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Trump amenazó a Corea del Norte como ningún presidente de EEUU había hecho jamás.

¿Por qué es tan grave la amenaza sin precedentes que Trump lanza a Corea del Norte?

¿Por qué es tan grave la amenaza sin precedentes que Trump lanza a Corea del Norte?

El que el líder de la única superpotencia nuclear que ha usado armas atómicas ofrezca responder con “fuego y furia nunca vistos” aterra a algunos y preocupa a otros porque desbarata la difícil diplomacia para meter en cintura a Pyongyang.

Trump amenaza a Corea del Norte: "Encontrará un fuego y furia que el mundo jamás ha visto" Univision

Para enviar un mensaje a Corea del Norte, el presidente Donald Trump usó palabras exaltadas más propias del líder de la nación comunista a la que amenazó, Kim Jon Un, o del desaparecido gobernante iraquí Saddam Hussein, por lo hiperbólicas y peligrosas.

"Es mejor que Corea del Norte no vuelva a amenazar a Estados Unidos. Si lo hace, encontrará un fuego y una furia que el mundo jamás ha visto", dijo Trump este martes desde el Trump National Golf Club en Bedminster, Nueva Jersey, donde pasa sus vacaciones.

Nunca un presidente estadounidense había hablado así, ni siquiera cuando ya tenía el dedo en el gatillo para desatar alguna acción militar. Y aunque el desafío pueda generar el aplauso de los halcones y belicistas, pone el problema norcoreano en una nueva y peligrosa dinámica. Ni siquiera cuando John F. Kennedy enfrentó la crisis de los misiles soviéticos en Cuba en 1962, que es considerado el episodio en el que el mundo estuvo más cerca de una conflagración nuclear.

Es una retórica inusual para un mandatario estadounidense que pone nerviosos a muchos en el mundo entero, por la respuesta que puede provocar de parte de los norcoreanos y las posibles consecuencias para los aliados de Washington en la región, principalmente Corea del Sur y Japón.

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Apenas la semana pasada el ex secretario de Estado Rex Tillerson había asegurado al gobierno de Pyonyang que EEUU no era su enemigo, por lo que la explosión retórica de Trump parece a algunos la tradicional dinámica de “policía bueno, policía malo”, que a veces usa la diplomacia.

La promesa de “fuego y furia” viene del presidente de un país con el mayor arsenal nuclear del mundo y la única nación que ha usado armas nucleares contra un enemigo (dos bombas atómicas lanzadas contra Japón en 1945 que aceleraron el final de la Segunda Guerra Mundial).

Nueva línea roja

Como candidato, Trump criticó que el presidente Barack Obama no hiciera cumplir la advertencia que hizo a Siria en agosto de 2012 cuando trazó una “línea roja” que Washington no toleraría en la agresión del presidente Bashar al Asad contra su población: el uso de armas químicas.

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Pero esa raya fue traspasada en 2013, cuando la Casa Blanca reconoció que los cuerpos de inteligencia tenían información “creíble” de que Asad había usado armas químicas contra las fuerzas de la oposición. Sin embargo, no hubo acción militar alguna por parte de Obama.

Para marcar un contraste, en abril pasado el presidente Trump lanzó un ataque misilístico contra una base militar siria en represalia por un nuevo ataque químico en las afueras de Damasco que dejó unos 8 muertos, según el conteo de grupos de derechos humanos.

Sus palabras pueden descarrilar el difícil consenso internacional que la embajadora Nikki Haley había logrado en Naciones Unidas y que se reflejó en la decisión unánime de imponer duras sanciones a Pyongyang.

El que China, el único aliado internacional de Corea del Norte, no ejerciera su derecho a veto en el Consejo de Seguridad para anular la decisión parece indicar que los chinos están perdiendo la paciencia con los norcoreanos y que la acción diplomática puede tener posibilidad de forzar un cambio en los planes nucleares de la nación comunista.

Apenas horas antes de su amenaza belicista, el presidente Trump había reconocido ese cambio en China y Rusia, algo que hasta los críticos del mandatario republicanos habían reconocido como un logro de su personal diplomático.

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“Después de muchos años de falla, los países se están uniendo para finalmente atender el peligro que representan Corea del Norte. Debemos ser duros y decisivos”, escribió en Twitter el presidente.

Washington siempre ha dejado claro que todas las opciones están sobre la mesa, incluyendo la militar, para evitar que el gobierno de Kim Jong un pueda desarrollar misiles capaces de transportar sus todavía rudimentarias armas nucleares.

Pero amenazar con ejercer un “poder que jamás ha visto el mundo” da la impresión de que se quiere combatir fuego con fuego. ¿Qué significa? ¿Emprender un ataque nuclear? ¿Con que consecuencias para los aliados en la región?

La capital surcoreana, Seúl, está a pocas millas de Corea del Norte, lo que significa que unos 10 millones de personas corren peligro si se desata un conflicto bélico, incluso si se trata de una guerra convencional sin armas atómicas.

Además, se estima que hay unos 28,000 militares estadounidenses en bases militares de Corea del Sur, un blanco seguro en un eventual ataque norcoreano, que cuenta con una poderosa artillería pesada a lo largo de la frontera con su vecino del sur.

Si Trump no quiere que su advertencia pase desatendida como la “línea roja” de Obama es porque está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias militares para hacerlas respetar. Eso previsiblemente generaría una división en la comunidad internacional más profunda que la que dejó la unilateralidad con la que Washington manejó la al final inexistente amenaza de las armas químicas de Irak.

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Si las palabras de Trump son solo palabras sería una 'bravuconada' más propia de polémicos mandatarios tercermundistas. Como cuando Saddam Hussein, ofreció desatar “la madre de todas las batallas” en 1991 si EEUU ponía en marcha una coalición internacional para recuperar Kuwait, que los iraquíes habían invadido el año anterior.

Sea cual sea el caso, la explosión verbal del mandatario estadounidense preocupa a diplomáticos y militares del mundo entero porque puede generar una reacción igualmente violenta por parte del líder norcoreano, un hombre también muy dado a la hipérbole declarativa y con poder nuclear en su arsenal.

A Corea del Norte nunca le ha hecho falta una amenaza expresa de este calibre para asegurar a su población y al mundo que se siente en la mira de EEUU, ahora puede tener la demostración de que Washington está buscando su aniquilación.

La evolución del programa de misiles de Corea del Norte que ahora amenaza a EEUU (FOTOS)
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