Una cueva ocultaba literas, comida y hasta un libro infantil: descubren escondite para migrantes en Arizona

Por fuera parecía una simple roca en el desierto. Por dentro había literas, comida, recipientes de agua y hasta un libro infantil. Cerca de Tucson, Arizona, descubrieron un escondite presuntamente usado para mover migrantes por rutas remotas de la frontera.

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ELOY, Arizona.- En la cima de un cerro al oeste de Tucson, a pocas millas de una carretera interestatal, una estructura camuflada entre piedras volvió a poner en evidencia una de las realidades menos visibles de la frontera entre México y Estados Unidos: los escondites usados para mover personas y mercancía por rutas remotas del desierto.

Desde lejos parece parte del terreno. Solo al acercarse se distinguen escalones improvisados en la ladera que conducen a un espacio oculto bajo una gran roca. Allí, entre paredes de piedra y un techo natural, había una litera, alimentos, recipientes para agua, ropa y otros objetos personales. El hallazgo fue documentado por cámaras de N+ Univision Arizona, que ingresaron al lugar.

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“Se me hace raro que esté allí”, contó Héctor Aguirre, conocido como “Lobito”, una de las personas que encontró el sitio durante una jornada de cacería. “Vi esa piedra y dije: algo raro hay ahí. Empezamos a subir y ya cerca se miran los escalones y cómo lo arreglaron”.

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Lo encontrado no corresponde a una cueva excavada desde cero, sino a una formación rocosa acondicionada para servir como refugio. En el interior había una litera, bolsas con comida enlatada y contenedores que, según los exploradores, habrían sido utilizados para almacenar agua u otros suministros.

También se observaban prendas de vestir, una mochila y un libro escolar dirigido a un niño de aproximadamente siete años.

Esos objetos sugieren que el lugar pudo haber sido usado no solo por vigías o guías, sino también por migrantes que esperaban durante horas o días antes de continuar el trayecto hacia la autopista cercana, donde presuntamente serían recogidos por vehículos.

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La cueva del contrabando

“Para mí que era un coyote, porque por ahí es cruzadero”, dijo Aguirre, usando el término común con el que se conoce a traficantes de personas en la frontera. También aseguró que muchos migrantes quedan expuestos a abusos en estas rutas. “Muchas veces los coyotes roban a la gente”.

El cerro ofrece visibilidad sobre una amplia zona del desierto y se encuentra relativamente cerca de una vía rápida que conecta con Phoenix y otras ciudades del interior de Estados Unidos. En operaciones de tráfico humano, esa combinación resulta estratégica. Altura para vigilar movimientos de agentes y cercanía a rutas de escape o transporte.


En el sur de Arizona, este tipo de hallazgos no es nuevo. Autoridades estadounidenses y mexicanas han localizado durante años puntos de observación conocidos como lookout sites o sitios de vigilancia instalados en montañas y colinas. Allí suelen encontrarse binoculares, radios, baterías, garrafones de agua, mochilas y restos de campamentos temporales.

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José Ruiz, agente de la Patrulla Fronteriza, explicó en otra operación reciente la importancia de esos objetos. “Ahorita encontramos un par de binoculares aquí en el desierto. Para mí eso avisa que es una herramienta que van a estar usando los que se dice en los puntos o los guías”.

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Joel, explorador de la zona, plantea otra posibilidad. “Yo pienso que ya deben haber sido personas que estaban huyendo de la justicia, porque quién en sus cinco sentidos va a venir a vivir aquí”.

Cuando las cámaras entraron al escondite no había nadie. Solo quedaban restos de una operación pasada: latas vacías, ropa abandonada, polvo acumulado y silencio. Aguirre consideró que el sitio no parecía reciente, aunque no existe confirmación oficial sobre cuánto tiempo llevaba en uso.

En medio de este desierto, donde una piedra puede significar sombra, refugio o vigilancia, la cueva hallada en Eloy es prueba de una parte de la frontera que casi nunca se ve: escondites precarios desde donde se espera el siguiente movimiento, a solo unos kilómetros de las autopistas.

Con información de Oscar Gómez.

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