La premisa es tan simple como letal: solo puedes escuchar un álbum por el resto de tu vida. ¿Te lo habías planteado alguna vez? Sin duda es un desafío difícil que nos lleva a cuestionarnos qué es lo que nos mueve a elegir entre todas esas bandas que nos inspiran y quedarnos solo con aquella que nos acompañará el resto de nuestras vidas.
Si tuvieras que escuchar solo un disco por el resto de tu vida... ¿cuál escogerías? Estos son los elegidos de Batanga
Y no solo debemos elegir a un artista, también tenemos que discriminar entre toda su producción musical y escoger un solo disco. Ese álbum que por muchas razones para nosotros es especial y tiene todo lo que necesitamos para transitar nuestro camino hacia lo eterno.
Si haces la prueba te darás cuenta que quizás el álbum que elijas no es la opción más obvia que habías imaginado al principio.
Y de eso se trata este ejercicio, de pensar cómo nos relacionamos con la música y los motivos que hacen que tan solo una canción sea lo único que necesitamos.
Estos son los discos elegidos por el equipo de Batanga.
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Are you thinking what I’m thinking? - The Like
Si bien podría nombrar casi una decena de otros álbumes que probablemente no me cansaría de escuchar (y seguro ninguno de ellos tampoco son conocidos), el disco debut de la banda The Like es la opción que se destaca… sobre todo porque llevar más de un año sonando día tras día en mi smartphone (también junto al segundo disco del grupo, Release Me) es suficiente argumento.
Si te gusta la música indie con toques retro, este disco tiene todo lo necesario para no cansar a quien lo escucha: canciones melódicas como June gloom, momentos más estridentes como What I say and what I mean, la calma y tristeza de You bring me down... básicamente, canciones con humores y enfoques muy diferentes, que al mismo tiempo presentan letras inteligentes y atractivas.
Are you thinking what I’m thinking? está lejos de ser el mejor álbum de la historia, pero sin dudas podría escucharlo el resto de mi vida, y sin mucho problema.
Rod Locksley - Equipo Editorial
The Queen is Dead - The Smiths
Es difícil elegir un solo disco para escuchar por el resto de la vida, pero si tuviera que hacerlo sin dudas sería The Queen is Dead.
Cuando me encontré con este disco de The Smiths ya era bastante grande, tenía cerca de 20 años. Me fascinó, me llenó por completo. Este álbum es una representación perfecta de la montaña rusa de emociones que cualquier mortal experimenta en algún momento de su vida.
Podría describir perfectamente las emociones que me despierta cada una de las 10 canciones, durante cada uno de los 37 minutos que dura The Queen is Dead, pero debería escribir durante horas, y además es algo muy personal.
Una vez alguien me dijo que The Smiths salvaron su vida. Yo no iría tan lejos, no diría que salvaron mi vida, pero sí puedo decir que me salvaron el día… muchas veces, sobre todo este disco.
Lucía Yarzabal - Equipo Editorial
Discovery - Daft Punk
Si solo pudiera escuchar UN disco por el resto de mi vida sin duda que elegiría el Discovery de Daft Punk. Este álbum del, ahora conocido, dúo francés nos invita a recorrer un variado camino de emociones, desde la festiva One More Time hasta el funk minimalista de Too Long, pasando por las melosas baladas de Digital Love y Something About Us y el potente solo “a lo Yngwe Malmsteem” de Aerodynamic.
En fin, muchos estilos para diferentes estados de ánimo, motivo más que suficiente para seleccionar este disco como el único que podría escuchar el resto de mi vida.
- Dato extra: Existe una película animada llamada Interstellar 5555 basada en este disco. Película + Disco, dos en uno, genial ¿no?
Santiago Benvenuto - Equipo editorial/Marketing online
Que sea rock - Riff
Pese a que mis padres me inculcaron el hábito de no demostrar mis sentimientos a los extraños a través de Internet, no tengo más remedio que justificar esta selección a través de la pura y cruda emoción, desde el rincón más instintivo de mi admiración musical. Este es un disco que cada vez que lo escucho logra transportarme a través de las múltiples subidas, bajadas y curvas bruscas del rocanrol (sí, así escrito en rioplatense).
