publicidad
.

Padre regresa al Gran Cañón con la esperanza de encontrar a su hija desa...

Padre regresa al Gran Cañón con la esperanza de encontrar a su hija desaparecida

Padre regresa al Gran Cañón con la esperanza de encontrar a su hija desaparecida

A más de un mes de la desaparición de su hija, Alejandro Zacarías no se resigna y emprendió una nueva búsqueda para dar con el paradero de Diana.

La incansable búsqueda de su hija desaparecida en el Gran Cañón /Univision Television Group

Después de un duro viaje en autobús de más de 30 horas y 1,300 millas, Alejandro Zacarías llegó a Arizona desde Natchitoches, Louisiana, para continuar la búsqueda de su hija Diana de tan solo 22 años, quien desapareció misteriosamente en el Gran Cañón el pasado 3 de abril.

“Ay mi muchachita señor, esto (su desaparición) no hace sentido”, dice el padre sin poder contener un llanto desgarrador. “Es una herida grandísima, es un dolor que uno no puede caminar. Es muy difícil caminar en la vida con un sentimiento, con un dolor así”, agrega.

Ya hace más de un mes que la joven emprendió esta aventura, la cual se convertiría en la peor pesadilla de esta familia hispana.

“Una muchacha ejemplar, muy seria, muy timida, muy poca vida social pero bien responsable, muy perfeccionista, muy estudiosa”, describe Zacarías.

Aunque estos padres estaban preocupados porque era la primera vez que su hija viajaba sola, no la detuvieron sino que, por lo contrario, la apoyaron en todo lo que pudieron para que Diana hiciera su sueño realidad.

“Yo le decía mijita vaya con su mamá pero ella insistía que quería hacerlo sola”, cuenta Zacarías. “Nosotros vimos este viaje con esa ilusión que ella tenía, preparándose y comprándose sus botas de hiking, su ropa, su mochila, su chamarra. Era un sueño muy grande de ella y creímos que esto para ella iba a ser un gran reto y que le iba a servir para motivarse personalmente”.

publicidad

En el aeropuerto, el padre, un creyente católico practicante, cuenta que tenía el corazón en la garganta al verla partir, pero que de repente sintió una tranquilidad.

“Debajo de su chamarra, tenía una camisa que decía “Reza más, preocúpate menos”, dice Zacarías con los ojos llenos de lágrimas.

El primer día de su visita al Gran Cañón Diana tomó un tour y se comunicó con sus padres. La joven actualizó su perfil en Facebook con una foto en la que aparece sonriente.

“Me sentía bien orgulloso de verla sonriendo y bien feliz”, fue lo que sintió este padre al ver a su hija alcanzado sus sueño de viajar por su cuenta.

Pero el gran misterio es que lo pasó en el segundo día de la visita de Diana. Según los padres, su hija les dijo que iba a volver al Gran Cañón a hacer una excursión y que de allí se iría al aeropuerto para tomar su vuelo de regreso a casa. Ese fue el día que estos padres recibieron un mensaje inesperado.

“Mi señora le preguntó: "¿Dianita ya vas para el aeropuerto a tomar tu avión?, y lo último que respondió (Dania) fue: "no, no voy a ir." Fue lo ultimo que recibimos de ella”, cuenta el padre.

En ese momento, nunca se imaginaron que su vida tendría un antes y después.

“Pues nosotros lo interpretamos como que posiblemente quería quedarse otro día más aquí. Entonces dije no hay problema vamos a esperar que ella nos confirme que la decisión que tomó, pero ya no pudimos más”, dice Zacarías.

Diana Zacarias: A role model daughter and student


Tras ser reportada desaparecida el pasado 3 de abril, los guardabosques del parque iniciaron una intensa búsqueda por tierra y aire, pero no encontraron rastro de Diana.

Al ser contactados, el Servicio Nacional de Parques dijo que era una investigación en curso y que la búsqueda de Diana está en modo continuo pero limitado, lo que quiere decir que buscan cuando están en el área. El jefe de guardabosques dijo que semana pasada uno de los empleados detectó con binoculares un objeto no identificado en el área de Mohave, donde fue registrado por última véz la señal del celular de Diana, pero el mal tiempo ha impedido la búsqueda.

Además de los investigadores del Gran Cañón, Univision Arizona contactó a autoridades locales y federales en Arizona, quienes aseguraron estar informados e investigando activamente el caso de Diana.

publicidad

EN LA BÚSQUEDA DE RESPUESTAS

A más de un mes de la desaparición de su hija, Zacarías vino a buscar a Diana, pero también vino por respuestas por parte de las autoridades.

Su primera parada fue la ciudad de Flagstaff, donde su hija se estaba hospedando a hora y media del Gran Cañón. Allí se reunió con el sheriff del Condado Coconino Jim Discroll y el jefe de guardabosques del parque.

“El martes pasado, la buscaron con helicóptero, hay gente que bajó a buscarla. No hay ni una pista. El clima está muy feo, es muy peligroso para los rescatistas bajar hacia el cañón. El viernes la temperatrura se va a mejorar, a lo mejor va a estar más seco y van a emprender una nueva búsqueda el viernes”, indica Zacarías.

Pero este desesperado no se conforma con lo que están haciendo las autoridades. Él mismo está buscando pistas que lo lleven a dar con su hija.

Hace dos semanas, la madre de Diana encontró un itinerario con los planes detallados de la chica.

“Decía que el día dos que fue el día que perdimos comunicación con ella que iba a hacer el Bright Angel trail, que iba a explorar el Bright Angel y que después quería ir a comunidad de Supai y ver las cascadas. Entonces nos dio una esperanza”, dice el padre.

