Sin Neymar, este Brasil en el Mundial sería una constelación de estrellas sin un Sol

La lesión de 'Ney' y el riesgo de que comprometa su Mundial plantean un escenario complicado para el equipo brasileño que comanda Tite, que armó su equipo alrededor del crack y para potenciarlo.
27 Feb 2018 – 3:20 PM EST

La ya novelesca lesión de Neymar se produjo en París, pero inmediatamente repercutió en la otra parte del mundo, más precisamente en Brasil. El grito de dolor del delantero, después de sufrir un esguince de tobillo y la fisura del quinto metatarsiano del pie derecho, llegó hasta oídos de Tite, el entrenador que le devolvió la grandeza a la escuadra verdeamarilla. Como mínimo, el técnico se habrá preocupado al preguntarse qué sería de su selección sin Neymar.

Podemos elaborar una respuesta a este interrogante. Sin Neymar, este Brasil sería como una constelación de estrellas, algunas más brillantes que otras, pero sin un Sol que le de vida. El Scratch es Neymar-dependiente, aunque esto no es una vergüenza que deba esconder. De hecho, la mayoría de los equipos, tanto a nivel de clubes como de selecciones, tienen este tipo de dependencias, lo que varía es el grado de adicción a una figura aglutinante. Argentina-Messi, Cristiano Ronaldo-Portugal, Luis Suárez-Uruguay y, por supuesto, Brasil-Neymar son algunos ejemplos.

No fue casualidad que Tite asegurara, apenas se sentó en el banquillo, que la refundación de su seleccionado iba a estar hecha a partir y alrededor de Neymar. Y luego cumplió a conciencia su palabra, rodeando al crack con un conjunto armado para potenciarlo. El equipo venía de un proceso difícil, que había comenzado con una dolorosísima conmoción cerebral que significó la humillante paliza por 7-1 de Alemania en el Mundial del 2014, que se disputó en tierras brasileñas. Esa goleada, ese golpe en la cabeza, trastocó mucho más que una Copa del Mundo, sino que los hizo dudar de sus pensamientos, de sus principios y valores. Llegó Dunga para poner orden, pero nada pudo hacer para sacar a Brasil de las sombras.

Tite asumió su cargo entre las dudas y el desconocimiento, pero en poco tiempo le devolvió a Brasil, y a Neymar, el respeto por la pelota y el gusto por el jogo bonito. Pero no se quedó solo con un fútbol lírico y vistoso, sino que le agregó una dinámica europea que maximizó la habilidad natural de sus jugadores. Y, claro, Neymar es una pieza irremplazable en ese esquema de fútbol bien jugado en velocidad, de precisión con habilidad. Es una punta de lanza por la banda izquierda que tiene a su espejo en la derecha con Coutinho y, entre ambos, abastecen a un buen goleador como Gabriel Jesús. Una fórmula letal, sino que lo digan los países de la Conmebol.

Con Neymar capitán y referente, a pesar de tener solo 26 años, Brasil desfiló en las Eliminatorias de Sudamérica. En palabras lavolpistas diríamos que pasó caminando. En palabras más ajustadas a lo que sucedió tenemos que decir que pasó gateando, ni siquiera le hizo falta caminar. Sumó 41 puntos, diez más que Uruguay –su inmediato perseguidor-, con 12 partidos ganados, solo cinco empatados y apenas uno perdido. ¿Más? Claro, siempre hay más: la enorme diferencia de gol después de convertir 41 tantos y recibir solo 11. Pero volviendo al muchacho de la película, Neymar estuvo en 14 de esos 18 partidos, siempre titular, casi siempre figura.

El último Mundial es un caso testigo de lo que puede suceder con Brasil sin Neymar. En el hiriente 7-1 ante Alemania, el atacante quedó afuera por lesión. No significa que haya existido una relación causa-efecto inmediata, pero se le acerca bastante. La ausencia de Neymar en ese partido jugó un papel decisivo en lo psicológico, hundiendo a sus compañeros y envalentonando al rival, como si le hiciera falta a esa máquina llamada Alemania.

Tite ya confirmó a 15 de los 23 jugadores que estarán en Rusia representando a Brasil. Los 11 que son habitualmente titulares más Thiago Silva, Fernandinho, Willian y Firmino. El equipo inicial es casi inamovible, con Alisson; Dani Alves, Marquinhos, Miranda, Marcelo; Casemiro, Renato Augusto, Paulinho; Coutinho, Gabriel Jesús y Neymar. Un rápido repaso de nombres confirma la teoría planetaria: hay algunas varias estrellas brillantes, pero ningún Sol.

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