La voz y la guitarra del difunto Norberto “Pappo” Napolitano, junto a los otros 3 monstruos ( Vitico en bajo, Peyronel en batería y Boff Serafine como segunda guitarra), pueden sacudir cualquier ánimo. Si estás con el humor decaído tienes canciones como Bienvenida a mi lado oscuro o No obstante lo cual, que destilan vitalidad y despreocupación. Por el contrario, si estás demasiado alegre y quieres deprimirte un poquito, ahí tienes Vergüenza ajena. Pero si lo que buscas es que tu vida entera sea rock de verdad, te recomiendo la mismísima Que sea rock (que abre el disco).
Sin duda, si tuviera que escuchar un solo disco por el resto de mi vida, que sea este monumento de Pappo, que sea esta obra maestra de Riff, Que sea rock.
Nicolás Falchi - Equipo Editorial
October Rust - Type O Negative
La consigna de este artículo es cruel. Por eso se hizo tan tortuoso elegir un disco, y al final me dije que cuando escribiera mi parte dejaría que el estado del tiempo y ánimo definiera el elegido, así que en honor al cielo gris de octubre, me quedé con October Rust, de Type O Negative.
Definidos por Beavis & Butthead como una mezcla entre Sisters of Mercy y Black Sabbath, nadie debería tomarse –muy– en serio a Type O Negative. Sí, son oscuros, góticos, pesados y gustan de los clichés y excesos propios de los rockstars; han sido acusados de racistas, misóginos y blasfemos. Pero todo eso se lo debemos al peculiar sentido del humor de sus miembros, especialmente de su difunto vocalista Pete Steele. No en vano algún periodista los llamó “Spinal Type O Negative”, y la historia del disco The Origin of the Feces –y su portada original– debería bastar como argumento.
Pero eso se los dejo a los exegetas, yo me conformo con referirme a ellos como una de las bandas que más escuché durante mi adolescencia.
En este disco toman aquello que los hizo exitosos de su trabajo anterior, Bloody Kisses, lo transforman en algo más accesible y depurado, pero sin perder identidad. Canciones de oscuras damiselas que capturan y esclavizan el deseo de sus pretendientes, referencias a bosques, druidas, dioses paganos y una mujer que no es loba, pero sangra cuando hay luna llena y un “yo lírico” sediento no le hace asco a nada (?).
Me aburriría si tuviera que escucharlo eternamente, y probablemente al cabo de unos días intentaría entrenar mis cuerdas vocales en el canto disfónico de los monjes tibetanos e interpretaría canciones animistas. Pero una vez por mes me sentaría a escuchar este disco sin mayores inconvenientes para disfrutarlo.
Un par de canciones recomendadas: Die With Me y Green Man.
Eduardo Hugalde - Equipo Editorial
Born to Run - Bruce Springsteen
Es una hipótesis ciertamente aterradora.
Como ya ha sido evidenciado, para elegir un único álbum que escucharás por el resto de tu vida, no basta simplemente con que sea uno que te guste mucho. Esa es una condición necesaria, pero no suficiente.
Uno de mis preferidos de todos los tiempos es el Unknown Pleasures de Joy Division, pero si eso es lo único que tengo que escuchar por el resto de mis días, tarde o temprano me convertiré en un ser inevitablemente oscuro y depresivo, y luego intentaré cortarme las venas con el mismísimo disco de vinilo mientras lloro en posición fetal.
No. Tiene que ser uno que, además de gustarte, te lleve por diferentes climas, diferentes sensaciones, que sea lo suficientemente evocativo como para llenar con nuevos significados y emociones cada vez que lo escuchas.
Y ese álbum, para mí, es Born to Run de Bruce Springsteen.
Uno que comienza con cierto optimismo rebelde y esperanzador ( Thunder Road) y deja paso a una alegría que uno sabe un poco engañosa ( Tenth Avenue Freeze-Out), porque enseguida nos hundimos en los misterios y promesas de la noche ( Night) y el recuerdo melancólico de otros tiempos mejores ( Backstreets); en la canción que le da título al álbum tenemos el himno definitivo al romance apasionado y furtivo, que se extiende hasta She’s the One, para dejar paso a una balada desesperada y clandestina ( Meeting Across the River) y cerrar con la épica y majestuosa Jungleland de manera gloriosa.
Un álbum que reconoce que, si se mantiene el espíritu rebelde y esperanzado, hay algo de triunfo en la derrota. Obligado a escuchar un único disco por el resto de tu vida, ¿qué otra certeza se necesita?
Pablo Fernández - Equipo Editorial
Binaural - Pearl Jam
Pearl Jam es una de las bandas que más me gusta, no solo por la voz inigualable de Eddie Vedder sino porque las canciones son variadas y únicas.
