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Masacre de guaynabo

Dramáticos relatos de la masacre de Guaynabo

Dramáticos relatos de la masacre de Guaynabo

El hijo menor sobrevivió una de las peores masacres en Puerto Rico. Se hizo pasar por muerto tras ser arrojado de un puente. Mira su dramático relato y el de los agentes que le brindaron los primeros auxilios.

Masacre de guaynabo
Masacre de guaynabo

Sobrevivió una de las peores masacres en Puerto Rico


El asesinato múltiple de cuatro miembros de una familia en Guaynabo, consternó al país. Una familia entera, el padre Miguel Ortiz Díaz, un exsargento militar de 66 años retirado del Ejército de Estados Unidos; su esposa Carmita Uceda Ciriaco, de 45; el  hijo mayor de la pareja, Michael Ortiz, de 15 años; y la suegra del exmilitar, Clementina Ciriaco fueron asesinados a sangre fría por unos maleantes.

Este hecho se convirtió en la séptima masacre del año, cobrando la vida de cuatro miembros de una familia, ultimados a balazos sin piedad y sin duda ha acaparado la atención del mundo entero.

El menor de 13 años todavía se cuestiona cómo el sobrevivió el incidente. El fue apuñalado y golpeado. Como si fuese poco, lo lanzaron por un puente de una altura de 40 pies y está vivo para contarlo.

“Una escena bien difícil y bien macabra todos los asesinatos son tristes pero cuando es una familia asesinada es bien difícil”, describió el superintendente de la Policía José Caldero a Rubén Sánchez. “Del modo que lo hicieron no tienen ningún respeto por la vida humana”, describió.

Deshaucio motiva séptima masacre del año que cobra la vida de una familia entera Univision Puerto Rico

Christopher Sánchez Asencio y José Luis Bosch Muler llegaron a la residencia a eso de las 9:00 p.m. y obligaron a la familia a arrodillarse en la sala de la casa. El menor de 13 años, el único sobreviviente, vio cuando mataron a su padre de un tiro en la frente, luego a su abuela y a su madre.

Los menores sobrevivieron ese momento porque el arma se les trancó por lo que recurrieron a secuestrarlos y llevarlos a otra área.

Es así como el menor recuerda cómo fueron transportados por toda la Carretera PR- 177 hasta que llegaron a la Carretera PR- 174 en Bayamón. A su hermano de 15 años lo mataron de un tiro en la nuca, no sin antes que el menor lograra despedirse.

Los menores estaban en el cuarto jugando cuando escucharon a su padre Miguel Ortiz decirle al acusado “chico, no hagas esto, confesó el menor sobreviviente.

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“Después escucho decir a alguien arrodíllense en una fila, no me recuerdo quién era. Nos arrodillamos, yo, mi mamá, mi hermano y mi abuela y cierro mis ojos y en ese tiempo tenía mucho miedo y pensaba que iba a morir. Me había rendido, después de un rato escucho un tiro y siento que algo me empuja, que se me cae encima y me caigo yo también y vi que era mi madre y estaba botando sangre y de lejos veo a mi abuela en el piso botando sangre también. Después vi a mi hermano gritando y llorando, diciendo por qué y después escucho un click, como si a una pistola se le acabaron las balas o se había dañado. Pasa un rato y después escucho a alguien decir párate, mi hermano se para y me quedé en el piso. Sentí algo que me tocó la pierna y escuché decir al hombre grande y este está vivo. Después empujé a mi mamá un poco, lo miré y me dice párate”, relató el niño durante el juicio.

Los hermanos fueron secuestrados

Tras asesinar al padre, la madre y la abuela, los dos implicados secuestraron a los menores y se los llevaron en el auto a un terreno lejano. Ahí, mataron de un tiro a Michael, el hermano mayore de 15 años de edad.

El menor relató cómo trató de apelar al sentimiento de Christopher Sánchez Ascencio y de José Luis Bosch Mulero para que no lo mataran diciendoles que era el cumpleaños de su hermano. Asímismo dijo que simuló estar muerto para evitar que lo atacaran nuevamente.

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“Pisé fango y seguí caminando hasta que miro para atrás y veo que Christopher tenía un cuchillo. El hombre grande estaba persiguiendo a Christopher. Seguí caminando y me dice Christopher acuéstate y le dije no me mate con el cuchillo porque no quiero que me duela. Me dijo que me calle y me acueste. Y sentí hormigas subiéndome por los pies, las piernas y después de un rato siento algo que me esta puyando el cuello, pero suave, hasta que me dolió un poco y reaccioné y me moví y le di al cuchillo que me estaba puyando y me cortó la mano y le dije que por favor que no me matara. Christopher tenía el cuchillo. Después mi plan era tratar de darle pena. Le dije que era el cumpleaños de mi hermano, eso era vedad. Y le dije que cumplía 15, que era buen hermano y él dijo, ‘lo siento ustedes no tuvieron nada que ver con esto’ y le dije si yo no tenía que ver, ni mi hermano, ni mi abuela y él se paró y empezó a hablar con el hombre grande y después de un rato como uno o dos minutos”, contó.

