Ferrari Amalfi Spider 2027: más de 600 caballos, cielo abierto y carreteras griegas

El Ferrari Amalfi Spider 2027 combina lujo, comodidad y sofisticación con un V8 biturbo de 3.9 litros y cigüeñal plano que desarrolla 631 caballos de potencia y 760 Nm de torque. Lo revisamos a fondo.

Imagen Ferrari / Jaime Gabaldoni

Hay Ferraris concebidos para conseguir la vuelta más rápida posible en un circuito y otros que existen para recordarnos por qué nos enamoramos de manejar. El Ferrari Amalfi Spider 2027 pertenece claramente al segundo grupo. Sigue siendo extremadamente rápido, pero aquí las cifras de desempeño son solamente una parte de una experiencia donde el sonido, el paisaje y hasta el aire que entra a la cabina tienen casi tanta importancia como la velocidad.

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Para descubrirlo viajé hasta Grecia, donde Ferrari organizó una breve primera prueba de manejo por carreteras en las afueras de Atenas. El tiempo con el auto fue limitado, pero las condiciones difícilmente podían ser mejores para entender su personalidad: muchísimo calor, carreteras de montaña llenas de curvas y algunos recorridos junto al Mediterráneo.

Después de viajar miles de millas para manejarlo durante apenas unas horas, la pregunta inevitable era si realmente había valido la pena. Bastaron unas cuantas curvas para encontrar la respuesta.

Un Ferrari para viajar rápido, pero también para viajar


El Amalfi Spider pertenece a esa tradición de Ferrari donde desempeño y comodidad no tienen por qué ser conceptos opuestos. Es un Gran Turismo convertible con motor delantero central, tracción posterior y espacio para cuatro ocupantes, aunque los dos asientos posteriores son considerablemente más útiles para niños o equipaje que para adultos.

La diferencia aparece inmediatamente detrás del volante. En el modo Comfort, la suspensión magnética consigue controlar la carrocería sin transmitir cada imperfección del pavimento a los ocupantes. La dirección sigue comunicando lo que ocurre debajo de las ruedas y la visibilidad es sorprendentemente buena para un auto de estas características.

En las carreteras griegas donde lo probamos, esa combinación resultó especialmente interesante. Podíamos pasar de recorridos relativamente tranquilos junto al Mediterráneo a carreteras de montaña mucho más estrechas y técnicas sin que el auto pareciera estar fuera de su ambiente.

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Ese es precisamente uno de los mayores atractivos del Amalfi Spider. Puede ser dócil cuando lo necesitas y transformarse en algo considerablemente más serio cuando aparece la carretera adecuada.

Un V8 que todavía es protagonista


Debajo del largo capó encontramos un motor V8 biturbo de 3.9 litros, instalado en posición delantera central y considerablemente retrasado respecto al eje delantero para mejorar la distribución del peso.

Utiliza un cigüeñal plano y puede producir 631 caballos de fuerza a 7,600 rpm y 560 libras-pie de torque, disponibles entre 3,000 y 5,750 rpm. Son 20 caballos adicionales frente al modelo anterior.

Toda esa potencia llega exclusivamente a las ruedas posteriores mediante una transmisión de doble embrague y ocho velocidades. Y esta termina siendo una de las piezas fundamentales de la experiencia. Los cambios son extremadamente rápidos cuando estamos manejando agresivamente, pero la transmisión también sabe desaparecer cuando simplemente queremos desplazarnos con tranquilidad.

Ferrari estima una aceleración de 0 a 60 mph en aproximadamente 3.3 segundos y una velocidad máxima de 199 mph. El peso se mantiene en aproximadamente 3,430 libras.

Las cifras son impresionantes, pero detrás del volante no es un auto que intente asustarte permanentemente. Empuja con enorme fuerza, pero la entrega resulta progresiva y la cantidad de información que recibes a través de la dirección, los asientos y el chasis genera confianza.

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Comfort, Sport y Race: varias personalidades en un mismo auto

El conocido selector de modos de manejo de Ferrari permite modificar considerablemente la personalidad del Amalfi Spider. En Comfort, el acelerador, la transmisión y la suspensión adoptan configuraciones apropiadas para recorrer largas distancias. Existe además un modo Wet pensado para superficies de baja adherencia, algo particularmente importante cuando tenemos más de 600 caballos llegando exclusivamente al eje posterior.

Esto puede parecer contradictorio en un Ferrari, pero tiene muchísimo sentido. Un vehículo GT tiene que poder utilizarse bajo diferentes condiciones y el propietario no necesariamente va a esperar un día perfectamente soleado para sacarlo del garaje.

Al seleccionar Sport, las reacciones comienzan a cambiar. La transmisión responde con mayor agresividad, el acelerador se vuelve más sensible y el auto comienza a revelar con mayor claridad la capacidad de su chasis.

Race lleva todo otro paso adelante. La suspensión se siente más rígida, la transmisión parece anticipar prácticamente cada cambio y la respuesta del acelerador es inmediata.

