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Los Supercívicos en el metro de Ciudad de México.

Los mexicanos que están usando el humor (y una app) para mejorar el DF

Los mexicanos que están usando el humor (y una app) para mejorar el DF

A través de cómicos videos, los Supercívicos denuncian desde abusos de ciudadanos a la falta de infraestructura peatonal. Y, además, lanzaron una aplicación móvil que permite que todos hagan denuncias como ellos.

Los Supercívicos en las calles de Ciudad de México, durante uno de sus v...
Los Supercívicos en las calles de Ciudad de México, durante uno de sus videos.

CIUDAD DE MÉXICO.- “En un país donde no hay justicia, el celular es un arma que ha funcionado”, dice Arturo Hernández. Mejor conocido como ‘Comandante Hernández’, él es el fundador de los Supercívicos, un colectivo cuya misión es cambiar la cultura cívica en la Ciudad de México.

Los Supercívicos nacieron en 2006, cuando Hernández regresó a su ciudad natal después de trabajar varios años en Miami. Al llegar, dice que se encontró con una ciudad caótica y una ciudadanía apática. Empezó a subir videos de escenas donde confrontaba con humor las faltas cívicas. Baches en las calles, autos estacionados sobre las banquetas, fugas de agua y cualquier falta en las vías públicas podrían ser un blanco.

El grupo está compuesto en la actualidad por Hernández y el comediante Alex Marín y Kall (conocido como el ‘Brigadier Esewey’. Ambos militan en contra de dos malestares de la Ciudad de México: primero, la apatía de los ciudadanos que piensan que no pueden hacer nada para cambiar su ciudad. El segundo, dicen, es la prepotencia de las personas, políticos y empresas que creen que las leyes no aplican para ellos.

En uno de sus videos con más vistos en Youtube (tiene más de 936,000 visitas). Hernández se viste de Jesús y Esewey de un apóstol. Juntos confrontan a un concesionario de Lamborghinis que tiene los autos estacionados sobre la banqueta. Es muy divertido, pero toca un punto serio: casi tienes que ser Cristo para convencer a la gente rica de cambiar sus actitudes elitistas.

En los últimos años las redes sociales se han vuelto herramientas claves para señalar la prepotencia y la corrupción. En Twitter y Facebook, hay muchos videos denunciando a los autoproclamados ‘lords’ y ‘ladies’, como se les llama en mMéxico a quienes tratan de aprovechar de su clase social para evitar cualquier reproche.

Un caso es el video viral de Lord Audi, que la organización Liga Peatonal subió en julio 2016. Ahí, un policía y un ciclista confrontan al chofer de un Audi por manejar en el carril de bicicletas. El automovilista responde que lo puede hacer porque, como dice, “es México, güey, capta.”

Los Supercívicos quieren ir más allá del morbo de las redes sociales para presionar a las autoridades para que apliquen la ley. “Yo siempre trato de usar la voz antes de sacar la cámara,” dice Hernández. “Entendemos que grabar es una intromisión y muchas veces solo hablando la gente te hace caso.”

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En dos videos en 2013, Arturo y Alex defienden el carril de bicicletas de una forma muy de la Ciudad de México: con triciclos de vendedores y sus acentos más exagerados. Mientras un auto intenta avanzar, van anunciando en el cantadito típico de la Ciudad de México “es el carril del Trolebus y bicicletas. Muchas gracias compañera anticívica, queremos vender nuestros panes”.

“Me han cuestionado si realmente funciona el modelo de los Supercívicos. Pero por lo menos lo intento,” dice Hernández. “Hay que tener esperanza, hay que tener fe que podemos cambiar las cosas”.

Una app para que todos sean supercívicos

A su labor en las redes sociales, se ha sumado otra forma de impactar a la ciudad. En noviembre 2016, lazaron una aplicación en conjunto con el start-up Fáctico. La aplicación ya tiene más de 23,000 usuarios en todo el país.

