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Cara a cara exclusivo: El exsheriff Joe Arpaio "nunca" pedirá perdón a los latinos que atemorizó durante años

Cara a cara exclusivo: El exsheriff Joe Arpaio "nunca" pedirá perdón a los latinos que atemorizó durante años

Los presidentes usualmente tienen clemencia con criminales que han expresado arrepentimiento pero no es el caso de Arpaio, que habló con Univision Noticias dos semanas después de haber sido agraciado por su aliado, el presidente Trump.

"Nunca voy a pedir perdón", exsheriff Joe Arpaio. Univision

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El exsheriff Joe Arpaio aseguró a Univision Noticias que nunca se disculpará con los latinos por el terror que causó en la comunidad de Arizona con sus cacerías de indocumentados en oficinas, barrios y controles de carretera. Esta persecución motivó en julio su condena que hace dos semanas fue condonada por un polémico perdón presidencial.

La clemencia que Donald Trump tuvo con Arpaio es inusual porque los presidentes suelen adoptar esa medida de gracia con criminales que han expresado al menos algún grado de arrepentimiento.

"¿Un perdón por hacer mi trabajo? Eso no pasará nunca", dijo Arpaio durante una entrevista exclusiva en su oficina de Fountain Hills, Arizona. "Creo que si me subiera a una torre grande y le gritara a todo el mundo, a todos los hispanos, y les dijera que estoy en desacuerdo con todas las deportaciones y les dijera 'les quiero a todos' no serviría para nada". Según él, los medios le demonizarán diga lo que diga.

El enérgico exalguacil del condado de Maricopa, de 85 años, fue condenado por desobedecer al juez federal que le ordenó que dejara de detener ilegalmente a conductores latinos por sus sospechas de que fueran indocumentados y esperaba una sentencia que podía haberle llevado a la cárcel.

Trump, su aliado político, le otorgó un perdón también extraordinario porque no consultó al Departamento de Justicia, como es habitual.

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El perdón a Arpaio, que fue seguido este martes por la derogación de DACA, han enfurecido a la comunidad latina, agravando las tensiones raciales.

Al exalguacil no le incomoda la coincidencia en el tiempo de las dos decisiones y dice que los dreamers "deben esperar un poco y confiar en el presidente".

"Por cierto yo no soy un dreamer", recalca. "Mi madre y mi padre vinieron legalmente desde Italia. Soy un ciudadano de Estados Unidos y orgulloso de ser un ciudadano de Estados Unidos. Mi vida entera la he dedicado a defender a mi país. Así que yo sé que el presidente sabe lo que hace. Le respaldo. Le respaldo en cualquier cosa que haga. ¿OK?"

Arpaio ha pasado las dos semanas desde que fue perdonado en Fountain Hills, una comunidad de retirados con dinero donde tiene una casa junto a un lago y donde muchos le adoran.

Insatisfecho con la medida de gracia de Trump, el exsheriff quiere ahora limpiar su nombre y ha solicitado a la jueza federal que le condenó, Susan Bolton, que borre el registro de antecedentes. La jueza ha dicho que necesita oír a los fiscales y convocó una audiencia para el 4 de octubre.

Arpaio acabó enfrentándose a la posibilidad de cárcel porque se enfocó durante años en detener a indocumentados, un papel que corresponde a las autoridades federales. Arpaio no cumplió una orden de diciembre de 2011 de un juez federal para que dejara de arrestar a indocumentados, llegando incluso a jactarse en entrevistas de que iba a seguir con sus métodos.

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El exsheriff asegura que fue víctima de una caza de brujas dirigida por el gobierno de Barack Obama, aunque fueron los fiscales del Departamento de Justicia liderado por Jeff Sessions quienes mantuvieron los cargos hasta la condena del 31 de julio.

Durante la entrevista, Arpaio enfatiza que no tiene nada contra los latinos y en un par de ocasiones pone como ejemplo que dio empleo como sheriff a muchos de ellos, incluso inmigrantes con green cards.

"Realmente no creo que me odien cuando lo miras bien. Recibo amenazas pero no provienen de hispanos", añade.

¿Retorno a la política?



Para evitar hacer la herida más profunda, el presidente y él han evitado aparecer juntos desde el polémico perdón. Arpaio asegura que ni siquiera han hablado por teléfono desde que recibió el documento.

"Odio decir esto pero estoy muy triste porque el presidente está siendo criticado por perdonarme", dijo Arpaio. "Yo nunca pedí un perdón, no hablé con él, después de meses, él hizo lo que cree que es correcto, no solo por mí sino por las fuerzas del orden".

El perdón ha reforzado su imagen de halcón de inmigración en medio de una tensión racial cada vez mayor.

Arpaio espera beneficiarse. Los republicanos de otras partes del país le buscan para que participe en eventos -estará en Las Vegas y en Fresno, California, en las próximas semanas- y acelera la publicación de su tercer libro, en el que escribirá "de la corrupción en el gobierno".

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Tras el perdón, le dijo al diario Washington Examiner que no descarta lanzar una campaña contra el senador Flake, pero la prensa local que conoce bien sus bravatas no le ha tomado en serio.

En su conversación con Univision Noticias el exsheriff mostró poco apetito por volver a ser candidato. "No sé si voy a lanzarme de nuevo. A veces te cansas".

"Si lo hago desde luego no será para ser presidente porque tenemos a un buen presidente".

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