Fue precisamente en las carreteras montañosas de Grecia donde pudimos apreciar mejor esa transformación. La enorme cantidad de agarre disponible permite aprovechar buena parte del desempeño sin que el auto resulte intimidante. Es emocionante, tremendamente rápido y exige respeto, pero nunca se siente impredecible.

Un convertible que intenta sacrificar lo mínimo posible

Uno de los mayores retos al convertir un GT de estas características en Spider es mantener la experiencia del coupé. Ferrari desarrolló un techo de lona que puede abrirse o cerrarse en aproximadamente 13.5 segundos, incluso mientras el vehículo está circulando a velocidades de hasta 35 mph (60 km/h).

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Durante nuestra prueba esa capacidad resultó bastante útil. Grecia nos recibió con temperaturas muy elevadas y hubo momentos en los que disfrutar del paisaje con el techo abierto dejó de parecer tan atractivo como disfrutar del aire acondicionado.

El trabajo aerodinámico también resulta particularmente importante cuando desaparece el techo. Ferrari incorporó una solución detrás de los ocupantes que permite modificar el flujo del aire dentro de la cabina y reducir considerablemente las turbulencias cuando conducimos con la capota plegada.

El objetivo parece haber sido claro: crear el Spider con el menor compromiso posible frente al coupé.

Y funciona. Con el techo abierto seguimos teniendo esa sensación especial de manejar prácticamente expuestos al paisaje y al sonido del V8, pero sin convertir cada recorrido en una batalla constante contra el viento.

Aerodinámica que no necesita gritar

El Amalfi Spider mide 183.5 pulgadas de largo, 77.7 pulgadas de ancho y apenas 51.4 pulgadas de alto. La distancia entre ejes es de 105.1 pulgadas.

Sus proporciones ayudan a explicar parte de su presencia. El capó es largo y ancho, mientras que el habitáculo parece desplazado hacia atrás. Los guardafangos delanteros están definidos principalmente mediante volúmenes en lugar de recurrir a una cantidad excesiva de líneas.

Buena parte del trabajo aerodinámico está además escondido dentro del diseño. Sobre los faros encontramos conductos funcionales que ayudan a manejar el flujo de aire y debajo del vehículo existen diferentes túneles dedicados tanto a generar carga aerodinámica como a refrigerar componentes.

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En la parte posterior encontramos otro elemento importante: un alerón activo capaz de adoptar tres posiciones diferentes dependiendo de las necesidades aerodinámicas. Puede modificar su ángulo hasta aproximadamente 50 grados y contribuir incluso durante las desaceleraciones.

También encontramos un pequeño Gurney flap, una solución nacida en las competencias hace décadas que permite mejorar el comportamiento del flujo de aire y generar carga aerodinámica con una intervención visual mínima.

Es precisamente ahí donde el diseño resulta especialmente interesante. Muchos de los elementos funcionales existen, pero Ferrari no necesita convertirlos en protagonistas visuales.

Ruedas de 20 pulgadas y tracción exclusivamente posterior

Las cuatro ruedas tienen 20 pulgadas, aunque las dimensiones de los neumáticos cambian entre ambos ejes. Adelante encontramos 245/35 y atrás 285/35, utilizando en nuestra unidad neumáticos Goodyear Eagle F1 SuperSport.

El diseño de las ruedas recuerda a las clásicas estrellas utilizadas históricamente por Ferrari, aunque reinterpretadas mediante superficies y dimensiones mucho más modernas.

Y aquí encontramos otra característica cada vez menos común en autos de este nivel de potencia: no hay tracción integral. Los 631 caballos llegan exclusivamente a las ruedas posteriores.

Eso podría sonar intimidante, pero la electrónica, el diferencial, los neumáticos y la puesta a punto del chasis trabajan juntos para generar una enorme cantidad de tracción. Incluso acelerando con fuerza al salir de algunas curvas, el auto transmite claramente lo que está haciendo y cuánto agarre tenemos disponible.

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Ferrari podría haber utilizado tracción integral para facilitar todavía más la transferencia de potencia, pero hacerlo probablemente habría cambiado parte de la personalidad que intenta conservar este auto.

Una cabina moderna que recupera botones físicos


Ferrari también realizó cambios importantes en el interior y uno de los más interesantes parece sorprendentemente sencillo: regresaron los controles físicos.

El volante mantiene un diseño compacto, delgado y deportivo, con la parte inferior plana y fibra de carbono. Pero ahora muchas de las funciones que anteriormente dependían de superficies táctiles regresaron a botones convencionales.

Es un cambio pequeño sobre el papel, pero considerable detrás del volante. Cuando estamos conduciendo rápidamente por una carretera de montaña, poder identificar un control mediante el tacto sin apartar la vista del camino resulta considerablemente más natural.

Frente al conductor encontramos una pantalla digital de 15.6 pulgadas, donde el tacómetro continúa siendo protagonista. En el centro tenemos una pantalla multimedia de 10.3 pulgadas, mientras que el copiloto recibe su propia pantalla de 8.8 pulgadas.