Una captura de pantalla de la aplicación hecha en conjunto con el start-...
Una captura de pantalla de la aplicación hecha en conjunto con el start-up Fáctico.

“Con el humor y la creatividad que distinguen los Supercívicos y el poder de la tecnología podemos presionar a las autoridades para que se generen cambios en nuestras ciudades,” explica Diego Mendiburu, director de Fáctico.

Los Supercívicos y Fáctico no solo denuncian, sino trabajan con el Gobierno de la Ciudad de México para resolver los agravios. Han tenido contacto con el gobierno central de la ciudad, y varias de las dieciséis delegaciones que conformen la CDMX para reparar baches, denunciar amenazas de automovilistas y liberar lugares de estacionamiento ilegalmente acordonados. La aplicación permite a cualquier ciudadano entrar en el juego. Esta es sencilla y fácil de usar. Creas tu cuenta y puedes subir videos de 30 segundos documentando faltas cívicas. Eliges entre varias categorías, como “Peatones”, “Vehículos”, “Basura”, “Agua” y “Mobiliario urbano” para etiquetar el video. Fáctico comparte datos de la aplicación con el Gobierno de la Ciudad de México para indicar que tipo de violación es más común y los lugares donde reciben más reportes.

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Hernández explica que hay tantos reportes en la aplicación que el mismo no puede responder a todos de manera individual. El propósito de la aplicación es que todos los ciudadanos tomen la iniciativa de resolver los problemas que encuentran en su día a día.

Los supercívicos están llevando su aplicación a otras ciudades mexicanas.
Los supercívicos están llevando su aplicación a otras ciudades mexicanas.

“En México hay muchos guerrilleros del clic,” dice Hernández. “Pero la acción está en la calle”.

La app ha sido otra forma de consolidar su trabajo, algo que no ha sido fácil. Después de dos intentos de trabajar con canales de televisión mexicanos –TV Azteca y MVS–, los Supercívicos ahora es un proyecto independiente. En ambos canales, los ejecutivos les pedían censurar ciertos elementos de sus videos, por ejemplo no criticar el PRI o el PAN, o el presidente. En otra ocasión, de acuerdo a los Supercívicos, después de publicar un video criticando una obra pública, el jefe del Gobierno Miguel Ángel Mancera habría cancelado la participación de Hernández como animador en un festival local.

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“Desde el punto de vista de marcas y políticos, es un formato incómodo,” dice Hernández. “A mí no me importa si eres un camión de Coca Cola, si eres mi mejor amiga o si eres una camioneta del gobierno. Todo aquel que haga las cosas mal, lo enseñamos por medio del humor.”

Ahora tienen casi 250,000 seguidores en Youtube y más de un millón de seguidores en Facebook. Sus acciones ya han tenido logros concretos. Han denunciado cómo los desarrollos inmobiliarios cubren las raíces de árboles con cemento para luego recibir permiso de talarlos. En obras en Mixcoac en la Ciudad de México, lograron que quitaran el cemento y que más vecinos se unieron a la causa. En base a reportes de la aplicación, Hernández ahora está investigando como otras empresas talan arboles indebidamente.

Además, han tenido victorias más puntuales. En un video, Hernández literalmente se bañó en un bache enorme. La ciudad lo arregló después. También han estado visitando otras ciudades mexicanas, como Monterrey y Guadalajara, para replicar la experiencia.

“Con la aplicación estamos haciendo una red de reporteros ciudadanos, que pueden documentar lo que está pasando en su ciudad”, dice Mendiburu. Armados con nada más que celulares, su aspiración es que en todo México y el resto de América Latina los ciudadanos puedan exigir a sus gobiernos que hagan lo que les corresponde.

“Todos sabemos la historia de 1984 de George Orwell,” dice Hernández. “Ya no solo es el sistema observando a la ciudadanía. Ahora puede ser que la ciudadanía, gracias a estos aparatos, observa al sistema”.

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