cargos de falsificación contable para esconder el pago de 130,000 dólares en la recta final de las elecciones de 2016 a la exactriz de cine porno Stormy Daniels, con la que habría mantenido una fugaz relación extramatrimonial diez años antes, haciéndolo pasar como gastos legales.
En la deliberación del caso, los jurados revisaron las declaraciones de los testigos clave, el exjefe de un tabloide cercano a Trump, David Pecker, y el exabogado personal y hombre de confianza del expresidente, quien fungió como acusador principal del caso, Michael Cohen.
Sus testimonios se refieren en particular a una reunión que mantuvieron con Trump en agosto de 2015 en la Torre Trump de Nueva York, donde habrían ideado un plan para evitar cualquier posible escándalo que afectara al futuro candidato a la Casa Blanca, incluso si implicaba pagar a cambio de silencio.
Los fiscales expusieron con éxito que el encubrimiento ilegal del pago formaba parte de un delito más amplio para evitar que los votantes conocieran el comportamiento de Trump.
Cohen, que fue testigo clave para ello, calificó el veredicto como "un día importante para la rendición de cuentas y el estado de derecho".
Trump ha negado cualquier encuentro sexual con Daniels, pero no testificó en su propia defensa. Durante el juicio llamó al juez Juan Merchán "corrupto".
Daniels, que legalmente se llama Stephanie Clifford, dijo pocos días después del veredicto que Trump "debería ser sentenciado a cárcel y a algún servicio comunitario trabajando para los menos favorecidos, o siendo un saco de boxeo voluntario en un refugio para mujeres".
En enero de 2025 Trump fue condenado con una sentencia simbólica, aunque histórica, que no implicó cárcel ni multa, pero que convirtió al presidente electo en el primer delincuente convicto en llegar a la Casa Blanca.
"Este tribunal ha determinado que la única sentencia legal que permite la entrada de una sentencia condenatoria sin invadir el cargo más alto de la Tierra, es un descargo incondicional", dijo entonces el juez del Tribunal de Distrito de Manhattan Juan Merchan en una audiencia a la que Trump asistió virtualmente.
Esta condena poco usual mantiene la culpabilidad pero no implica condena a cárcel, multa o libertad condicional.
La larga madeja del caso Epstein
El fallecido financista Jeffrey Epstein, culpable de una red de tráfico sexual y abuso de menores, manejaba una red de influencias que abarcó políticos, empresarios y otras figuras de relevancia pública, y sobre la que incluso la Primera Dama, Melania Trump, negó esta semana tener algún vínculo.
Donald Trump, el antiguo príncipe Andrés de Inglaterra, o Bill Clinton son algunos de los nombres de políticos mencionados en los documentos del caso Epstein, publicados por el Departamento de Justicia tras una intensa presión y campaña de sectores republicanos, del movimiento MAGA y de los demócratas, que condujo a una ley que obligó al gobierno estadounidense a divulgar los registros sobre el caso.
El presidente Trump ha debido enfrentar los señalamientos sobre su relación de larga data con Epstein, a quien el mandatario decidió expulsar de su resort en Florida por su conducta.
Por ejemplo, en julio pasado The Wall Street Journal publicó una supuesta carta con contenido obsceno que, según el periódico, recibió Epstein de Trump en 2003 y estaba incluida en un álbum para el cumpleaños número 50 del fallecido financiero. Trump negó haber escrito la misiva, la cual calificó de "falsa, maliciosa y difamatoria".
La misiva, que lleva el nombre de Trump, incluye texto enmarcado por el contorno de lo que parece ser una mujer desnuda dibujada a mano y termina con el mensaje: "Feliz cumpleaños, y que cada día sea otro maravilloso secreto", según el periódico.
The Wall Street Journal describió el contenido de la carta pero no publicó una imagen que la mostrara en su totalidad. En respuesta Trump demandó al diari por difamación,por 10,000 millones de dólares, pero esta semana un juez federal desestimó el caso.
El juez federal de distrito Darrin P. Gayles, en Florida, escribió en la orden que Trump no logró sostener el argumento de que el artículo se publicó con la intención de actuar con malicia, pero le dio al mandatario la oportunidad de presentar una demanda enmendada.
Unas horas después del fallo, Trump afirmó en redes sociales que la decisión “no es una terminación”, sino más bien una “sugerencia de volver a presentar” su “sólido caso”, lo cual, según dijo, se haría “en o antes del 27 de abril”.
Desde hace un año Trump ha llamado a sus seguidores a pasar la página con el caso Epstein, e incluso llamó "estúpidos" a los republicanos que siguen demandando más transparencia en el caso.
Clinton, también en el caso Epstein
El expresidente Clinton y su esposa, declararon en febrero pasado ante un comité del Congreso que investiga al delincuente sexual convicto Epstein y a su cómplice, Ghislaine Maxwell.
Clinton dijo al Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, dominado por los republicanos, que no tenía conocimiento de los crímenes sexuales de Epstein, quien fue hallado muerto en una celda en Nueva York en 2019 mientras esperaba ser juzgado por tráfico sexual.