Ferrari también integró los conductos de aire acondicionado y las pantallas dentro de bloques visualmente continuos. La fibra de carbono, el cuero y los diferentes materiales utilizados dentro de la cabina ayudan a mantener la sensación deportiva sin convertirla en un ambiente austero.

Los asientos siguen la misma filosofía. Tienen buenos apoyos laterales y permiten mantener el cuerpo en posición cuando comenzamos a aumentar el ritmo, pero conservan suficiente acolchado para realizar recorridos largos.

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Los asientos posteriores existen, pero con condiciones

Ferrari mantiene una configuración 2+2. Técnicamente tenemos cuatro asientos, pero llamar a las plazas posteriores asientos para adultos sería optimista.

Pueden funcionar para niños, recorridos muy cortos o, probablemente con mayor frecuencia, como espacio adicional para equipaje. Y esto último resulta importante porque la capacidad del maletero cambia dependiendo de la posición del techo.

Con la capota plegada tenemos aproximadamente 6.1 pies cúbicos de espacio. Con el techo desplegado, la capacidad aumenta hasta aproximadamente 9 pies cúbicos.

No es muchísimo, pero tampoco estamos hablando de un auto pensado para transportar muebles. Existe suficiente espacio para equipaje de fin de semana, que probablemente sea exactamente el tipo de viaje para el cual fue concebido.

Un Ferrari relativamente eficiente, dentro de lo posible

Hablar de consumo de combustible en un Ferrari de 631 caballos puede parecer secundario, pero tratándose de un GT destinado a recorrer largas distancias, la autonomía sí importa.

El consumo estimado se encuentra entre 17 y 22 mpg,. El tanque puede alojar hasta 21.1 galones, lo que debería permitir una autonomía teórica de entre 360 y 465 millas.

No estamos hablando de eficiencia en términos absolutos. Estamos hablando de cuánto podemos recorrer antes de tener que detenernos cuando estamos atravesando carreteras como las que encontramos en Grecia.

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Y en un Gran Turismo, eso sí tiene importancia.

¿Sigue siendo un Ferrari?

La industria está cambiando y Ferrari también. El fabricante italiano ya ofrece una variedad de productos que habría parecido difícil de imaginar hace algunas décadas y continúa avanzando hacia electrificación, nuevas tecnologías y vehículos capaces de atraer a compradores considerablemente diferentes.

Para algunos entusiastas, cualquier movimiento hacia mayor comodidad, sofisticación o facilidad de uso puede interpretarse como un alejamiento de los orígenes de Ferrari. Después de manejar el Amalfi Spider, no estoy de acuerdo.

La evolución no necesariamente significa abandonar aquello que hizo especial a una marca. Este auto es cómodo, tecnológicamente avanzado y suficientemente dócil como para utilizarlo diariamente. Pero basta seleccionar Sport o Race, encontrar una carretera interesante y comenzar a utilizar el V8 en la parte alta del tacómetro para entender que el ADN sigue ahí.

Quizás la diferencia es que ahora podemos disfrutarlo durante más tiempo y en muchas más situaciones.

Precio y competidores

Ferrari estima un precio inicial de aproximadamente $270,000 para el Amalfi coupé en Estados Unidos. Al momento de nuestra prueba todavía no existía un precio oficial para el Spider, aunque estimamos que podría ubicarse aproximadamente entre $310,000 y $350,000, dependiendo naturalmente de configuración y opciones.

Entre sus principales alternativas encontramos al Aston Martin DB12 Volante, Porsche 911 Turbo S Cabriolet, Bentley Continental GTC y Mercedes-AMG SL63. No todos siguen exactamente la misma fórmula, pero todos intentan combinar diferentes proporciones de lujo, desempeño y capacidad para recorrer largas distancias a cielo abierto.

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Veredicto

Nuestro encuentro con el Ferrari Amalfi Spider 2027 fue demasiado corto. Viajamos hasta Grecia, manejamos durante unas horas y prácticamente tuvimos que regresar.

Pero quizás no necesitábamos mucho más tiempo para entenderlo.

En las carreteras de montaña fuera de Atenas encontramos un auto que puede ser sorprendentemente cómodo cuando simplemente queremos disfrutar del paisaje, pero que cambia completamente de personalidad cuando seleccionamos Race y comenzamos a exigirle al V8, la transmisión y el chasis.

Junto al Mediterráneo, con el techo abierto, aparece otra personalidad. El ritmo deja de importar tanto. El sonido del motor, el aire entrando a la cabina y la carretera que tienes al frente pasan a formar parte de la experiencia.

Y quizás esa sea la mejor manera de explicar este Ferrari.

El Amalfi Spider no necesita demostrar constantemente que tiene 631 caballos, que puede alcanzar 60 mph en 3.3 segundos o acercarse a las 200 mph. Todo eso está disponible cuando lo necesitas.

Pero también puede simplemente bajar el techo y llevarte por una carretera junto al Mediterráneo.

Viajé miles de millas para manejarlo durante apenas unas horas.

Sí, valió la pena.