El pasado 19 de junio el mundo recibió conmocionado la noticia de la trágica muerte del joven actor Anton Yelchin, resultado de un extraño accidente doméstico en el que su vehículo, un Jeep Grand Cherokee -modelo 2015-, acabó aplastándole contra la verja de seguridad de su domicilio en el barrio angelino de Studio City al no funcionar correctamente el freno de mano.
Anton Yelchin murió sin dejar testamento
Los padres del joven actor han presentado una petición ante un juzgado de Los Ángeles para hacerse con el control del patrimonio dejado por su hijo.

Con 27 años recién cumplidos y una carrera en el mundo del cine que no había hecho más que despegar, el fallecimiento del intérprete supuso un mazazo para toda la comunidad artística, pero sobre todo para sus padres, quienes ahora tienen que lidiar con las consecuencias legales de su dramática desaparición.
Como publica el portal de noticias TMZ, Irina Korina y Viktor Yelchin solicitaron ayer lunes ante un juzgado de Los Ángeles la potestad de administrar el patrimonio dejado por el malogrado intérprete, que además de la citada propiedad en Studio City -valorada en 731.000 dólares- también incluye ahorros cuantificados en 641.000 dólares. Cabe destacar que Anton no tenía esposa ni hijos.
Asimismo, como publica el mismo medio, Irina y Viktor también estarían planteándose demandar a la casa Fiat Chrysler, responsable del diseño y la ingeniería del modelo de vehículo adquirido por el actor, así como al fabricante ZF North America y a la cadena de concesionarios AutoNation, donde compró el Jeep, exigiendo una compensación económica por los daños y perjuicios derivados de una conducta "negligente" asociada a la falta de medidas suficientes para garantizar la seguridad en el uso del automóvil.
Si se confirma que los progenitores de Anton van a tomar acciones legales contra la multinacional, Irina y Viktor seguirán así los pasos de otros muchos compradores de vehículos de la misma compañía que recientemente se unieron en una demanda colectiva contra Fiat Chrysler, a la que acusan de haber ocultado a los propietarios el defecto presente en la caja de cambios de los últimos automóviles que sacaron al mercado, que hace creer a los usuarios que el coche tenía el freno de mano activado cuando en realidad solo estaba en punto muerto al combinar ambas funciones en el mismo dispositivo, provocando así que en algunos casos el vehículo pudiera permanecer en movimiento.
La compañía ya se vio obligada hace unos meses a retirar del mercado unos 300.000 ejemplares del Jeep Grand Cherokee en Estados Unidos por un problema similar en la caja de cambios, cuya falta de ranuras no permitía saber al conductor en qué marcha se encontraba y poniendo así en peligro la seguridad vial.
