Durante más de dos décadas, Maribel Urbina manejó un autobús escolar en Nueva York. Era su rutina, su estabilidad y la forma en que sacó adelante a sus cuatro hijos. Pero todo cambió cuando perdió su estatus migratorio y, con ello, su permiso para trabajar.
Impacto de las políticas migratorias: Maribel Urbina y miles de inmigrantes pierden su derecho a trabajar
El impacto de las políticas migratorias como la cancelación del TPS y nuevas restricciones laborales afectan a miles de inmigrantes como Maribel Urbina, que tras más de dos décadas ahora no puede trabajar y mantener a su familia.
“Cada día me alegraba saber que tenía trabajo, que podía conducir. Ahora me levanto y no puedo hacerlo. Esto me angustia mucho”, dice entre lágrimas esta mujer que después de 21 años trabajando, hoy no puede manejar, no puede generar ingresos y depende de su familia para pagar la hipoteca.
Su caso refleja lo que está pasando con miles de inmigrantes tras los cambios impulsados durante la administración del presidente Donald Trump, que han endurecido el acceso al empleo legal en Estados Unidos.
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Urbina tenía el Estatus de Protección Temporal desde 1999, un programa que protege a personas de países en crisis como Honduras. Sin embargo, el gobierno tomó medidas para eliminar el TPS para varios países, reduciendo esa protección que por años les permitió vivir y trabajar legalmente.
"Siempre pagué mis impuestos a tiempo. No creo haber hecho nada malo. Trabajaba duro para mantener a mi familia”, señala con preocupación.
Difícil panorama para solicitantes de asilo, refugiados y beneficiarios de DACA
Al mismo tiempo, también se cancelaron programas de permiso humanitario y se redujo la duración de los permisos de trabajo. Lo que antes podía durar hasta cinco años, ahora se limita a periodos mucho más cortos, lo que obliga a las personas a renovar constantemente y vivir con incertidumbre.
Otro cambio clave fue el fin de la renovación automática de permisos de trabajo para muchos migrantes. Esto afecta directamente a solicitantes de asilo, refugiados y personas con procesos migratorios en curso, que ahora deben volver a aplicar y enfrentar retrasos que pueden dejarlos meses sin poder trabajar.
Además, nuevas reglas han limitado aún más las oportunidades laborales. Por ejemplo, algunos ya no pueden renovar licencias comerciales, lo que afecta a conductores de autobuses y camiones. También hay propuestas que podrían restringir todavía más el acceso al trabajo para quienes están pidiendo asilo.
Las autoridades federales, incluyendo el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, defienden estas medidas argumentando que buscan reforzar la seguridad, evitar fraudes y poner orden en el sistema migratorio bajo una política de “Estados Unidos primero”.
Políticas que ahorcan la economía y sueños de familias
Pero en la práctica, el impacto se siente en la vida diaria. P ersonas que llevaban años trabajando de forma estable ahora están perdiendo sus empleos. Empresas, ante la incertidumbre, prefieren no contratar o despedir preventivamente.
"Mi sueño es recuperar mi licencia y poder conducir de nuevo; ya sea con una extensión del TPS o con la tarjeta de residencia. Lo único que quiero es seguir contribuyendo y poder trabajar".
Organizaciones comunitarias advierten que estas políticas están empujando a muchas familias a situaciones difíciles . Sin permiso de trabajo, se vuelve complicado pagar renta, comida o servicios básicos. En lugar de avanzar hacia la autosuficiencia, muchas personas ahora apenas están sobreviviendo.
El futuro de Urbina sigue en el aire. Ha solicitado la residencia permanente, pero su caso está detenido. Mientras tanto, su deseo es simple: volver a trabajar. “Yo no estaba pidiendo ayuda”, dijo. “Solo quería seguir trabajando y mantener a mi familia”.
Su historia pone rostro a una realidad más amplia: cuando cambian las reglas migratorias, el impacto no es abstracto, se siente en la mesa, en el trabajo.
Con información de USA TODAY Network y Reuters Connect
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