Dos policías murieron el domingo en un ataque armado en el noroeste de Colombia, en un hecho que las autoridades adjudicaron a disidencias de las extintas FARC, que han causado zozobra en esa zona del país andino.
Matan a 2 policías en el noroeste de Colombia y ofrecen recompensa por los atacantes
Dos policías murieron en ataque armado atribuido a disidencias de las FARC en Antioquia, Colombia, ofrecen recompensa por los atacantes.
Los uniformados integraban la patrulla de vigilancia del municipio de Anorí, en el departamento de Antioquia, y “fueron atacados mientras cumplían tareas de “control y verificación de establecimientos comerciales”, informó en la red social X el director de la policía, general William Rincón.
Según declaró a medios colombianos el comandante de policía de esa localidad, general William Castaño, sujetos armados que se movilizaban en dos motocicletas “con armamento de largo alcance” se aproximaron a tres policías cerca de un parque de Anorí —a 300 kilómetros (186 millas) al noroeste de Bogotá—, impactando a dos de los uniformados.
Las víctimas, ambas de 38 años, murieron en el lugar, mientras que el tercer policía “alcanza a repeler la acción y se dirige a la estación policial”, indicó Castaño.
La secretaría de Seguridad de la gobernación de Antioquia ofreció una recompensa de 200 millones de pesos (más de 50.000 dólares) por información que permita identificar y procesar a los responsables del ataque contra los policías.
Condena Julián Rendón el acto
El gobernador de Antioquia, Julián Rendón, condenó el acto. En un mensaje en X, lo adjudicó a las disidencias de las desaparecidas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia al mando de (Alexander Díaz), alias “Calarcá”, por lo que solicitó “asistencia militar” en la zona.
Rendón reprochó al gobierno del presidente Gustavo Petro por la supuesta falta de contundencia contra ese cabecilla de la agrupación armada ilegal, con quien mantenía una mesa de negociación.
Petro, el primer mandatario de izquierda en la historia de Colombia, lleva adelante una política de diálogos para la paz a fin de conseguir el desarme de las estructuras ilegales, pero ha recibido críticas de sectores de oposición, los cuales sostienen que alienta la “impunidad”.
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En esa zona del país operan la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), disidencias de las ex FARC y el cártel del Clan del Golfo.
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