Esta pista también genera muchas interrogantes porque hay 150 millas de distancia entre la entrada del camino Bright Angel Trail y la de la Reserva Indígena de Havasupai. Además son dos recorridos largos y difíciles que no se pueden hacer en un solo día.

Aunque no era un plan realista de Diana, este padre no quiere dejar ninguna posibilidad por fuera. Por eso, el mismo día que llegó del agotador viaje en autobús desde Louisiana a Arizona, Zacarías manejó 165 millas de Flagstaff hacia la entrada de la Reserva Indígena de Havasupai acompañado de un guía que se ofreció de voluntario para colocar volantes.

publicidad

“Nos encontramos algunos indígenas y se llevaron flyers de mi hija para colocar allá abajo en el pueblo”, señala Zacarías.

El agotamiento no detuvo a este padre quien luego emprendió otro viaje de unas 150 millas hasta el pueblo de Tuyasan en la entrada del Gran Cañón, donde pasaría la noche antes de comenzar una nueva búsqueda dentro del parque.

“Es una confusión que tenemos, a lo mejor se extravió, a lo mejor no tomó precauciones y se accidentó, a lo mejor conoció a alguien y se fue, o ella misma quiso”, son algunas de los escenarios que atormentan a este padre.

Aunque el suicidio es una posibilidad, Zacarías descarta que su hija se haya quitado la vida, lanzándose a las profundidades del cañón.

“No lo podemos creer. Nunca quiso hacerse daño, nunca abuso de pastillas. Si nosotros hubiésemos tenido alguna experiencia que nos dijera que Diana se podía quitar la vida, posiblemente nunca la hubiésemos dejado ir a este viaje”, asegura Zacarías. “¿Por qué si planeaba matarse, se fue justo ese día a comprar una camisa y postales en la tienda del Gran Cañón? ¿Por qué publicó esa foto tan feliz en su Facebook?”, se pregunta una y otra vez el padre de Diana.

La compra de esa camisa y postales es la última transacción registrada en la tarjeta de crédito de Diana, y esa foto lo último que publicó en su Facebook.

publicidad

CONTRA VIENTO, NIEVE Y LLUVIA

A las 6 a.m. del día siguiente Zacarías sale del hotel para emprender una nueva búsqueda dentro del parque.

El padre mira el cielo nublado desde donde cae una combinación de lluvia y nieve. Ni el inesperado temporal en pleno mes de mayo, ni las temperaturas gélidas detienen la misión de Zacarías: encontrar a su hija y llevarla a casa.

““La extraño, la extraño, era es gran parte de mi vida, la necesitamos a nuestro lado y necesitamos que regrese”, dice el hombre mientras se le quiebra la voz.

Padre regresa al Gran Cañón con la esperanza de encontrar a su hija desa...

Con una mochila llena de volantes, Zacarías recorre cada mirador del Gran Cañón colocando las fotos de Diana en cada lugar que puede con la esperanza de que alguien pueda darle información de su hija.

En su cuello cuelga la foto de Diana, algunos visitantes lo miran con curiosidad. Otros se les acercan para darle consuelo.

“Lamento mucho su pérdida’, le dice una mujer de unos 60 años.

Zacarías baja el rostro, quizás intentando esconder las lágrimas. En su corazón, algo le dice que hay esperanza de que Dianita va a regresar a casa.

“A lo mejor un día ella regresa triunfante a la casa y nos va a decir mira papá esta es tu hija, aquí estoy, triunfante, salí adelante sin ustedes”, dice entre llanto el padre, quien constantemente hace alarde de lo buena hija y estudiante con honores que era Diana.

publicidad

Desde el mirador Lookout Studio, uno de los lugares donde fue vista Diana, el padre ve como la tormenta de nieve se intensifica, cubriendo de niebla el gigantesco cañón.

A pesar del mal tiempo, Zacarías decidió bajar parte del camino Bright Angel el cual desciende hasta el río Colorado.

“Para caminar nosotros sin esa niña es bien difícil, no hay nada que nos motive, no hay nada que nos interese, no tenemos ninguna motivación si nos falta esa muchacha”, describe Zacarías.

El padre se detiene en el trayecto y saca sus binoculares para inspeccionar el precipicio sin encontrar nada.

Mientras unas cinco millones y medio de personas vienen anualmente al Gran Cañón a disfrutar su grandiosidad y belleza, Zacarías lo ve con otros ojos por haberle arrebatado su hija.

“Para caminar, nosotros sin esa niña es bien difícil. No hay nada que nos motive, no hay nada que nos interese, no tenemos ninguna motivación si nos falta esa muchacha”, concluye Zacarías quien al subir nuevamente al tope del Gran Cañón continua caminándolo de punta a punta buscando a su Dianita.

Si tiene alguna información sobre el paradero de esta joven, llame a TESTIGO Silencioso al 928-638-7840 o a la familia 318-471-1128.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
El emblemático espectáculo estadounidense no ha podido hacer frente a los cambios del gusto del público y anunció el sábado que su última función será en mayo.
José Batista llegó a la frontera de Nuevo Laredo-Laredo para pedir los beneficios del reglamento estadounidense que le permitiría ingresar legalmente a este país. Lo que no sabía es que estando en pleno proceso el gobierno de Obama eliminaría la estipulación administrativa. Hubo otros detrás de él que por unas horas se quedaron fuera.
La noticia del fin de los beneficios a los migrantes de Cuba llegó como un balde de agua fría para los últimos en llegar. Este grupo espera sus papeles con la incertidumbre de si podrá reencontrarse con los familiares que dejaron en la isla.
En la madrugada de este jueves se votó el primer paso para revocar la ley de salud, que entre otros beneficios ha otorgado servicio de salud a más 20 millones de personas. El ‘sí’ ganó, pero los demócratas (y un republicano) hicieron lo posible por defenderlo.
publicidad