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Un año con cáncer de mama.

"F**k cancer": contar mi cáncer de mama en internet me ayudó en el peor y mejor año de mi vida

"F**k cancer": contar mi cáncer de mama en internet me ayudó en el peor y mejor año de mi vida

El 19 de octubre es el día internacional del cáncer de mama y la chilena en Miami, Ángeles Álmuna, cuenta su viaje por la enfermedad en primera persona.

El tumor me lo encontré yo, el primero, el grande. Lo sentí y dije: guau, qué es esto. Pensé que era una masita benigna. Me hicieron la mamografía, el ultrasound que me lo habían hecho otras veces, todo iba normal, pero la enfermera me dijo que no no me podía ir, que debía esperar a los médicos. Entonces pensé, oh, there is something here, aquí pasa algo. Y llegaron tres médicos, todos hombres. El médico me dice "encontramos lo que tú encontraste, pero encontramos otra cosa". Me muestra la primera masa, me muestra otra que encontraron debajo del pezón bien escondidita y cuando estaba por la zona de la axila de repente dijo: "¿oh, qué es eso?". Hasta él se sorprendió y me dijo que teníamos que hacer la biopsia ya. Las lágrimas se me caían y le dije que sí.

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Me encontraron 3 tumores, el mayor de 5 centímetros. Desde entonces, era julio de 2015, he pasado por 16 quimioterapias agresivas, una mastectomía y 30 sesiones de radiación. Ha sido el peor año de mi vida y también el mejor.

Me hicieron la biopsia días antes de mi 45 cumpleaños para el que había organizado una fiesta en Wynwood, Miami, con más de 100 invitados. El día anterior me llamaron del hospital. "Hola Ángeles, soy la doctora, ¿te puedes sentar?". El corazón se me salía por la boca. " I'm sorry but I'm afraid it's cancer" (Lo siento, pero temo que es cáncer). Tu vida va a cambiar, tienes que estar preparada", me dijo. En ese momento la muerte se te pasa por la cabeza. Pero pensé, yo quiero vivir. Así que me dispuse a celebrar la vida. He sido bailarina muchos años, conozco la sensación de subirse a un escenario triste. Ahora trabajo en moda, soy estilista para varias publicaciones, así que me dije: the show must go on. En la fiesta de mi cumpleaños solo 5 amigos íntimos sabían las noticias. Me puse este top de Del Pozo divino con una orquídea. Tomamos, comimos, me vestí maravillosa. Bailé flamenco, bailé de todo, tenía DJ, fue divino.

Disfruté de ese minuto y el domingo en mi casa solita dije, ok, tengo un blog, tengo mi Instagram, ¿qué hago? Entre la pena y ese enfurecimiento que uno tiene de decir Why me, Why me?, me planteé que estaba sola, mi familia vive en Chile. Así que escribí en mi blog " I have the Big C and I need you" y lo puse en Instagram, en Facebook. Lo que yo quería decir era look, de verdad los necesito, yo no puedo hacer esto sola, ¿hay alguien que pueda acompañarme a un tratamiento?, ¿alguien que pueda llevarme al hospital? Un lunes posteé: el miércoles es mi primera quimioterapia y no puedo ir sola, ¿quién puede ir conmigo?. Apareció Juliana: "yo voy contigo".

También les dije que habría días en los que no iba a querer hablar, sino gritar y llorar. Tuve cuatro ataques de ansiedad, de pánico, que no sabía que me estaba pasando pero sientes que te vas a morir. Y una de las cosas que me dijo mi cirujano se me quedó grabada para siempre: " Thumb up all treatment, y al cáncer, fuck. Fuck cancer. It sucks" (Acepta todos los tratamientos y el cáncer, que se vaya al diablo. El cáncer apesta). A la semana siguiente trabajaba como estilista en un photoshoot y llevaba una camiseta que decía Get off me, le pedí a mi amigo que me sacara una foto y puse, " Fucking cancer" y la subí a Instagram. A partir de entonces Fuck cancer fue mi actitud ante la enfermedad.