De entre todos sus discos prefiero Binaural porque me remite a las épocas de adolescente donde el Internet todavía no era común y la variedad de cds era limitada. Fue uno de los que escuché una y otra vez, y todavía no me he cansado de él.
Muchos dicen que no es un buen trabajo de la banda, pero para alguien que le gusta llevar la contra, es una gran elección. Tiene canciones fuertes como Breakerfall y otras más suaves pero con un significado profundo como Soon Forget o Thin Air.
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Katia Silveira - Equipo Editorial
Flamingo - Brandon Flowers
Si pudiera escuchar un solo disco por el resto de mi vida… Tendría una vida muy triste. Cambio de gustos musicales casi con la misma frecuencia que cambio de ropa, por eso quedé muy contenta cuando por fin me decidí por un disco que no me cansaría escuchar eternamente: Live at Folsom Prison, de Johnny Cash.
Ahí me di cuenta de que era un álbum en vivo (el título me dio alguna pista, sí) y no contaba para este ranking… Fue entonces que decidí patear el tablero y elegir algo diferente.
Flamingo no es el mejor disco de la historia, ni siquiera es el mejor disco de los últimos años, y, por mucho que me guste, Brandon Flowers no es ni siquiera mi artista favorito. Pero con este disco me pasa algo raro: siempre recurro a él cuando no sé qué escuchar.
Logra ayudarme a concentrarme y distraerme a la vez. Tiene canciones que se adaptan a prácticamente cualquier estado de ánimo y la voz de Flowers me hipnotiza cada día más.
Así que, si algún día me encontrara en la desesperanzadora situación de poder escuchar un solo disco, elegiría este que, no será el mejor, pero es uno de los pocos que no me cansan.
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Maria Dabezies - Equipo Editorial
Homogenic - Björk
Este es un ejercicio ingrato. Musicalizar mi vida entera es como optar por un solo estado de ánimo de aquí al infinito. Lo único que puedo asegurar es que jamás me cansaré de escuchar a Björk, sin importar que la acusen de gritar y gemir desconsoladamente, como una ballena, lo cual hace.
Había barajado otras opciones, caminos musicales no tan personales, más circunstanciales, que también me podrían haber saciado. Creo que en este mundo post apocalíptico de repertorio reducido, deberá ser importante recordar: atesorar aquellos momentos donde la música nos llevó a no entender, a preguntar, a sorprendernos.
Björk no es un gusto inmediato, crece dentro tuyo, y te vas contaminando de esa necesidad quejumbrosa por pedir más, por expresar más, por llevar la expresión al límite. Björk es genial, es divertida y juguetona, existencial y humana, libre y llena de anhelo.
Si tuviera que luchar por mi supervivencia, si nos acercamos a la extinción, ella sería como una jornada épica, cristalizada en el recorrido de sus canciones, un ejemplo de aventura.
Camilo Gandolfo - Equipo Editorial
Nos Sobran Los Motivos - Joaquín Sabina
Debo empezar por decir que Joaquín Sabina no es mi cantante o artista favorito, de hecho está bien lejos de ello porque yo no tengo cantante o artista favorito. Tampoco tengo un género o estilo de música predilecto. Entonces este proyecto me obliga a tomar lo más valioso que me llevaría conmigo de toda la música que escucho -si es que se puede establecer alguna especie de orden cuando se trata de la música que es parte de tu ser.
Pero como a mí me encanta participar y la editora fue bien clara “Sólo un álbum,” pues entonces me decidí por lo que me toca el corazón. ¿Por qué Nos Sobran los Motivos? Por muchas razones. Es un álbum doble que recoge todas las grandes canciones de Sabina hasta el 2000 (que fué, en mi modesta opinión, su mejor etapa como creador).
También porque uno de los discos es acústico, pero los dos te permiten ver todas esas obras rediseñadas, rejuvenecidas. Canciones como Princesa, por ejemplo, tomaron otro color, lo que es siempre un plus de las grabaciones en vivo. Pero lo más importante es que el prólogo hablado del álbum desnuda la poesía de Sabina. Por él me interesé en el Sabina poeta con sus sonetos y cuartetas. Como si no bastara con su poesía cantada nos deja estas palabras:
“Este notario firma lo que escribo, esta letra no la protestaré. Ahórrate el acuse de recibo, estas vísperas son las de después.”
