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Barbara Bush acompaña a su hijo Jeb.

Barbara al rescate de Jeb Bush en New Hampshire

Barbara al rescate de Jeb Bush en New Hampshire

A los 90 años, la matriarca del clan Bush vuelve al ruedo político en un esfuerzo por reanimar la campaña presidencial de su hijo.

Barbara Bush acompaña a su hijo Jeb.
Barbara Bush acompaña a su hijo Jeb.


Por Carlos Chirinos, editor político de Univision Noticias, @carl_chirinos


Si alguien en la familia Bush sabe cómo hacer campañas electorales es Barbara, la matriarca de un clan que cuenta con dos presidentes y aspira a tener un tercero en su blasón familiar.

Por eso, esta semana en New Hampshire Jeb llamó a su mamá, para que le ayude en unas elecciones primarias que bien pueden marcar el resurgimiento o hundimiento definitivo de su languideciente carrera por la nominación republicana.

Madre e hijo han recorrido juntos el pequeño estado del noreste, apareciendo en asambleas ciudadanas, eventos de campaña y entrevistas de televisión.

Si recordamos que la esposa de George H. W. Bush, el presidente 41 de la nación, tiene 90 años, sus caminatas en la nieve, ayudada por su andadera con ruedas, lucen aún más meritorias.

Aunque ella ha dicho a la prensa que no es un sacrificio, sin duda luce como un esfuerzo.

Sus declaraciones a favor de Jeb Bush, el candidato de la familia tienen cierto tono de llamada de atención, como cuando dice que su hijo es “demasiado decente” para responder a alguien como Donald Trump.


Esta mañana el multimillonario candidato se burló de la estrategia de Bush diciendo que su campaña ha sido "un desastre".

En su cuenta de Twitter escribió la mañana del sábado que el ex gobernador de Florida "tuvo que traer a su mamita para que me abofeteara. Nada bien"

Oír consejos

Barbara no pensó que tendría que salir por tercera vez en las últimas tres décadas a hacer campaña presidencial por su familia, pero la situación de Jeb Bush luce tan comprometida que, por lo visto, se hace necesario usar todas las armas a mano.

Bárbara es la mejor disponible porque cuenta con un aura respetable y convincente, además de que goza del cariño popular entre seguidores de ambos partidos.

Un encuesta de 2014 realizada por NBC News y The Wall Street Journal pone a Barbara Bush como la Primera Dama más admirada por los estadounidenses, y por los republicanos en lo particular, claro está.

Si Jeb quiere subir del 10% que le dan las encuestas en New Hampshire va a tener que tomar los consejos de su mamá.

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Los tiempos de Reagan

El apellido Bush tiene un peso en política que puede hundir o levantar campañas electorales.

Bien lo sabe Jeb, hijo de George H.W. y hermano menor de George W.

Por meses, el ex gobernador de Florida ha tratado de escapar de la polémica sombra que dejó su hermano, el 43 presidente de Estados Unidos, con la guerra en Irak y el descalabro económico con el que terminó su gobierno.

La nostalgia vende. Algunos prefieren olvidar al último Bush, pero recuerdan al primero, aquel que fue vicepresidente de Ronald Reagan, el héroe de los conservadores estadounidenses.

Barbara, primero como Segunda Dama y luego como Primera es el símbolo andante de aquellos tiempos casi mitológicos para algunos republicanos.

La salida de Barbara al ruedo también puede recordar a otros que Jeb es parte de una oligarquía y posiblemente lo perciban como distanciado de las preocupaciones del ciudadano común.

En un tiempo político en el que las élites de los partidos estadounidenses se ven acosadas por fenómenos “populares” o “populistas”, ese puede no ser la mejor imagen para vender.

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