En la audiencia, el expresidente de 79 años respondió preguntas sobre la foto en la aparece en un jacuzzi con una mujer con la cara cubierta por un rectángulo negro y sobre otra imagen en la que se le ve nadar en una piscina junto con Ghislaine Maxwell —cómplice de Epstein— y una mujer sin identificar.
Clinton dijo que las fotos fueron tomadas en un hotel durante una visita a Brunéi, por invitación del sultán, quien estaba interesado en respaldar la iniciativa sobre el sida de la Fundación Clinton.
"Me invitó a quedarme allí y dijo: 'Quiero que se quede en este hotel y espero que use la piscina", refirió Clinton. "Nadé un rato. Me senté cinco minutos en el jacuzzi o el tiempo que fuera, y luego me levanté y me fui a la cama", dijo.
"También creo que había un agente del Servicio Secreto al otro lado de la piscina", comentó.
Clinton señaló que no sabía quién era la mujer sin identificar en las fotos, pero que creía que era parte del grupo del viaje. "No sé quién es", afirmó.
Preguntado sobre si había "mantenido alguna actividad sexual" con la mujer en las fotos, Clinton respondió: "No".
Hillary Clinton dijo a la comisión que no conoció a Epstein, y Bill Clinton aseguró que rompió sus lazos con él antes de que se conocieran sus crímenes sexuales en 2008.
La realeza y gobierno británico, salpicados por Epstein
En cuanto a Andrés Mountbatten-Windsor, el antiguo príncipe Andrés, está sufriendo una investigación en el Reino Unido por su relación con Epstein cuando era un enviado comercial para el gobierno británico.
El expríncipe, ahora llamado Andrew Mountbatten-Windsor, y el exministro y exembajador en Estados Unidos Peter Mandelson fueron detenidos en febrero por ser sospechosos de conducta inapropiada en el ejercicio de un cargo público por sus vínculos con Epstein.
Mountbatten-Windsor, a quien su hermano, el rey Carlos III despojó de sus títulos reales el año pasado, ha sido puesto en libertad por la policía mientras continúa la investigación. Ha negado cualquier conducta indebida.
La policía lo está investigando por acusaciones de que compartió documentos confidenciales con Epstein durante su etapa como emisario de Comercio.
Los documentos sobre el nombramiento de Mountbatten-Windsor como enviado comercial, cargo que ocupó de 2001 a 2011, figuran entre los documentos cuya publicación ha prometido el gobierno.
Virginia Giuffre, quien se suicidó el año pasado, afirmó que fue víctima de trata en tres ocasiones para mantener relaciones sexuales con el miembro de la realeza británica, desde 2001 y dos veces cuando tenía 17 años.
Mountbatten-Windsor resolvió en 2022 una demanda civil en Estados Unidos presentada por Giuffre, sin admitir responsabilidad.
John Edwards, de posible vicepresidente a la cancelación
El exsenador por Carolina del Norte John Edwards fue un contendiente en la carrera por la nominación demócrata para las elecciones presidenciales de 2008, consiguiendo incluso algunos éxitos frente a duros rivales como Hillary Clinton y el luego presidente Barack Obama.
En enero de ese año, Edwards anunció que se retiraba de la campaña, ofreciendo luego su apoyo a Obama. Durante algunas semanas incluso se ventiló la posibilidad de que fuese el compañero de fórmula de Obama para la vicepresidencia.
"Tomaría seriamente cualquier cosa que (Obama) me pida que considere, pero obviamente esto es algo que ya he hecho y no estoy buscando", dijo Edwards a la cadena ABC en junio de 2008. Ya había sido compañero de fórmula de John Kerry en 2004, cuando fueron derrotados por el presidente George W. Bush y Dich Cheney.
Pero apenas un par de meses después, Edwards emitió un comunicado donde reconoció haber mantenido una relación extramatrimonial con la cineasta Rielle Hunter, lo que repetidamente había negado, y aseguró que las campañas políticas lo fueron convirtiendo en un "cada vez mayor egocéntrico y narcisista".
"Me comporté de modo desleal con mi familia y con mis principios", dijo Edwards, entonces de 54 años, en un comunicado. "Reconocí mi error y le dije a mi esposa que mantuve una relación amorosa con otra mujer, y le pedí que me perdonara", añadió el que fue un influyente miembro del Partido Demócrata.
Su esposa, Elizabeth Edwards, que tenía reconocimiento público por su lucha contra el cáncer, aseguró entonces que en 2006 su esposo le confesó su infidelidad, y dijo que hubiera preferido que no fuera revelada al público.
"Estoy orgullosa de la valentía que demostró John al enfrentar con honestidad la vergüenza".
Aunado a esta enfermedad, el matrimonio debió además enfrentar la muerte de uno de los cuatro hijos en un accidente automovilístico.
Elizabeth Edwards falleció en 2010.
Con información de AFP y AP









