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Dioses prehispánicos poderosos

Antonio Zamudio nos habla de las deidades prehispánicas que formaron la forma de pensar de los pueblos prehispánicos.
27 Ene 2021 – 11:01 AM EST
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Un pueblo que no tiene memoria histórica está condenado al fracaso. Por esta razón, debemos buscar en la historia para reencontrarnos a nosotros mismos. Es importante conocer los antecedentes de nuestra actual civilización, pues ahí es donde surgen muchas leyendas.
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En el pasado encontraremos el futuro de México, hay que buscar en la historia para encontrar la verdad, para que ésta destruya todas las mentiras que nos han inculcado para dominarnos. Somos víctimas de las influencias extranjeras, a pesar de vivir en una tierra mágica y llena de sorpresas.
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Nuestros grandes abuelos anahuacas adquirieron la sabiduría observando a nuestra madre naturaleza, a nuestro padre cosmos, creación de Téotl o dios. Al hacerlo encontraron una verdad científica del universo; todas las ciencias descubiertas por el hombre se encuentran en la naturaleza, en el cosmos.
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Los mexicanos somos de raza del arcoíris, porque en México, desde tiempos ancestrales integramos la riqueza genética cultural. Los hijos del Sol de la Anáhuac somos el compendio genético de toda la humanidad y sus culturas.
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Somos el pueblo que desciende de los guerreros Jaguar y guerreros Águila. Nuestros antepasados fueron guerreros y guerreras por excelencia. A veces es bueno recordar esto porque de alguna manera, tengamos firme la idea de que podemos resolver nuestros problemas y enfrentarnos a los que se presente, pues llevamos el coraje en la sangre. Como mencionábamos, nuestros antiguos fueron investigadores de la naturaleza.
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Encontraron grandes enigmas para investigar entre las estrellas, la lluvia, el fuego, etc. La única diferencia entre ellos y la ciencia actual es que interpretaban estas manifestaciones de una manera más metafísica. Creían que el flujo natural del universo era regido por dioses y seres místicos, encargados cada uno de los diversos elementos, igual que los Maestros Ascendidos que la metafísica han dado a conocer en esta última era.

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Algunos de estos místicos formaron parte del panteón de las culturas precolombinas. Panteón no panteón no significa “lugar de reposo de los muertos”, sino que se refiere a un grupo de dioses o seres ascendidos o iniciados. Asombrosamente, algunas de estas interpretaciones místicas coinciden con las culturas lejanas de nuestra tierra. Podemos mencionar a los seres míticos más representativos.

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En el México prehispánico hubo un personaje grandiosos como Chac mool, quien fue un gran iniciado de la majestuosa Tenochtitlán. Si observamos con detenimiento, su escultura tiene la postura en que los antiguos sacerdotes egipcios se acostaban cuando querían realizar viajes astrales, pronunciando un mantra.
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Situado sobre el ombligo del Chac mool, se encuentra un receptáculo que ha sido interpretado como una especie de “antena”, que servía para atraer energía cósmica al plexo solar. El plexo solar estaba gobernado por el astro rey: el Sol. Su carga energética era, para los antiguos, similar al funcionamiento de los chakras.
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Téotl. Expresa la “Unidad divina” que en español se dice dios. Esto nos enseña que nuestros abuelos del Anáhuac sabían y creían que sólo existe un único y absoluto Téotl, o un dios absoluto y único. Es asombrosa la similitud de las formas de mencionar a Dios en otras culturas. En griego, le llaman Teos.
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Huitzilopochtli este es el símbolo de la pequeñez del “huitzilíhuitl” o colibrí como un ave portentosa que es capaz, con su bravura, de enfrentarse al más enorme y terrible enemigo y salir victoriosa por su velocidad. Es un claro ejemplo de los principios que también en Oriente se ponen en práctica.
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Huitzilopochtli, por lo tanto, también simboliza nuestra pequeñez grandiosa hecha a imagen y semejanza de Téotl, la cual debe convertirse en una poderosa águila, símbolo de la grandeza de espíritu. Para algunos antiguos sacerdotes mexicas, un colibrí era la manifestación del espíritu de aquel que ha fallecido.
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Tlaloc, éste es el señor del rayo del trueno. Expresa la fuerza creadora del rayo de la luz y la del verbo divino y cósmico, que desciende a la tierra para encarnar en el ser humano como el poder de la verdad. Tlaloc representa el culto a la vida, porque gracias al rayo y el trueno, se crea en el cielo el agua, que da la vida, y que crea la vida inteligente, por lo que el agua tiene también su propia inteligencia.
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El ser humano cree poder vencer las fuerzas naturales y dominarlas. Gran verdad es que el poder humano nada puede contra de la manifestación violenta de nuestra madre naturaleza. Nuestros antepasados del Anáhuac así lo entendían y por ello es que la respetaban, veneraban y vivían en armonía con las leyes de nuestra madre Coatlicue, porque veían el poder de Téotl en ella.
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Tezcatlipoca es comprendido como el ser de la sabiduría, porque si él nos guía al conocimiento de nosotros mismos y a la comprensión de la vida, es el maestro guía de nuestro ser desde nuestras profundidades más íntimas. Tezcatlipoca es también el señor de la noche y el maestro de la templanza, este concepto nos indica que, para aprender apreciar la luz del día o los días de nuestra alegría, debemos comprender el gran valor de la noche como un elemento de comparación. Actualmente, aplicamos este concepto en la siguiente manera: “para disfrutarla de la felicidad debemos conocer también la tristeza”.
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Quetzalcóatl es un concepto dual y también, una palabra compuesta. El quetzal es un ave preciosa; es el ave que no soporta el cautiverio. Si es capturada se provoca a sí misma un infarto y muere. Por eso el símbolo de la libertad del espíritu, o de la libertad de la mente para aspirar a más conocimiento.
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La palabra Quetzalcóatl también tiene el vocablo “cóatl”, que quiere decir serpiente, la cual es el símbolo de la sabiduría, porque todo aquel que conoce los secretos de la energía universal, sus manifestaciones y el porqué de su movimiento serpentino es un sabio. En la cultura del budismo oriental se dice que el ser humano tiene una serpiente en su ser, y que debe despertar para alcanzar la iluminación.
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Coatlicue, es el origen y el símbolo de la representación sagrada femenina.
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En 1536, el pueblo de México no hablaba el idioma español; tampoco el hoy beato Juan Diego ni su tío Bernardino fray Juan de Zumárraga era un sacerdote que no hablaba náhuatl, por lo tanto, ambos necesitaban de la ayuda de un traductor para comprender lo que realmente sucedió en la histórica aparición de la Virgen de Guadalupe.
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El nombre de Juan Diego pronunció ante el fraile refiriéndose a la aparición femenina, fue precisamente el de Coatlicue. El vocablo español más parecido al náhuatl es el de Guadalupe por esta razón la santísima madre la conocemos con este nombre Coatlicue Guadalup.
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El nombre de Coatlicue significa: “Reina, Madre o Regidora Universal” y el nombre de Tonantzin (vocablo náhuatl que significa “Nuestra Madre” se refiere a la madre de la humanidad, nuestra madre tierra o madre naturaleza.
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Antonio Zamudio es el fundador de la Agencia Mexicana de Investigación Paranormal. Puedes ver los casos que ha investigado en www.agentesdenegro.com Antonio Zamudio
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