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Donald Trump, Marco Rubio y Ted Cruz en

Los golpes bajos del debate republicano de Detroit

Los golpes bajos del debate republicano de Detroit

Comentarios de mal gusto y frecuentes interrupciones caracterizaron el primer careo entre los aspirantes republicanos a la nominación presidencial tras el supermartes

Donald Trump, Marco Rubio y Ted Cruz en
Donald Trump, Marco Rubio y Ted Cruz en

Por: Carlos Chirinos @carl_chirinos, Editor Político de Univision Noticias

Tras once ediciones, la dinámica de los debates republicanos ya no sorprende mucho, salvo por los bajos niveles a los que ha llegado la discusión “política” entre los aspirantes a la nominación presidencial por el llamado Gran Viejo Partido.

En el careo realizado la noche del jueves en Detroit el tono quedó definido desde el principio cuando Donald Trump mostró sus manos para asegurar que no son nada pequeñas, como tampoco lo son otras partes de su cuerpo.

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Un comentario de mal gusto en cualquier escenario, pero mucho más en horario estelar en televisión nacional y en boca de una persona que aspira a ser presidente de Estados Unidos.

Fue una manera de coronar la alocada semana electoral que empezó con el sorpresivo debate de Texas, donde se reveló agresivo Marco Rubio, y siguió con las importantes victorias de Trump en el llamado Super Tuesday o supermartes.

Rubio empezó

La verdad es que el tema de las manos pequeñas no lo generó Trump, sino quien se ha convertido en su más tenaz perseguidor, el senador Marco Rubio.

Desde que la semana pasada, en el debate realizado en Houston, Rubio empezó a arremeter contra el empresario, sacó a relucir el comentario sobre las manos supuestamente pequeñas de Trump que serían indicativo de otras pequeñeces.

http://video.foxnews.com/v/4785505749001

“Ya saben lo que dicen de los hombres con manos pequeñas…. Que no se puede confiar en ellos”, dijo Rubio al día siguiente de aquel debate en el que
surgió con un nuevo estilo confrontacional.

Y claro, la virilidad cuestionada de Trump no podía dejar la oportunidad de aclarar las cosas desde el podio.

“El (Rubio) se refirió a mis manos, que si son pequeñas algo más debe ser pequeño. Les garantizo que no hay ningún problema. Lo garantizo”, se ufanó el multimillonario.

Todos contra Trump

Aunque el debate resultó algo repetitivo en los temas tratados y, sobre todo, en las respuestas dadas, se vio una estrategia distinta en la dinámica entre los cuatro candidatos restantes.

Los dos principales, los senadores Ted Cruz y Marco Rubio, parecieron por momentos coordinar sus ataques contra Trump, quien marcha como puntero en las primarias republicanas con grandes posibilidades de terminar ganando la nominación.

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Hubo momentos en los que Cruz y Rubio parecieron seguir el guion que dejó planteado horas antes en su discurso en la universidad de Utah Mitt Romney.

http://video.foxnews.com/v/4785555017001

Desde los Trump Steaks -nombre de una línea de productos cárnicos y de un fugaz restaurante suyo en Las Vegas- hasta la “obsesión” del empresario con las encuestas que indican las cosas que supuestamente él quiere saber.

Quizá ambos escucharon a Romney en su diatriba anti-Trump en la mañana y les sonaron como buenos ejemplos, o quizá tengan razón los que dicen que en Utah se abrieron los primeros fuegos de una guerra interna oficialmente declarada este jueves.

Hombre flexible

Trump incluso estuvo bajo la presión de los moderadores, entre ellos Megyn Kelly, con quien tuvo un choque en el primer debate republicano realizado en agosto de 2015.

Hubo un momento en el que se presentó una serie de videos que constataban cambios de opinión del empresario sobre temas como la guerra en Afganistán, los refugiados sirios y las supuestas armas de destrucción masiva en el Irak de Saddam Hussein.

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Esta vez Trump no se quejó en el escenario de estar siendo tratado injustamente, como hizo en agosto, y aguantó la andanada de la manera que mejor pudo.

Aunque Kelly lo presionó para que explicara lo que parecían cambios de opinión, al final el empresario escapó asegurando que no conocía gente exitosa que no tuviera un cierto grado de flexibilidad.

Y vaya que la flexibilidad le ha dado réditos al empresario-candidato quien a lo largo de su vida pública ha hecho malabarismos, como demuestra el señalamiento que se hizo en el debate de que en 2008 dio cheques a Hillary Clinton o que en 2012 ofreció su apoyo a su nuevo enemigo MItt Romney.

Aunque si de flexibilidad se trata, hay que destacar la que mostraron los "verdugos" de Trump, quienes tras pasar dos horas alertando lo trágico que sería para el partido tenerlo como candidato reconocieron que votarían por él si quedara seleccionado.

Ese jamás implícito en la estrategia "nunca Trump" tiene sus límites.

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