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La "tumba" de máxima seguridad que El Chapo pudo burlar

La "tumba" de máxima seguridad que El Chapo pudo burlar

Expertos y exprisidiarios describen la estricta seguridad de los penales más severos de México que Joaquín Guzmán ha conseguido romper dos veces

Revela Monte Rubido video previo a la fuga de El Chapo /Univision

Por Luz Adriana Santacruz (desde Ciudad de México) y Leonor Suárez 

@luza_santacruz   @LeonorSuarez

Es un lugar “sórdido”, las celdas son de 2.5 (8.2 pies) por 3 metros (9.8 pies). Tienen puertas metálicas que se sellan de manera electrónica y adentro, el reo permanece en una especie de jaula que le permite al custodio tener un pasillo para acercarle la comida. Hay pocos muebles: una mesa, una cama, un lavabo y un retrete a ras del suelo. Todo es de concreto.

Así describe la que fue su celda Flavio Sosa, exlíder de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, en el penal de El Altiplano, el mismo del que se fugó Joaquín El Chapo Guzmán al construir un túnel que iba desde su ducha hasta una casa a 1.5 kilómetros (0.9 millas) de distancia de la prisión.

A Sosa lo detuvieron en diciembre del 2006 acusado de cinco delitos. Lo mandaron a la zona exclusiva del penal en donde se recluyen a los presos más peligrosos y que se caracteriza por tener las medidas de seguridad más extremas, la denominada zona de Tratamientos Especiales, donde también se encontraba Joaquín Guzmán Loera.

Al llegar al penal, te hacen pasear en “un patio común como un garaje, con muros altos donde hay perros, hay mucha policía, muchas cámaras, muchas luces. Prácticamente te ponen ahí al centro y te hacen caminar alrededor de una especie como de cancha de basquetbol. Luego te hacen pararte en una esquina y desnudarte frente a una cámara”, contó Sosa a Univision Noticias.

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El régimen del área es tan severo que incluso fue denunciado por Sosa y por el mismo Chapo Guzmán. Sosa reclamaba zapatos. El Chapo tenía dos pares, que aseguró cambiarse antes de la huida.

Según la definición penitenciaria, máxima seguridad se refiere a una cárcel destinada para albergar a los más peligrosos y violentos reclusos del sistema. Están diseñadas para mantener el control y la seguridad y son mucho más restrictivas que el resto.

Sosa estuvo en la celda 13, El Chapo en la 20. Según las imágenes que fueron reveladas por la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) este martes por la noche, el espacio del capo mexicano era muy similar al del activista: con muros y muebles de concreto, cámaras de vigilancia y una pequeña barda de aproximadamente un metro que separa el área de la regadera, la única que no tenía la vista completa de la cámara si el recluso se agachaba.

“Es el único espacio en el que Derechos Humanos no permite que se instalen cámaras, para conservar  un momento muy personal del reo”, dijo a Univision Noticias Alberto Obregón Nava, experto en la construcción de cárceles mexicanas y que ocupó dos veces la subdirección de proyectos y construcción de Centros de Readaptación Social en el país.

Sin embargo, el protocolo de seguridad que incluye inspecciones aleatorias tres veces al mes haría imposible no detectar una oquedad, aseguraron Sosa y Jesús Lemus, quien estuvo preso en Puente Grande, la primera cárcel que expugnó El Chapo.

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Enterrados en vida 

Los internos de estas áreas especiales no tienen acceso a las libertades de otros presos del mismo penal como lo son comedores, aulas, instalaciones para el deporte y el esparcimiento. Básicamente, los internos pasan 23 horas al día en sus celdas y la única hora que salen es a otro espacio cerrado acompañados de al menos dos custodios, datos confirmados por las autoridades mexicanas al informar de la rutina de El Chapo en El Altiplano.

Las cárceles de máxima seguridad contienen otros elementos como lo son circuito cerrado de televisión, control de accesos, alarmas, detectores de metal, drogas y explosivos; radiocomunicación, sensores de presencia y telefonía, que se extienden por todo el recinto, según un informe de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).

“Me tocó escuchar la voz, de tumba a tumba, la historia de otros penales que cualquier penal es la libertad en comparación con Almoloya, ese era el juicio que emitían los reos”, confesó Sosa.

Pero ni El Altiplano pudo con el reo más escurridizo del sistema penal más estricto de méxico. El Chapo sobrepasó medidas de aislamiento al encabezar, junto con el capo Edgar Martínez Villarreal, alias La Barbie, una huelga de hambre desde El Altiplano. En ella, se quejaron de las constantes fugas de agua, de  los sanitarios y cristales rotos, de los lavabos despegados, de las regaderas tapadas, de los alambres salidos y del mal olor en las instalaciones. Condiciones que se dejan ver en el video de la celda 20 mostrado por la CNS este martes.

¿Cómo es túnel por el que escapó El Chapo? /Univision

En el resto del país

El Altiplano es solo una de  las cuatro cárceles de máxima seguridad que existen a nivel nacional, según un documento de la SSP. Las otras tres cárceles son la de las Islas Marías, en el Océano Pacífico, el de Puente Grande, en Jalisco y el de Noreste, en Tamaulipas.