Y ahí empezó todo este proceso de contar mi historia y hacerla bella. Iba con mi papelito Round 1, Round 2 al CTX (quimioterapia). Esta palabra sonaba tan mal que lo bauticé Chemoland, como Alice in Wonderland. También fue muy importante para mí seguir con mi vida, levantarme y sentirme yo misma. Por eso me arreglaba y mezclaba las fotos crudas con otras de mis estilismos, porque eso es el cáncer, tiene un dark side horrible, pero no son todos los días, hay días buenos, felices.

Cuatro veces en este proceso lo pensé, en vez de tomarme una pastilla que es un painkiller muy fuerte, adictivo, me tomo 5 o 6 y duermo y ya, y listo. Me olvido de toda esta mierda, de todo este sufrimiento. Así que para agarrarme de la vida por un lado decidí luchar con mis armas, sintiéndome bien, fight with style. Cuando estaba sin pelo había días que pasaba por el espejo sin mirarme. Podía ponerme una peluca, pero no me sentía yo misma. Encontré el turbante y sí, me sentí bien. Para mí la moda es una forma de expresarme. It's not about the look, i'ts more than that.

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En este proceso también he conocido lo mejor de mí y de los demás. Un día hasta cuatro personas vinieron conmigo a quimioterapia, que las enfermeras se reían. Yo lo ponía en Facebook y la gente maravillosa se ofrecía para compañarme. Un día una blogger de acá, María Tetamanti, me escribe que no sabía que hacer, que tenía que hacer algo por mí. Se le ocurrió mandarme comida de lunes a lunes, desayuno, almuerzo y cena. Le pregunté si estaba loca pero todos los días me tocaban la puerta y me traían comida.

Otra vez estaba en quimioterapia y apareció una amiga que lo había visto en las redes sociales y me trajo para comer, porque generalmente en la quimioterapia me desmayaba y cuando volvía a revivir me daban ganas de algo fresco. Ella trajo un mantel de picnic rojo con blanco, y me puso manzanas, nuts, jugo de manzana, galletitas, maravilloso.

Una vez me recogió un amigo. Yo no era capaz de caminar. Me llevó a su casa, y me quedé allí: no hables, ponte tu pijama, me dijo. Y yo me ponía una bata linda para estar un poquito mejor y él me dejaba allí en el living al lado del bar, medio dormida, mientras él estaba allí con sus amigos tomando champán, y yo les oía hablar de lovers, de películas y me distraía.

Porque me sentí muchas veces muy sola, por eso contar mi historia, mis momentos duros y cuando lo pasaba bien, me hacían sentir acompañada, a veces recibí mensajes de alguien en Alemania, en Turquía, en México, que me decían I respect you... Una de las cosas que pensé cuando me enteré de que tenía cáncer fue: qué hice tan mal en mi vida, este es como un castigo de que algo hice muy mal en mi vida. Por eso que alguien que no me conoce, que no sabe quién soy yo, me dé su apoyo, fue increíble.

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Cuando sabía que iba a perder el pelo decidí cortarmelo y filmarlo en un short film 'The storm inside the castanet'. Quería hacerlo todo de forma creativa, canalizar mi angustia y mi pena. Embrace the moment. Mostré cuando me saqué todo el pelo y cuando empecé a usar turbante. Mostré mi teta, le dediqué unas palabras: I love you teta , I´m gonna miss you boob, we have so many stories together.

Mostré las cicatrices de mi operación. Un día tenía un dolor de mierda, y tenía que ir a trabajar pero no tenía fuerzas. No tengo un árbol que me crece con dinero, la vida sigue. Tenía ocho heridas y en alguna podías mirar así la carne viva. Lo único que quería era sentarme en mi casa y no hacer nada. Estaba enfurecida, tenía que hacer algo, animar a la gente a que se examine porque le puede pasar a cualquiera y es una mierda. Agarré la cámara, me saqué la foto, no le puse filter ni nada, me pensé si estaba bien ponerla o no. Y la puse. Yo sé que es fuerte la foto, pero quizás conseguí que alguien se examinara. Para mí es un mapa, una pieza de arte, un desastre.

* Testimonio recogido por Sofía Ruiz de Velasco.

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