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Por qué los latinos de Oakland temen la llegada de Uber

Por qué los latinos de Oakland temen la llegada de Uber

La comunidad espera verse forzada a dejar sus viviendas

Un vecino de Oakland, California


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Por Marcos Martínez @marcosmchacon, desde Oakland, California

Para muchos, la apertura de una nueva sede de la empresa tecnológica Uber en Oakland, California, significa buenas noticias y 3,000 puestos de empleo más. Pero, a cientos de familias latinas, podría forzarlas a abandonar sus viviendas.

Miembros de la comunidad hispana alertan que la llegada de Uber podría disparar los precios en las rentas y generar un desplazamiento masivo de residentes. El gigante tecnológico compró recientemente un histórico edificio de siete pisos en el centro de Oakland.

A unas cinco millas del edificio que acogerá las oficinas de Uber, vive Sylvia López, una trabajadora doméstica mexicana de 50 años residente en Oakland desde hace más de dos décadas.

López teme que, con la llegada de Uber, se reproduzca lo ocurrido en Silicon Valley y en San Francisco, donde cientos de vecinos abandonaron sus viviendas por el aumento en los costos.

López, trabajadora doméstica y activista, en Oakland
López, trabajadora doméstica y activista, en Oakland

Hay habitantes latinos que se han visto desplazados de algunos sectores de San Francisco. Según un reporte de 2014 elaborado por la organización social Causa Justa, en el emblemático distrito Mission de San Francisco, entre 1990 y 2011, hubo una disminución de 1,400 hogares hispanos, mientras que las familias blancas aumentaron en 2,900.

“San Francisco es ampliamente considerada la ciudad más gentrificada del país y Oakland no está muy por detrás”, explicaba en el informe el geógrafo Richard Walker, profesor de la Universidad de Berkeley.

La gentrificación – la transformación urbana ocasionada por la llegada de nuevos habitantes con mayor poder adquisitivo y que provoca el desplazamiento de familias de bajos ingresos de sus comunidades originales – amenaza a las minorías de Oakland.

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Los hispanos no son la única minoría afectada por el encarecimiento de la vida en la región. Cifras de Causa Justa señalan que, entre 1990 y 2011, la población afroamericana disminuyó en 40% en todos los sectores de Oakland, mientras que en San Francisco se redujo a la mitad. 

La renta de delante de casa —    
López cree que les va a afectar mucho la llegada de Uber: “Todas estamos temerosas porque están construyendo nuevos departamentos enfrente de nuestras casas y las rentas son muy altas”. Casi el doble de caras.

Esta mexicana ya había padecido los efectos de la crisis de vivienda surgida tras el boom tecnológico en la región.

En 20 años, Sylvia López se ha visto obligada a cambiar de casa en tres ocasiones.

En la primera en la que vivió, en un barrio al este de Oakland, con tres recámaras y espacio para tres vehículos, la renta costaba 800 dólares.

Dice que ahora, por una propiedad de características similares, tendría que pagar hasta 2,000 dólares. Ella sólo cobra unos 1,200 al mes.

Actualmente, por una renta mensual de 800 dólares, López vive con sus dos hijas en un pequeño departamento de dos recámaras. Teme que el costo se duplique en unos años o que, en el peor de los casos, el dueño la desaloje.

“Yo soy de la comunidad en Oakland, así es que no queremos que vengan a sacarnos de lo que es nuestra comunidad”, se queja.

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Para esta mexicana, Oakland es más que una ciudad donde trabajar. Es una activista de la zona, lucha en favor de las trabajadoras domésticas a través de la entidad Mujeres Unidas y Activas.

Las rentas mensuales de vivienda en sectores con mayor gentrificación –detalla el informe de Causa Justa– se volvieron más caras que las de zonas que históricamente han sido de mayor poder adquisitivo, como Oakland Hills y Rockridge, donde la renta de una casa de dos recámaras puede ser de 3,000 dólares.

“Esto significa que las áreas urbanas que antes estaban al alcance de las familias trabajadores ahora solo están al alcance de los segmentos más ricos de nuestra sociedad”, subrayan los autores del informe.

Un proyecto con 3,000 empleados —    
Uber dio a conocer la adquisición el 23 de septiembre. El edificio en Oakland tiene 28 mil metros cuadrados y la firma tecnológica pagó por él 123.5 millones de dólares a la empresa Lane Partners.

Es un edificio céntrico, antiguo e imponente, que fue utilizado por la tienda departamental Sears entre 1994 y 2013.

El anuncio fue bien recibido por las autoridades de Oakland: la expansión de Uber generará un mayor desarrollo económico, justificaron.

La empresa tecnológica, que lleva operando en el mercado cinco años, explicó que remodelará el edificio para utilizarlo como oficinas, que ocuparán a 3,000 nuevos empleados.

El edificio que acaba de comprar Uber en el centro de Oakland
El edificio que acaba de comprar Uber en el centro de Oakland


Uber se convertirá así en la mayor compañía de Oakland. Elogiada por unos y criticada por otros, Uber ha revolucionado la industria del transporte a través de su innovador sistema, que consiste en conectar a choferes con sus clientes a través de una aplicación móvil.

La apertura de esta nueva sede, ubicada en el corazón de Oakland, sobre la avenida Broadway y la calle 20, está programada para el 2017.

La sede complementará las oficinas de Uber del otro lado de la bahía, en San Francisco, donde laboran 4,000 empleados.

Previo a Uber, algunas empresas de tecnología ya optaron por instalar sus oficinas centrales en Oakland, expandiendo el epicentro mundial de la tecnología en el que se ha convertido la zona. Lo hicieron Pandora, compañía de música en línea, con alrededor de 1,000 empleados, y el buscador electrónico Ask.com, con 211 empleados.

Oakland, pendiente de los efectos del boom tecnológico del área
Oakland, pendiente de los efectos del boom tecnológico del área

Además, mientras los costos de la renta de viviendas aumentan, el ingreso promedio anual de las familias latinas en California permanece como uno de los más bajos. Según un estudio de 2014 de la oficina de investigación del Senado estatal, los hogares latinos ingresan 47,180 dólares anuales de media, lejos de los 60,883 dólares del global del estado.

“Nuestro barrio era un barrio latino, en el este de Oakland, y ahora ya estamos viendo mucha gente blanca“, comenta Edgar Hernández, un mexicano de 45 años.

Vive en Oakland con su esposa y tres hijas desde hace diez años. Trabaja como ensamblador en una compañía de electricidad.

“Cuando la gente se va del barrio, los dueños duplican la renta, las rentas están carísimas”, lamenta. “ Mucha gente se está yendo de Oakland”.

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Aunque el rentero de su vivienda sólo ha aplicado los aumentos previstos en las leyes de vivienda, él –como otros en la comunidad— teme posibles desalojos.

“En determinado momento muchos renteros pueden pensar en sacar a los que pagan poco para meter a los que pueden pagar más”.

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