Lakeland, FLORIDA.- La escena ocurrió de noche de enero, en una casa rodante en Lakeland, en el centro de Florida. Afuera, patrullas esperaban mientras agentes federales ejecutaban un arresto migratorio. Adentro, una madre intentaba resolver en minutos lo que otras familias planean durante años: quién se quedaría con sus hijas.
“Se me partió el corazón”: deportan a madre lactante y su bebé termina siendo amamantada por vecina de un pastor
“No es fácil separarse de una bebé de 3 meses”, cuenta Doris Flores, una madre hispana deportada por ICE junto a su esposo. En minutos, tuvo que dejar a sus hijas con un pastor. La bebé, de apenas 3 meses, terminó siendo amamantada por una vecina que acababa de dar a luz.
“Al ver mi bebé…”, alcanza a decir Doris Flores al recordar ese momento. Desde entonces, esa imagen se convirtió en el punto de partida.
Flores fue arrestada junto a su esposo durante un operativo de ICE en el condado de Polk donde las autoridades locales mantienen cooperación con agencias federales de inmigración.
En cuestión de minutos, tuvo que dejar a sus hijas bajo el cuidado de terceros. “Para mí fue difícil, con lágrimas en mi rostro, mi corazón se me partió… porque no es fácil, verdad, separarse de una niña de 3 meses”, dice.
Antes de que se la llevaran, tomó el teléfono y llamó al pastor de su iglesia. Él y su esposa llegaron mientras los agentes seguían en la vivienda. La decisión era urgente: si nadie asumía el cuidado de las niñas, el Estado podía intervenir y llevarlas al sistema de acogida.
“Cuando me la dejé… se la entregamos a los pastores, la bebé se soltó en llanto… ella no podía consolarla”, relata Flores. “Ella seguía en el carro del pastor y no se callaba”.
El pastor, Israel Vázquez, recuerda la escena. “Está viviendo un momento traumático, verdad, porque estamos viendo que arrestan a sus papás”.
La intervención no terminó ahí. Flores tuvo que explicar, en pocos minutos, cómo alimentar a la bebé, cómo cambiarla y cada cuánto debía comer. La niña dependía de leche materna y fórmula. Esa noche, el proceso se interrumpió.
“Ayyy, me destrozó tanto mi corazón ver mi criatura así… decía yo ‘Señor, ayúdala’”, cuenta.
La esposa del pastor, Raiza Vázquez, describe lo que ocurrió después. “Pues bien triste porque es una bebé… es bien difícil para una madre desprenderse cuando estaba lactando”. Ante la urgencia, una vecina que acababa de dar a luz ayudó a amamantar a la bebé.
Durante los días siguientes, organizaron la rutina de las niñas, incluyendo alimentación, escuela y trámites necesarios en caso de una eventual reunificación.
Mientras tanto, Flores pasaba por centros de detención migratoria. En ese periodo, relata que sufrió complicaciones físicas asociadas a la interrupción de la lactancia.
El proceso avanzó rápidamente hacia la deportación. Flores fue deportada a Honduras. Días después, logró reunirse con sus hijas.
“Y cuando ya miré mi bebé, para mí fue todo diferente… dije yo, ‘ay mi bebé, ya la veo’”, cuenta. “Jamás volveré a permitir que me separen de mis hijas”, dice.
Una tendencia que crece
El caso de Flores ocurre en un aumento en las detenciones de padres con hijos ciudadanos estadounidenses. Un análisis de datos del ICE obtenido por el Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Washington y analizado por ProPublica, muestra que en los primeros siete meses del segundo mandato de Donald Trump, más de 11.000 niños ciudadanos tuvieron al menos un padre arrestado o detenido.
Eso equivale a más de 50 menores al día enfrentando la separación de uno de sus padres.
Las cifras también muestran un cambio en los resultados de esos procesos. Cerca del 60% de los arrestos de madres terminan en deportación, el doble que en la administración anterior a un ritmo cuatro veces más alto.
En paralelo, más de la mitad de los padres detenidos no tienen antecedentes penales graves, más allá de infracciones de tránsito o temas migratorios.
La política federal establece que los agentes deben permitir que los padres organicen el cuidado de sus hijos antes de ser detenidos. Sin embargo, en la práctica, ese margen puede reducirse a minutos, como ocurrió en Lakeland.
En Florida la colaboración entre autoridades locales y federales en materia migratoria se ha intensificado. En condados como Polk, los agentes locales pueden notificar al ICE sobre el estatus migratorio de las personas con las que interactúan.
El Departamento de Seguridad Nacional sostiene que “el ICE no separa familias” y que los padres pueden decidir si dejan a sus hijos en Estados Unidos o si los llevan consigo al ser deportados.
¿Qué pueden hacer las familias?
En ese contexto, organizaciones legales y comunitarias recomiendan a las familias inmigrantes tener un plan previo:
- Designar un tutor legal para los hijos.
- Mantener documentos importantes accesibles.
- Conocer el derecho a guardar silencio y solicitar un abogado.
En el área de Lakeland y Tampa, organizaciones como la Florida Immigrant Coalition, Gulfcoast Legal Services y Catholic Charities Diocese of St. Petersburg ofrecen orientación legal y apoyo social, mientras redes comunitarias y religiosas, junto con grupos locales suelen ser respaldo para el cuidado de menores.
Hay familias que también optan por enviar a sus hijos fuera del país, otras que los dejan con familiares o amigos, y algunas que enfrentan procesos legales prolongados para mantener la custodia.
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