“El hombre grande y Christopher se acercan a mí, puso su mano derecha en mi barbilla y la mano izquierda detrás de mi cabeza. Christopher estaba frente de mí y se sacó el jacket y lo puso en mi cabeza. Después el hombre grande trata girarme (torcerle) el cuello, falló me dolió un poco y esa vez me dolió más y el hombre grande dice ‘ay no puedo hacer esto’. Christopher y el hombre grande empezaron murmurar, como si estuvieran discutiendo. Yo mirando en el piso, en el fango,viéndolos. Después Christopher coge mi barbilla, trata de romper mi cuello, pero mi plan era tratar de hacerme el muerto, como si me había roto el cuello, cuando me lo hizo, actué como si estuviera muerto. Me caigo encima del jacket y aguanto mi respiración, escucho a alguien decir está muerto. Sentía algo puyándome la espalda y me estaba chequeando si estaba vivo o no”, recordó.

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“Siento como un puño en la nariz… vi unos colores y empecé a sangrar mucho y me dolía mucho la nariz, Christopher me dijo que no le manchara el carro. Me saqué la camisa, me la pongo en la nariz. Puse manchas de sangre en el carro, quería ver si por lo menos encontraban el carro o algo que si chequeaban vieran que había sangre. Luego manejamos sobre el puente. Christopher abre la puerta. Me dijo móntate encima del puente. Eso implicaba que me cayera…recuerdo estuve temblando. Cuando miro debajo del puente estaba todo oscuro…me paré como en squats, siento algo que me empuja mi nalga y pues la única persona que estaba allí a mi lado era Christopher y yo, después que me empujó, vi oscuridad y vi una luz y después me levanto un poco y veo las luces del puente

El joven indicó que durmió un rato en el lugar y decidió levantarse para buscar ayuda.

"El menor demostró una fuerza impresionante"

Menor sobreviviente de masacre demostró una fuerza impresionante Univision Puerto Rico

El policía Nelson Méndez, adscrito al cuartel del barrio Guaraguao - entre Guaynabo y Bayamón asegura que está marcado de por vida. En exclusiva con El Nuevo Día, este narró el momento en que llegó a darle los primeros auxilios.

Este relató que el menor le contó que “cuando están de rodillas,  el hermano menor le dice a los adultos: ‘no lo mates, por favor que él cumple años hoy’. Luego ese menor le dijo a su hermano mayor: ‘perdóname por todas las maldades que te hice. Te veo en el otro mundo”, declaró al diaro puertorriqueño el agente Méndez.

Sin poder responderle a su hermanito, los sicarios le quitaron la vida. Intenaron dispararle al menor y se quedaron sin balas, lo apuñalaron y lo lanzaron por un puente al pensarlo muerto.

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La noticia recorrió el mundo entero y relatan como una familia peruana, de donde eran procedentes la madre y la abuela, fueron masacrados a sangre fria.

Se levantó y escaló la maleza

En sus últimos momentos, la madre, Carmita Uceda Ciriaco, les pidió a sus hijos que no dejaran de rezar. Así lo hicieron los menores mientras eran transportados por Christopher Sánchez Asencio y José Luis Bosch Mulero para ser asesinados.

Cuando el menor fue lanzado del puente, por suerte o por un milagro, no cayó en las piedras sino en un talud. Allí permaneció sin aire y adolorido hasta que, según relató el agente, algo que dijo que se levantara, escaló a través de la maleza y llegó hasta una casa cercana.

Ensangrentado, descamisado y en medias llegó hasta una residencia en la cual tocó incesantemente mientras lloraba sin consuelo. La herida punzante en el cuello y sus laceraciones en el cuerpo eran evidentes. Vía telefónica en El Relajo de La X la persona que ayudó al sobreviviente de la masacre Guaynabo relató el momento en que el menor llegó a su casa.

Escucha aquí lo que contó la persona que ayudo al sobreviviente de la masacre Guaynabo

“El niño no temblaba, el brincaba. Estaba como decimos en mi barrio esbaratao’. Sangrando por la boca, tenía un rallaso en la parte de atrás del cuello como de un cuchillo”, confesó el hombre quien decidió mantenerse en anonimato. El menor le dijo el nombre de los atacantes mientras era entrevistado a través de una ventana, pues el hombre no se atrevía abrir la puerta de su casa.

“Mataron a mami, mataron a papi, mataron a abuela y mi hermano está muerto allá atrás con un disparo en la cabeza”, recordó el dueño de la casa mientras se le entrecortaba la voz.

Tanto el agente como el hombre dueño del hogar al que llegó el menor recuerdan como el menor corrió hacia el auto pidiendo auxilio en cuanto vio a la policía. Méndez recuerda como lo primero que le dijo el menor fue: “Gracias por rescatarme de la muerte”.

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