Erick Lappin - Equipo Editorial
Highway 61 Revisited - Bob Dylan
En la casa de mis padres jamás se escuchaban canciones en inglés, ninguno de los dos entendía el idioma, y su política era “no escuchar nada que no pudieran entender”. De modo que no accedí a nada en inglés hasta que fui una adolescente y pude elegir mi propia música.
Cuando tenía 16 o 17 años un amigo me preguntó si conocía a Bob Dylan, y fue tal su decepción cuando le dije que no, que me dio el Highway 61 Revisited. Cuando llegué a mi casa creo que lo escuché unas 3 o 4 veces, y no podía creer que existiera algo así.
Hoy muchos años después, quizás hay otros discos de Dylan que escucho más seguido, pero este es el que más me marcó y del que nunca me aburro. Tal vez si tuviese que escucharlo el resto de mi vida lo odiaría, sin embargo, creo eso podría suceder mucho antes con otros discos u otros artistas.
Tania Fernández - Equipo Editorial
Lateralus - Tool
Más que una banda, Tool perfectamente podría considerarse un género. ¿Qué sería del rock alternativo y progresivo o de aquella oleada del nu metal de los 90 y 2000 sin los trabajos de esta banda? Probablemente algo muy diferente. Poniendo en diálogo el eufórico Undertow (1993) y la enigmática profundidad de Ænima (1996), en el 2001, Lateralus consolidó la discografía de Tool y se convirtió, sin dudas, en su obra maestra.
Plagado de progresiones y psicodelia, exóticos ritmos tribales, de calidad matemática pero de una lírica íntima y delicadamente humana, múltiples texturas y una cualidad admirable que, poniéndonos teóricos, es una de las características que se pueden rastrear en cualquier obra de arte: su extendida e inacabada capacidad de provocar nuevos sentidos, pues cada vez que uno escucha Lateralus —como cualquier otro disco de estos californianos—, inevitablemente encuentra algo nuevo.
Como si fuera poco, la canción que da nombre al disco guarda pautas que sugieren cómo debe escucharse en su totalidad. Según las sílabas de las estrofas, siguiendo la sucesión de Fibonacci, Lateralus debe escucharse no en el orden aparentemente presentado, sino siguiendo el orden: 6, 7, 5, 8, 4, 9, 13, 1, 12, 2, 11, 3 y 10.
La sofisticada y precisa elaboración de este álbum, mágico, evocativo, rudo y también espiritual, nos invita a transitar por un espiral de experiencias que nunca acaban. Si tuviera que quedarme con un solo disco por el resto de mis días, me sería imposible pensar en otro que no fuera Lateralus, de Tool.
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Fernando Pino - Equipo Editorial
The Real Thing - Faith No More
Cuando pensamos en Faith No More hablamos de Mike Patton, uno de los cantantes más versátiles y poderosos de la música. Fue nombrado el mejor cantante de la historia según su rango vocal y sus numerosos proyectos musicales como Fantômas y Tomahawk son evidencia de su talento, genio e histrionismo vocal que deja en cada canción, modificando su voz de acuerdo al capricho creativo que en el momento lo invade.
The Real Thing (1989) es el tercer álbum de estudio de FNM pero el primero en el que Patton se apodera de la voz de la banda, lo que lo transforma en un disco muy significativo para la historia musical de este grupo emblema de los 90.
Canciones como Epic y Falling to Pieces dejan ver el talento de Patton y el crecimiento creativo de la banda. Es que estas canciones combinan la riqueza vocal de Patton con el sonido de vanguardia de los teclados de Roddy Bottum, el ritmo penetrante de Mike Bordin y la línea de bajo simplemente inolvidable que nos regala Billy Gould.
Un poco de rap, un poco de funk, mucho rock y sobre todo experimentación, hicieron de este disco la antesala de una discografía llena de éxitos, abriendo las puertas a una mezcla de sonidos personales que convirtió a FNM en una de las bandas más completas y eclécticas de la década.
Aunque la consolidación de su perfil musical tan característico y del talento vocal de Patton pueden sentirse en cada segundo de discos más conceptuales e íntimos como el Angel Dust (1992), con canciones simplemente perfectas como Midlife Crisis o RV y King for a day... Fool for lifetime (1995), con creaciones tan poderosas como sensibles tales como Ricochet y The Gentle Art of Making Enemies , elijo una y mil veces The Real Thing como disco para escuchar por el resto de mi vida por ser capaz de transportarme a distintos lugares siempre de la mano de la dulce, profunda y espectral voz de Mike Patton.
¿Cómo resistirse?
Ana Laglère - Equipo Editorial










