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Los DSM proporcionan etiquetas para ayudar a los médicos a dar información sobre las enfermedades de sus pacientes.

Cómo una mejor definición de los desórdenes mentales puede ayudar al diagnóstico y tratamiento

Cómo una mejor definición de los desórdenes mentales puede ayudar al diagnóstico y tratamiento

Cuatro profesores de psicología y psiquiatría explican por qué los parámetros actuales para identificar, tratar e investigar los trastornos mentales son inconsistentes con la propia naturaleza de las patologías.

Los DSM proporcionan etiquetas para ayudar a los médicos a dar informaci...
Los DSM proporcionan etiquetas para ayudar a los médicos a dar información sobre las enfermedades de sus pacientes.

Los desórdenes mentales actualmente son definidos por el Diagnostic and Statistic Manual of Mental Disorders (DSM), que incluye cientos de categorías diagnósticas, pero un nuevo estudio en el que estamos trabajando sugiere que hay espacio para la mejora.

Cada categoría de ese manual, tiene un checklist con varios criterios. Si cumples con “suficientes” (usualmente más de la mitad) de esos criterios, eres ubicado en determinada categoría diagnóstica. Por ejemplo, la lista para depresión severa incluye nueve síntomas y debes tener al menos cinco para ser diagnosticado.

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Los DSM proporcionan etiquetas para ayudar a los médicos a dar información sobre las enfermedades de sus pacientes, referirlos a tratamientos y ofrecer códigos de facturación a las aseguradoras. Estos parámetros determinan la forma en que diagnosticamos, tratamos e investigamos los desórdenes mentales. Sin embargo, todo el sistema que los rige es inconsistente con la naturaleza de estas patologías, que no pueden encajar con precisión dentro de categorías prestablecidas.

Usar ese sistema de clasificación rígido genera obstáculos para un diagnóstico y tratamiento efectivo. Queda claro que hace falta otro modelo que se adapte mejor a la naturaleza de las enfermedades mentales.

El apoyarse en procesos políticos y en comités ha derivado en un sistema...
El apoyarse en procesos políticos y en comités ha derivado en un sistema que no refleja la verdadera naturaleza de los desórdenes mentales.

Eso fue lo que intentamos hacer al seguir los patrones de data sobre cómo la gente experimenta las enfermedades mentales y crear la Jerárquica Taxonomía de la Psicopatología (HiTOP, por sus siglas en inglés), que fue publicada el 23 de marzo.

Cincuenta de los principales investigadores que estudian la clasificación de las enfermedades se reunieron para crear el marco de trabajo de HiTOP, que integra 20 años de investigación en un nuevo modelo que supera mucho de los problemas del DSM.

Problemas de usar el DSM para describir las enfermedades mentales

Para mostrar los problemas con la evaluación DSM consideremos a los pacientes hipotéticos, James y John:

James está deprimido. Ha ganado peso, tiene dificultad para dormir, está cansado y le cuesta concentrarse. Con estos síntomas, James podría ser diagnosticado con depresión severa.

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John ya no disfruta su vida y se ha alejado de sus seres queridos. Se siente “aletargado” al punto de que le cuesta seguir adelante y no puede despertarse cada mañana. Le es difícil tomar decisiones cotidianas, lo que hizo que perdiera su trabajo. Después, intentó suicidarse. Con estos síntomas, John también podría ser diagnosticado con depresión severa.

John tiene una depresión más severa e inhabilitante, y James y John presentan síntomas distintos. Esas diferencias se pierden cuando los etiquetas a ambos como “deprimidos”.

Los escurridizos diagnósticos del DSM

Por ejemplo, si John no tuviera dificultad para despertarse en las mañanas, sólo tendría cuatro de los síntomas de depresión severa. No encajaría en los criterios para recibir un diagnóstico. El arbitrario umbral diagnóstico (de tener mínimo cinco de los nueve síntomas de la lista de depresión) implica que él no podrá acceder al tratamiento que cubre su aseguradora pese al gran impacto que los síntomas tienen en su calidad de vida.

Lo que es más: la vaguedad de los límites entre los desórdenes mentales descritos en el DSM implica que no siempre quedará claro qué etiqueta diagnóstica encaja mejor. Muchos desórdenes tienen checklists similares. Si, por ejemplo, James también experimentara preocupación crónica e incontrolable además de estos síntomas de depresión (lo que es común), podría ser diagnosticado con ansiedad generalizada.

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Muchas de las limitaciones del sistema DSM se deben a que éste se apoya en desórdenes que supuestamente son distintos y los circunscribe a determinado umbral (ejemplo, la necesidad de que hayan 5 de los 9 síntomas). Estas características del DSM son decididas por expertos: cada vez que las revisan, el comité decide qué desórdenes incluir, el checklist de síntomas de cada desorden y el número de síntomas requerido para cada diagnóstico.

El apoyarse en procesos políticos y en comités ha derivado en un sistema que no refleja la verdadera naturaleza de los desórdenes mentales. Si asumimos un abordaje empírico para delimitar la estructura y límites de una enfermedad mental, las cosas se verán de forma distinta.

