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Obama y Castro dan un vuelco a la historia

Obama y Castro dan un vuelco a la historia

Por primera vez en 59 años, EEUU y Cuba conversan y dan así un nuevo paso en el deshielo de sus relaciones.

Por Maye Primera, @mayepri, desde Panamá

Y el día al fin llegó. Este sábado por la tarde, Barack Obama y Raúl Castro abandonaron por un momento la sesión plenaria de la VII Cumbre de las Américas que se celebra en Ciudad de Panamá para sostener la primera reunión entre mandatarios de Estados Unidos y Cuba de los últimos 59 años, arropados por una lluvia de flashes fotográficos.

Obama y Castro anunciaron el 17 de diciembre pasado su voluntad de seguir adelante con la historia, en un mensaje televisado y simultáneo donde informaron sobre el restablecimiento de relaciones bilaterales, rotas desde el afianzamiento en Cuba de la revolución comunista liderada por los hermanos Castro.

Desde entonces han transitado el camino que los trajo hasta acá. Los representantes de ambos gobiernos, del más alto nivel, se han reunido en tres oportunidades para trazar la hoja de ruta llevará a buen puerto el proceso, y para establecer las condiciones de un diálogo futuro y a profundidad sobre derechos humanos.

También sus cancilleres, el cubano Bruno Rodríguez y el secretario de Estado John Kerry, conversaron personalmente el jueves por la noche como antesala a este encuentro.

"Con el tiempo es posible que podamos pasar página y desarrollar una nueva relación entre nuestros dos países", dijo el presidente Obama, sentado a la izquierda de Raúl Castro, ante las cámaras que registraban el momento. “Obviamente, esto es un encuentro histórico (...) Ahora estamos en condiciones de avanzar en el camino hacia el futuro”, agregó.

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“Puede ser que nos convenzan de unas cosas y de otras no. No hay que hacerse ilusiones”, advirtió el gobernante cubano de seguidas, pero admitió que "todo se puede discutir” y que “es posible que hoy discrepemos en algo en lo que mañana podamos estar de acuerdo”.

Los ojos en el futuro

Entre Obama y Castro parece haberse tejido una confianza aún mayor de la que habían admitido hasta ahora y de la que calculan los países aliados de Cuba, agrupados en la “antiimperialista” Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba) que Hugo Chávez fundó y lideró hasta su muerte, en marzo de 2013.

En contraste con el tono beligerante de los discursos de los presidentes de Venezuela, Argentina y Bolivia, las intervenciones de Raúl Castro y Barack Obama durante la reunión bilateral y ante el plenario de la cumbre estuvieron cargados de actos de contrición, con la mirada puesta en el futuro.

“Podemos invertir mucho tiempo hablando del pasado, pero eso no va a traer progreso ni va a resolver los problemas”, dijo el presidente estadounidense durante su discurso, no solo refiriéndose a la relación de Estados Unidos sino también a las diferencias que le separan de Venezuela. Y solo miró atrás para recordar que hace seis años, cuando participó en su primera Cumbre de las Américas, lo hizo con la idea de construir “una nueva etapa de mutuo respeto” con sus vecinos.

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“Los cambios que he anunciado hacia Cuba marcan el comienzo de una nueva relación. (…) Este cambio de política significa un punto de inflexión para la región entera. (…) No es un secreto que seguirán habiendo significativas diferencias entre ambas naciones, pero creo que si logramos avanzar hacia mejores relaciones, esto creará mejores condiciones para la región”, sostuvo Obama.

Las culpas del pasado

Durante su turno en el derecho de palabra, el líder cubano Raúl Castro exculpó al actual presidente de Estados Unidos de la larga lista de afrentas que atribuyó a sus sucesores en la primera mitad de su intervención de 48 minutos.

“Pido disculpas al presidente Obama y a otros por expresarme así. Obama no tiene ninguna responsabilidad con nada de esto”, acotó, deteniendo por un momento la lectura del discurso que había preparado.

"El presidente Obama es un hombre honesto. Me he leído algo de su biografía, dos libros, no completos", dijo el cubano, y el auditorio respondió con carcajada. "Estas palabras las pensé mucho", admitió Castro, "las quité y las volví a poner”.

Luego volvió al tono solemne para pedir a sus camaradas de la región: “Hay que seguir luchando y apoyando al presidente Obama en su intención de liquidar el bloqueo”, en referencia a la posibilidad de que la Casa Blanca promueva la derogación de las leyes del embargo contra la isla, aprobadas por Washington en los primeros años de la década de 1960 y que siguen vigentes.

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En contraste, el mentor y más cercano aliado político del presidente Nicolás Maduro en la región, apenas dedicó unos minutos para pedir a Obama que derogue el decreto promulgado en marzo que establece sanciones económicas contra altos funcionarios de Caracas. “Están pasando por el mismo camino por el que pasamos nosotros”, señaló, antes de pasar a otro tema.

A pesar del nuevo ambiente distendido, Raúl Castro descartó de plano que la normalización de relaciones con Estados Unidos pudiese desembocar en la transformación del sistema político que le ha permitido a él y a Fidel Castro, el mayor de sus hermanos, gobernar con mano de hierro desde 1959.

“Cuba seguirá defendiendo las ideas por las que nuestro pueblo ha asumido los mayores sacrificios”, enfatizó Castro. Es por frases como ésa que el 54% de los cubanos piensa que el deshielo no traerá consigo un cambio radical, al menos en ese sentido.

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