El  Chapo ya estuvo en dos de ellas y de ambas se escapó. Su primera fuga, en el 2001, fue de Puente Grande. De allí salió por la puerta, de acuerdo con hallazgos de Univision Investiga.

“El nivel de seguridad implica dos cosas diferentes: te condiciona las características físicas de la infraestructura y condiciona cómo se debe operar la cárcel. Una cárcel de máxima peligrosidad requiere un tratamiento individualizado de los internos”, dijo a Univision Noticias un arquitecto que ha participado en la construcción de varios penales en el país pero que prefiere omitir su nombre por cuestiones de confidencialidad.

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A diferencia de las cárceles de otros países como Estados Unidos, su principal fin es readaptar a sus internos y no encerrarlos a manera de castigo.

“Es justo ese el primer error por el que no funcionan en toda su capacidad estos penales, porque copian modelos de otros países y eso los vuelven inoperantes. Deben de hacerse basados en la población carcelaria mexicana porque hasta el fenómeno socioeconómico es diferente de un lado a otro”, comentó Obregón, quien ha participado en diversos foros como conferencista.

Un exrecluso desmiente la explicación del gobierno sobre el escape del Chapo /Univision

Para las autoridades mexicanas sus penales de máxima seguridad están a la altura. En el 2011, el gobierno a cargo del entonces presidente Felipe Calderón buscaba que la Asociación Penitenciaria Estadounidense (ACA, por sus siglas en inglés) certificara a las cárceles mexicanas que cumplieran con los estándares  internacionales. Un año después les fue otorgada a cuatro que llenaban los requisitos mínimos: la de El Altiplano, en el Estado de México, el de Occidente, en Jalisco, el de Noroeste, en Tamaulipas y el de Rincón, en Nayarit. La ACA fue contactada por Univision Noticias y no confirmó la realización de estas acreditaciones ni comentó sobre la fuga de El Altiplano.

Realmente no existe una normativa oficial que indique la manera estricta en la que debe de erigirse un penal como éstos en México. “Entonces cada uno lo adapta como cree que debe de integrarse”, explicó Obregón.

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Un ejemplo es precisamente el pabellón de Tratamientos Especiales en El Altiplano, que sigue el modelo de las prisiones de máxima seguridad estadounidenses, comúnmente conocidas como supermax, en donde la premisa mayor es el confinamiento.

“Estás aislado de la población en general por 22 o 23 horas al día. En las celdas no tienen acceso a una gran cantidad de comodidades. Todo se controla en supermax”, explicó a Univision Noticias, Jesenia Pizarro, profesora de la Universidad de Michigan y experta en el sistema carcelario estadounidense.

¿Cómo deben ser los penales?

Actualmente estos penales están construidos en forma de anillos concéntricos para que, conforme se avanza hacia al centro, se incremente el nivel de seguridad.

“Es fundamental que no estén cerca de casas ni de ningún poblado y deben tener por lo menos una lejanía de entre cinco y diez kilómetros de distancia de cualquier carretera”, dijo Obregón, con más de 38 años de experiencia en el sistema penitenciario de México.

Las grandes deficiencias actuales radican en la falta de presupuesto.

“El mantenimiento es cero. Es muy común que muchas cosas no funcionen, incluyendo las cámaras de vigilancia, que son básicas para vigilar a tanto reo peligroso”, explicó a Univision Noticias el arquitecto que prefirió omitir su nombre.

. @osoriochong @SEGOB_mx http://t.co/KzGsOY7Tlj pic.twitter.com/PIns9wb6tL " Amnistía Int. México (@AIMexico) July 14, 2015


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Hoy en día, explicaron los expertos, una cárcel de máxima seguridad debe de contar con tecnología de punta debido a la transformación de los criminales, cada vez más astutos y avanzados en sus técnicas.

Algunos equipos como cabinas de rayos x que permiten inspeccionar todas las cavidades corporales de cualquier persona, controles de acceso automáticos para evitar que los guardias sean los que abran cada puerta e incluso detección por reconocimiento de iris son algunas de las innovaciones que están empezando a implementarse en algunos penales, pero que van de poco a poco, explicaron los especialistas.

Inclusive, comentaron que actualmente existen sistemas que ayudan a detectar movimiento tanto terrestre como subterráneo.

Con ellos hubiesen detectado el túnel por el que se escapó Guzmán. Pero no fue así.

“No creo que se haya fugado por un túnel. El señor salió por la puerta grande. Hubo complicidades. De alguna manera tuvo acceso a los planos, que deben estar en un área bien resguardada y bajo un estricto control”, finalizó Obregón.

“En alguna ocasión reflexioné acerca de cómo podría salir de ahí y a la conclusión que llegué es que solamente podría comprando a toda la guardia del penal para que me desactivaran todos los mecanismos de seguridad que existen”, culminó Sosa.

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