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El río que ha marcado las manifestaciones en Caracas es una muestra de la ineficiencia del gobierno venezolano

El río que ha marcado las manifestaciones en Caracas es una muestra de la ineficiencia del gobierno venezolano

Para los caraqueños, el río Guaire es sinónimo de excremento y basura. Hace doce años, Chávez prometió recuperarlo y bañarse en él. Pero, como comprobaron los manifestantes que tuvieron que escapar de la represión a través de este, sus aguas siguen sucias.

Una fotografía quedó como evidencia de un acto de desesperación: la imagen de un grupo de caraqueños, que se manifestaba el pasado 19 de abril contra el gobierno de Nicolás Maduro, atravesando las aguas contaminadas del río Guaire. No hubo asco. Lo que había era miedo a las bombas lacrimógenas que lanzaba la Guardia Nacional, con el propósito de dispersar la manifestación. Y el río fue una de las pocas vías de escape.

Esta escena sería usada luego por el partido de gobierno, PSUV, para divulgar un mensaje en tono de burla: “A Dios lo que es de Dios. Al César lo que es del César. Al Guaire lo que es del Guaire”. Desde entonces, las redes oficiales –incluyendo el propio presidente Nicolás Maduro– han querido posicionar el hashtag #AlGuaireLoQueEsDelGuaire para calificar a sus oponentes de excremento.


Las menciones al Guaire ahora sobran. De pronto, Caracas ha volteado a mirar al río que, por su suciedad, ha quedado marginado de la dinámica de la ciudad, a pesar de haber sido el paisaje natural de la capital desde su fundación.

“El Guaire es Caracas. El río aparece desde el primer mapa que existe de la ciudad. Es su ADN”, afirma el arquitecto y urbanista español Pedro García del Barrio, coordinador del Taller H20+Ccs que se imparte en la Universidad Central de Venezuela. “Si no hay agua, no hay vida. Si no hay agua, no hay ciudad. El Guaire es el rostro de Caracas, es la imagen de la naturaleza dentro de la urbe. No en vano, tanto Londres como Paris han hecho del Támesis y del Sena su eje principal”.

El expresidente Hugo Chávez tenía clara la necesidad de sanear el río de 72 kilómetros de longitud, que atraviesa la ciudad en dirección sudeste. Durante su gobierno hizo alardes en varias ocasiones del proyecto Guaire, prometiendo que en un año los venezolanos podrían bañarse en sus aguas limpias. “El río Guaire será limpiado bajo mi gobierno y los caraqueños podrán navegar en él”, afirmó en una alocución en agosto de 2005. “Invito a todos a bañarse en el río Guaire”.

El ambicioso proyecto, que arrancó en junio de 2005, prometía revertir las consecuencias del desarrollo urbanístico de la ciudad, que había convertido al río en una gran cloaca a cielo abierto, al ser el principal colector de sustancias tóxicas y aguas residuales sin depurar del área metropolitana. En esa época, solo un 12% de las aguas residuales de Caracas recibían tratamiento y se proyectaba elevar ese nivel a un 90%.

Un total de 370 millones de dólares sería la inversión del proyecto Guaire, con apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Con estos recursos se separarían las aguas sucias, se construiría infraestructura urbana alrededor de las estaciones hidráulicas y se trabajaría en educación sobre el río. Pero los lentos avances obligaron a posponer la promesa de Chávez de 2006 a 2021, de acuerdo con la memoria y cuenta del Ministerio del Ambiente. Mientras tanto, la prensa ha denunciado que los fondos para hacer este trabajo habrían desaparecido.

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Una limpieza necesaria y posible

El hashtag que promovieron los seguidores de Maduro, #AlGuaireLoqueEsDelGuaire, esconde en realidad la ineficiencia de un gobierno que despilfarró dinero en un proyecto que después de 12 años aún no ve luz y que no parece darse cuenta de la importancia de aprovechar los recursos naturales. “A medida que pasa el tiempo se hace más necesario sanear el Guaire”, afirma el ambientalista Alejandro Álvarez. “Estamos desperdiciando un recurso natural que tarde o temprano lo vamos a necesitar. Lo estamos viviendo ahora, que llevamos un año de racionamiento. Y cada vez seremos más vulnerables por la falta de agua”.

En el contexto del cambio climático, esto es aún más importante. “El agua es un elemento primordial y un ambiente sano es un derecho humano fundamental”, dice Evelyn Pallotta, bióloga de la Universidad Central de Venezuela. “ Al no sanear el Guaire estamos dejando de atender las bases del desarrollo sustentable de la ciudad y seguimos demostrando una completa desconexión con el capital ecológico y paisajístico de Caracas, que en algún momento no sólo sirvió de fuente de agua para bañarse sino también para generar electricidad”.

El tema es que los caraqueños sólo asocian el Guaire con la idea de cloaca o excremento, pues esa ha sido su condición desde la década del sesenta. Sin embargo, existen ejemplos que demuestran que recuperar un río es posible, incluso en las peores condiciones, como está pasando con el Pasig, en Manila, Filipinas.

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Para 1990, ese afluente estaba biológicamente muerto, como consecuencia de la contaminación residencial e industrial. En lugar de limpiar todo el río completo, los planificadores se enfocaron en trabajar los 48 esteros por separado. Se escogió un estero asfixiado de basura como piloto, se trataron aguas y se crearon voluntarios que se transformaron en los ‘guardianes del río’. Hoy, el estero está libre de basura y no tiene mal olor.

Un proyecto aún más emblemático fue el del Támesis , en Londres, que en algún momento también fue calificado como “muerto desde el punto de vista biológico”. Mientras que en la capital española, el proyecto Madrid Río creó un parque lineal que unió espacios públicos e integró el río Manzanares a la ciudad.

El Guaire también podría tener un futuro mejor, en vez de ser un objeto de burla. La propuesta de Javier Val, aspirante a magister de Ingeniería Ambiental en Cranfield University, es que el río podría ser depurado a tal punto que sus aguas lleguen a ser potables, mediante el uso de procesos de filtración y desinfección. Asimismo, los arquitectos Natalia Linares y Ricardo Avella crearon en 2012 el proyecto Metroquebradas, que plantea aprovechar el patrimonio natural de las 23 quebradas de la ciudad y del río Guaire, para convertirlas en corredores ecológicos que sirvan de ciclovías o espacios de esparcimiento.

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“El Guaire es un río de posibilidades”, afirma García Del Barrio. “Tenemos que volver a ver la sostenibilidad de la ciudad. Caracas ha perdido su vinculación con el Mar Caribe y con el Guaire. Por tanto, es momento de convertir este río en gran bulevar de la ciudad. Hay que dejar de tirar basura a algo que es propio. No pueden seguir haciéndose daño a sí mismos”.

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