El fútbol y la hormona de crecimiento, el inicio de todo: 30 años de Messi

Antes de ser lo que es, el astro argentino del Barcelona debió librar una gran batalla extra fútbol.
25 Jun 2017 – 9:54 PM EDT

Diego Schwarzstein fue el doctor encargado de diagnosticarle. Aquel pequeño de nueve años sufría un déficit parcial de hormona de crecimiento.

Y donde todos los niños se preocupan por crecer por estética y las chicas, Lionel Messi quería hacerlo por el fútbol.

Leo llegó a su consultorio midiendo 1.27 metros de estatura, según contó el Dr. Schwarzstein a la AFP en el 2014, enviado desde la disciplina de New’s All Boys en Argentina.


Aquello le cambió la vida. El tratamiento tenía un costo de más de 900 dólares al mes y al principio lo pagó el seguro de Jorge Messi, un modesto empleado metalúrgico, y padre del pequeño futbolista.

La promesa del endocrinologo fue categórica: “Quédate tranquilo, un día vas a ser más alto que Maradona, no sé si mejor pero sí más alto”.

Sin embargo, todo pintaba mal y feo para los Messi. El tratamiento, además de su precio exhorbitante, consistía en una inyección diaria en la pierna o en el brazo, turnándose el lado izquierdo y el derecho. Todos los días sin falta.


Pero para el jugador esos años y los previos fueron un punto de inflección. Debió definir un estilo propio de fútbol ante la desventaja de estatura con el resto de niños con los que jugaba.

"Al ser más chico que los demás era más ágil y eso me ayudaba a jugar al fútbol. Aprendí a jugar por abajo y siempre con el balón en el piso porque era como me sentía más cómodo" ha dicho alguna vez el propio Messi.

Y esa ha sido su manera de entender al balón y su rodar desde entonces.

La crisis argentina, en el 2001, provocó problemas a don Jorge en el trabajo y con ello perdió la cobertura para las inyecciones de Leo.


Gracias a la fundación Acindar y a la donación de unos laboratorios, el niño pudo continuar con su tratamiento unos meses más.

Pero entonces vinieron momentos complicados. Newell´s no se quiso hacer cargo de nada.

Fue a probarse a River Plate. Les gustó, lo querían, pero tampoco estuvieron dispuestos a asumir los gastos de aquel mal que le aquejaba.

Su única opción era emigrar. Los Messi se mudaron a Lleida, cerca de Barcelona y del club catalán que ya le conocía.

La leyenda cuenta que Carles Rexach, entonces técnico del club azulgrana, le vio jugar en una prueba para niños dos años mayores que él y le hizo firmar su primer contrato en una servilleta tras mirarlo únicamente 90 segundos.

Tenía 13 años y medía 1.40 metros. El club decidió hacerse responsable del tratamiento médico.

Gracias a ello, Leo alcanzó el 1.69 metros de estatura y se ha vuelto un gigante del fútbol.

Hace algunos años, en un anunció de uno de sus patrocinadores, tras contar la historia de su deficiencia hormonal Messi explicó: “Ahí es cuando te das cuenta que algunas veces las cosas malas pueden resultar bastante buenas”.

Y sí, Schwarzstein tenía razón. Mide dos centímetros más que Diego Armando Maradona.


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