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Los integrantes del EZLN se caracterizan por usar un pasamontañas que les cubra el rostro.

El gobierno de Salinas de Gortari buscó una salida militar para acabar con los zapatistas

El gobierno de Salinas de Gortari buscó una salida militar para acabar con los zapatistas

Camacho Solís fue mediador entre el gobierno sandinista y el EZLN. Habló para el diario El Universal.

Los integrantes del EZLN se caracterizan por usar un pasamontañas que le...
Los integrantes del EZLN se caracterizan por usar un pasamontañas que les cubra el rostro.

En pie de lucha

Hace 20 años surgió un movimiento en México que lucha por los derechos de la comunidad indígena. Su nombre: Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y su principal líder, el subcomandante Marcos. Hoy, ante el aniversario de su alzamiento, que dio la vuelta a los titulares del mundo desde el 1 de enero de 1994, se revela que la primera apuesta del gobierno del entonces presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, era una salida militar, según Manuel Camacho Solís, uno de sus hombres de confianza.

La inspiración política del EZLN es el zapatismo, el marxismo y el socialismo libertario. Su estructura militar, la guerrilla. Salió a la luz pública en el sureño estado de Chiapas cuando un grupo de indígenas armados intentaron ocupar siete cabeceras municipales el mismo día en que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC).

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Manuel Camacho Solís, un político mexicano y antiguo miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI), era, por ese entonces, uno de los colaboradores más cercanos a Carlos Salinas de Gortari, durante el sexenio de 1988 a 1994.

Camacho Solís fue el mediador entre el gobierno sandinista y el EZLN. A 20 años de este movimiento, dio una entrevista exclusiva con el diario El Universal en donde habla de detalles poco conocidos sobre la actitud del gobierno de Salinas frente al movimiento zapatista.

"Mi suegro, el doctor Manuel Velasco Suárez, era chiapaneco y estaba en su casa en San Cristóbal. Entonces me llamó muy preocupado, diciendo estoy aquí con mis nietos, acaban de tomar la ciudad... unos cuantos minutos después me llamó el Presidente para informarme de lo mismo. Entonces ahí empezó mi involucramiento con el tema", dijo en entrevista con El Universal.

La respuesta de Camacho a su suegro fue inmediata: "'No se mueva, vamos a ver de qué se trata'. Me habló el Presidente y le propuse que fuera muy cuidadoso con el uso de la fuerza porque había turistas en San Cristóbal; se podía armar un escándalo internacional y le sugerí que estableciéramos contacto con el obispo Samuel Ruiz. Le ofrecí que yo iría directamente, volaría de Cancún, en donde estaba, al estado de Chiapas para tener una versión directa de los hechos. El Presidente me dijo que no lo hiciera que porque la situación era muy peligrosa y me citó para una reunión del Consejo de Seguridad, Gabinete de Seguridad Nacional, por la tarde, reunión a la que asistí el mismo día, uno de enero", enfatizó.

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El escenario que seguía era el de una guerra civil, según las propias palabras de Camacho.

"El tema no eran las armas, el tema era todo lo que había detrás. El Presidente estaba muy preocupado. Realmente era un asunto gravísimo. La primera apuesta del gobierno fue a quien podían someter a la guerrilla en unos cuantos días, nada más que para eso había que escalar el uso de la fuerza y eso estaba provocando reacciones internacionales, porque esto no estaba ocurriendo en un ambiente aislado, sino en un mundo globalizado.

Camacho Solís recordó, durante la entrevista con el diario El Universal, que lo que se hacía en Chiapas, se transmitía de inmediato al resto del mundo.

"Era un asunto que no se podía resolver con los viejos patrones de conducta del Estado mexicano, como habían resuelto los problemas de otras guerrillas en el pasado. Entonces, bueno, lo primero es que traté de comprender por qué, quiénes, qué era lo que explicaba esto y a partir de ello pues ver cuál pudiera ser una fórmula de solución que no fuera nada más policiaca o militar", explicó.

El líder bajo un pasamontañas

La figura que lideraba a este movimiento era el subcomandante Marcos, quien se caracterizó por esconder su rostro bajo un pasamontañas oscuro. Mucho se habló de su verdadera identidad hasta que un día salió a la luz que su verdadera nombre era el de Rafael Sebastián Guillén Vicente.

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Siempre se ha distinguido por sus habilidades literarias. Desde enero de 1994 y gracias a sus comunicados, pubicados en periódicos locales como La Jornada, ha recorrido al  mundo entero como símbolo de resistencia.

Según él mismo, "Marcos es el nombre de un compañero que murió y nosotros siempre tomábamos los nombres de los que morían, en esta idea de que uno no muere sino que sigue en la lucha".

Siendo Marcos el líder del EZLN y Camacho Solís el mediador del gobierno, era inevitable que no se encontraran.

-¿Cómo hace contacto con el subcomandante Marcos?

-En la desesperación. Los zapatistas no tenían ningún interés de llegar a un acuerdo, a un diálogo ni mucho menos, seguían sumamente radicales. Entonces es ahí donde yo intento ir a la selva a ver qué pasa, ¿no? Me voy a jugar el todo por el todo. Es cuando primero se acepta la liberación del general Absalón Castellanos, y también es a partir de ahí que se acepta preparar los diálogos de San Cristóbal. Samuel Ruiz fue el mediador de todo. Todas las cosas que ellos mandaban me las entregaba, las cosas que yo quería se las mandaba a través de él.

-¿Qué tanta confianza se estableció entre usted y Marcos?

-Pues creo que nunca puede haber una gran confianza entre dos personas que representamos posiciones tan diferentes; pero cuando se despide, Marcos hace un gran reconocimiento al papel que nosotros jugamos. Cuando nos sentamos en San Cristóbal, cuando termina el primer diálogo, Marcos reconoce el papel del mediador, del obispo Samuel Ruiz, con muchos elogios, y luego reconoce el papel mío con un nivel de aprobación que hubiera parecido impensable cuando empezamos.

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El reportero de El Universal también cuestionó a Camacho Solís sobre cómo se sentía a 20 años del surgimiento del EZLN, a lo que respondió: "Creí que se había desaprovechado la oportunidad".

"Qué bueno que se paró la guerra, si no hubiera sido muy grave, pero creo que se desaprovechó la oportunidad, se pudo haber hecho una reforma constitucional que protegiera a las comunidades. Pudo haber habido una reconsideración de la política social, seguimos con la política clientelar, populista, electorera, el dinero se usa para ganar las elecciones", afirmó a El Universal.

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