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El hijo del presidente Trump no está siendo investigado por el 'Rusiagate', aunque la información del The New York Times puedo volverlo persona de interés.

Los riesgos legales de Donald Trump Jr. tras su reunión con una abogada rusa para obtener información perjudicial sobre Hillary Clinton

Los riesgos legales de Donald Trump Jr. tras su reunión con una abogada rusa para obtener información perjudicial sobre Hillary Clinton

La clave en este caso es la intencionalidad de Donald Trump Jr. al acudir a una cita en la que reconoce que esperaba escuchar información valiosa (potencialmente perjudicial) sobre la campaña de Hillary Clinton.

Donald Trump Jr. reconoce que se reunió con una abogada que prometía información de Hillary Clinton Univision

Como suele decirse, la intención es lo que vale. Y en el caso de Donald Trump Jr. lo que lo llevó a reunirse con una abogada rusa supuestamente vinculada al Kremlin puede ser suficiente para señalarlo como parte de un complot para perjudicar la campaña de Hillary Clinton con la ayuda de agentes extranjeros y ponerlo en el centro del llamado ‘ Rusiagate’.

El hijo del presidente ha reconocido en su última reacción -que modificó sustancialmente su primera respuesta a la información del The New York Times- que se encontró con Natalia Veselnitskaya en la Torre Trump el 6 de junio de 2016 porque le habían ofrecido información “útil para la campaña”.

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Es una manera eufemística de decir que estaba buscando información potencialmente perjudicial que usar contra la campaña demócrata.

Eso no tiene nada de raro, todos los candidatos a un cargo de elección popular destinan recursos a escarbar en el pasado de sus contrincantes para exponerlos al escarnio público y hundir sus candidaturas.

“Obviamente yo soy la primera persona de una campaña en tener una reunión para escuchar información sobre un contrincante… no pasó nada, pero tenía que oír”, fue la irónica respuesta que ofreció después Trump Jr. en su cuenta de Twitter.

Pero en este caso se trata de un encuentro entre Trump Jr., su cuñado Jared Kushner y el entonces director de la campaña Paul Manafort, con una persona supuestamente vinculada al gobierno ruso, el mismo al que la comunidad de inteligencia estadounidense acusa de estar detrás de los esfuerzos para hackear las elecciones del año pasado.

Un encuentro que por cierto Trump Jr. negó que hubiera ocurrido cuando en meses pasados aseguró al diario neoyorquino que nunca se había reunido con ciudadanos rusos durante la campaña electoral.

Cuando hay intención

La Casa Blanca y el propio Trump Jr. tratan ahora de rebajarle importancia al encuentro argumentando que Veselnitskaya ofreció datos “vagos, ambiguos y que no tenían sentido”, sin soporte, y que “rápidamente se hizo claro que no tenía información significativa”.

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Eso podría no ser importante, en el sentido de que Trump Jr. reconoce haber asistido a la reunión con la expectativa de obtener algún dato, algo que eventualmente pudieran usar contra los demócratas, y por eso la intención es clave.

Por sí sola, la reunión de Trump, Kushner y Manafort con la abogada rusa no constituye un crimen. En principio no hay evidencia que indique alguna ilegalidad, más allá de que se haya reunido con una extranjera.

La ley estadounidense indica que es un crimen solicitar o aceptar algo de valor de fuentes extranjeras, como indica en su página web la Comisión Federal Electoral (FEC) que regula los procesos electorales en el país.

“Hacer cualquier contribución o donación de dinero u otra cosa de valor, o hacer cualquier gasto, gasto independiente o desembolso en conexión con cualquier elección federal, estatal o local en EEUU”, están entre las cosas que los extranjeros no pueden hacer en una campaña en EEEUU, según indica la página web de la FEC.

Está claro que no se puede recaudar fondos de campaña en el exterior, aunque en 2016 la campaña de Trump envió varios mensajes a extranjeros, según denunciaron a la FEC en su momento grupos ciudadanos de supervisión)

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Lo que no puede no estar tan claro es qué constituye algo de “valor” y sobre todo, de qué manera fue obtenida esa información supuestamente valiosa que le prometieron a Trump, pero que no habría terminado siendo lo importante que se le habría dicho.

Por eso, el punto de la intencionalidad podría ser lo que algunos esgrimirán para vincular al hijo del presidente con la trama del ‘Rusiagate’.

El Diccionario Legal Merriam-Webster ofrece varias definiciones de “intención”, entre ellas: “el diseño o propósito de cometer un acto criminal o ilegal, también llamado intención criminal”, o “el propósito de cometer un acto tortuoso que tenga las consecuencias que el actor desea y cree o saber que ocurrirán”.

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Como en todo lo relacionado con legalidad, dependerá de las interpretaciones que hagan los abogados sobre el punto.

“Si la reunión fue legal o ilegal es algo que dejaré para los expertos de leyes electorales. Esta reunión demuestra un patrón dentro de la campaña de Trump de mentir sobre sus contactos con personas
conectadas con Rusia”, dijo a Univision Noticias Jorge Silva, exportavoz de la campaña de Clinton.

Silva no juzga sobre la legalidad del encuentro, pero advierte que “si la abogada rusa o el Kremlin, le ofrecieron información obtenida de manera ilegal a la campaña de Trump ahí creo que se habría cruzado la línea”.

“No es muy común que el jefe de la campaña, un asesor principal y el hijo del candidato tengan reuniones con alguien que supuestamente no conocían”.

Trump Jr. no está siendo investigado dentro de la trama del llamado ‘Rusiagate’, todavía. Aunque es posible que las nuevas revelaciones lo pongan bajo la lupa del fiscal especial Robert Mueller o que alguno de los cuatro comités del Congreso que analiza el caso lo llame para testificar.

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