Reginald Silencieux, un exabogado nacido en Haití, y Carl Ruby, un pastor de raíces rurales en Michigan, lideran hoy un movimiento basado en la fe que busca frenar el miedo sembrado por las políticas del presidente Donald Trump.
La colaboración entre ambos pastores se intensificó tras los eventos de 2024, cuando Springfield se convirtió en el epicentro de una controversia nacional. Donald Trump acusó a los inmigrantes haitianos de la ciudad de atacar a las mascotas locales, una afirmación que desató una ola de amenazas de bomba contra escuelas y edificios gubernamentales.
Los pastores de Ohio que desafían la ofensiva migratoria en Springfield
En medio de la creciente tensión política y las amenazas de deportación masiva, dos líderes religiosos de trasfondos opuestos han unido fuerzas en Springfield para convertirse en el escudo moral de la comunidad haitiana.
Ante el caos, Silencieux y Ruby no retrocedieron. "Como pastor, no tengo el poder físico para protegerlos, pero la fe me permite sostener a la comunidad", afirmó Silencieux, cuya iglesia, la Primera Iglesia Evangélica Haitiana, alberga desde 2021 un centro de apoyo legal y comunitario.
De la granja de Michigan a la defensa del migrante
Para el pastor Carl Ruby, de la Iglesia Cristiana Central, este compromiso fue una evolución personal. Criado en una familia republicana y evangélica, Ruby confiesa que hace años no conocía a ningún haitiano. Sin embargo, tras presenciar ataques verbales racistas en reuniones del concejo municipal en 2023, decidió que su silencio no era una opción. Inspirado por la "Carta desde la cárcel de Birmingham" de Martin Luther King Jr., Ruby ha movilizado a su congregación para repartir mensajes de bienvenida en criollo e inglés: “Me alegra que estés aquí. Cristo te ama y yo también”. "Me comprometí a que, si tenía la oportunidad de usar mi voz para ayudar a alguien oprimido, no me quedaría callado", explicó Ruby, quien también fundó el grupo de defensa G92, basado en las referencias bíblicas sobre el cuidado al extranjero.
Resistencia frente a la incertidumbre del TPS
El núcleo de la lucha actual es la defensa del Estatus de Protección Temporal (TPS). Este programa ha permitido que miles de haitianos residan y trabajen legalmente en Springfield, huyendo de la violencia de las pandillas en su país. Aunque el gobierno de Trump ha presionado para finalizar el estatus alegando que Haití es seguro, una jueza federal ordenó recientemente mantener las protecciones de forma temporal.
Un movimiento que desborda las iglesias
El pasado 2 de febrero, la magnitud del apoyo comunitario quedó en evidencia cuando cientos de residentes de Springfield abarrotaron una iglesia en un acto de solidaridad tan masivo que el inspector de bomberos tuvo que restringir el acceso. A pesar de ser blanco de ataques y difamaciones, ambos pastores mantienen su postura. Mientras Silencieux aconseja a sus feligreses precaución ante las redadas, Ruby se mantiene optimista: "Dios ama a los inmigrantes y parte de demostrar que eres parte del pueblo de Dios es cuidarlos. Creo que Dios va a bendecir a nuestra ciudad por hacer lo correcto".