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Analizar la data para describir la enfermedad mental

Al analizar la data sobre cómo la gente experimenta los desórdenes mentales, emergen claros patrones sobre la ocurrencia de estos desórdenes. Por ejemplo, alguien que está deprimido es más susceptible de presentar ansiedad, y alguien que apuesta compulsivamente es más susceptible de también padecer de problemas de adicción al alcohol o a las drogas.

Estos patrones de co-ocurrencia resaltan las características comunes que estos desórdenes comparten. Durante los últimos veinte años, docenas de estudios han analizado los patrones de co-ocurrencia en personas que padecen enfermedades mentales. Estos estudios convergen en seis campos:


  1. Introspección, que refleja una propensión al exceso de emociones negativas como depresión, ansiedad, angustia y pánico;
  2. Desinhibición, que refleja una predisposición hacia la impulsividad y comportamiento imprudente, o el abuso de drogas y alcohol;
  3. Antagonismo, que está conformado por comportamiento agresivo, desagradable y antisocial;
  4. Desorden mental, que incluye experiencias como delirios, alucinaciones o paranoia.
  5. Aislamiento, marcado por poco interés social y alejamiento de las interacciones sociales;
  6. Somatización definida por síntomas médicos inexplicables y exceso en la búsqueda de consuelo y atención médica.
Al captar la severidad de la enfermedad mental en cada dimensión, la est...
Al captar la severidad de la enfermedad mental en cada dimensión, la estructura dimensional también supera el arbitrario umbral diagnóstico del DSM.

Cada uno de estos seis campos puede ser medido en una dimensión continua que represente la probabilidad de que una persona los experimente. Por ejemplo, alguien que se ubica en los menores niveles de introspección podría ser más emocionalmente resiliente, tranquilo y estoico ante la adversidad. Alguien en los niveles altos podría ser propenso a largos y profundos episodios de depresión, preocupación incontrolable y miedos irracionales.

La posición de una persona en estas dimensiones puede predecir no sólo su salud mental actual, pero también el número y severidad de desórdenes mentales “al estilo de DSM”, que podría experimentar en el futuro.

Mirar la enfermedad mental a través de un lente más detallado

El marco del HiTOP va más allá de los seis amplios campos descritos anteriormente. También incluye dimensiones más delimitadas dentro de estos parámetros amplios, lo que nos permite caracterizar las experiencias de las personas en cuanto a su salud mental con mayor detalle.

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Por ejemplo, las dimensiones internalizadas incluyen dimensiones de miedo, estrés emocional, desórdenes alimenticios y disfunción sexual. Medir estas dimensiones puede expresar las formas en la que es probable que se presente un alto nivel de introspección.

También estas dimensiones más delimitadas pueden ser separadas en elementos aún más detallados para determinar, por ejemplo, si es más probable que se presente un alto nivel de la dimensión de miedo en las interacciones sociales, como fobias, obsesiones o compulsiones.

La estructura jerárquica del trabajo, en el que las dimensiones amplias pueden dividirse en categorías más angostas y detalladas, la hace más flexible a las necesidades de los médicos e investigadores.

Las ideas centrales del marco de trabajo del HiTOP ya han comenzado a ser implementadas para fortalecer la investigación sobre enfermedades mentales y están listas para ser usadas en la práctica clínica.

Una mejor alternativa al DSM

Volviendo a John y James: en vez de evaluar cientos de los síntomas de DSM para determinar qué combinación idiosincrática de desórdenes podía ser impuesta para encajar su combinación de síntomas, podemos acceder a los seis amplios campos de las enfermedades mentales, para pronto determinar dónde se ubican ambos hombres en cada dimensión.

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Las dimensiones más detalladas del marco de trabajo nos permiten identificar sus grupos de síntomas más severos. Al comprender a plenitud la naturaleza, alcance y severidad de sus síntomas, podemos emparejarlos con los mejores tratamientos disponibles.

Al analizar la data sobre cómo la gente experimenta los desórdenes menta...
Al analizar la data sobre cómo la gente experimenta los desórdenes mentales, emergen claros patrones sobre la ocurrencia de estos desórdenes.

El marco de trabajo jerárquico y dimensional, supera la limitación del DSM que se apoya en desórdenes “presente vs ausente”: la estructura jerárquica nos permite acceder y retener información detallada sobre individuos que presentan síntomas. Al captar la severidad de la enfermedad mental en cada dimensión, la estructura dimensional también supera el arbitrario umbral diagnóstico del DSM.

La fragilidad de los desórdenes DSM (que aparece/desaparece, y con pequeños cambios en cada síntoma) también se supera. La remisión de un síntoma (o varios) simplemente cambia cuando una persona se ubica en cada una de las dimensiones.

Resumiendo: al seguir patrones en la data, vemos un panorama distinto al de las categorías establecidas en el DSM, que es establecido por un comité. Este nuevo marco de trabajo dimensional y jerárquico es más consistente con la verdadera estructura de las enfermedades mentales y puede revolucionar la forma en que diagnosticamos y tratamos a las personas que las padecen.

*Miri Forbes, Postdoctorado de Investigación en Psiquiatría y Psicología en la Universidad de Minnesota

*David Watson, Profesor de Psicología de Andrew J. McKenna Family en la University of Notre Dame

*Robert Kruegger, Profesor de Psicología en la Universidad de Minnesota

*Roman Kotov, Profesor Asociado de Psiquiatría en Stony Brook University (The State University of New York)

The Conversation
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