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Islamofobia

La islamofobia se acentúa en París

La islamofobia se acentúa en París

El estado de excepción vigente en Francia, sostiene la comunidad musulmana, ha reforzado la estigmatización en su contra.

Islamofobia
Islamofobia

Por Saraí Suárez @saraisuarezs desde París

En un comunicado oficial emitido el 19 de noviembre, la Delegación interministerial para la lucha contra el racismo y el antisemitismo, hizo un llamado formal a los franceses para que denunciaran ante las autoridades los actos y propósitos racistas o antisemitas que pudieran presentarse en el territorio nacional. A su vez, el presidente de Francia, François Hollande, advirtió: “Ningún acto de xenofobia, antisemita o anti-musulmán debe ser tolerado (…). A través del terror, Daesh quiere instalar, con sus asesinatos, el veneno de la sospecha, la estigmatización y la división. No cedamos a la tentación de cerrarnos, al miedo ni a los excesos”, dijo tajantemente el primer mandatario.

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Pero este veneno parece estar esparciéndose en las entrañas del Estado. El pasado 23 de diciembre, el consejo de ministros aprobó el proyecto de reforma constitucional con miras a incluir en la Carta Magna el estado de excepción, que ya había sido ampliado hasta finales de febrero, y todavía está por verse su aprobación en el Parlamento.

La islamofobia se acentúa en París /Univision

Sin embargo, desde su entrada en vigor y aún antes de que adquiera carácter constitucional, bajo el estado de excepción ya se han practicado 2,764 allanamientos y los excesos han estado a la orden del día. La poca eficacia de estos procedimientos deja en entredicho si ésta es realmente una medida útil para ganarle la partida al terrorismo o si se trata solo de una estrategia política.

A pesar de que la estigmatización de la comunidad árabe en Europa no es una novedad, es evidente que desde los atentados de Charlie Hebdo la desconfianza comenzó a ganar terreno.

Margot Blaz, 31 años, diplomada en ciencias políticas, habla del miedo irracional al enfrentar la ciudad después de los ataques. “Decimos que no tenemos miedo, pero la verdad es que, cuando estás en el metro sentada frente a un hombre o una mujer que parece musulmán radical, el pensamiento irracional te invade. Sé que es absurdo y uno se esfuerza por mantener la cordura, pero empiezas a preguntarte qué lleva bajo su túnica o qué hay en su bolso. De inmediato me doy cuenta de la tontería que estoy pensando y que no tengo fundamento alguno para sentirme así”, afirma con preocupación.

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Estado de excepción y allanamientos

El ministro del interior, Bernard Cazeneuve, envió una circular a los prefectos el 25 de noviembre para ordenar que los policías fueran ejemplares en la ejecución de medida excepcionales, como los allanamientos. También los exhortó a “respetar las reglas definidas en el código de deontología”. La circular afirmaba que el “uso de la fuerza solo era justificado si era proporcional”.

La casa de Silvie -enfermera, musulmana, 27 años- fue allanada tras los...
La casa de Silvie -enfermera, musulmana, 27 años- fue allanada tras los ataques.

Silvie (nombre ficticio para proteger a la víctima), enfermera de 27 años, fue inmovilizada en el suelo por un policía frente a sus gemelas de un año de edad durante el allanamiento a su domicilio el 3 de diciembre. Rompieron la puerta de su apartamento, revisaron su casa violentamente durante cinco horas, sin encontrar ningún indicio. Mientras tanto, Yassine, quien no opuso resistencia a la requisa fue golpeado en la cabeza y su casa sufrió destrozos considerables.

Estos casos constituyen ejemplos de los excesos y la desproporción en las intervenciones de las fuerzas de orden público. La estigmatización de la comunidad musulmana se ve reforzada por estas medidas.

Paranoia colectiva

Algunos analistas hablan de islamofobia o arabofobia, pero el sociólogo y filósofo Raphael Liogier, especialista en religiones, prefiere hablar de paranoia. “El individuo huye de aquello que le genera fobia, lo evita por todos los medios. Mientras que cuando se vive en estado de paranoia se ve la causa del miedo en todos lados, se proyectan los temores en el otro. Si la persona que tiene en frente es la causa de su malestar, la va a magnificar y si no la ve, sentirá que un complot terrible se está tramando en su contra”, explica Liogier.

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Hoy en día las miradas de sospecha se sienten por doquier. En un autobús, dos hombres alrededor de los 40 años, comparten una anécdota alternando frases en francés y en árabe. Uno de ellos explica, entre divertido y preocupado, cómo sus rasgos físicos marcan una diferencia en esta nueva realidad. “Con esta cara que tengo dos señoras del metro me miraban de reojo, como si fuera sospechoso de algo y hasta dejaron de hablar porque yo estaba a su lado, todavía me pregunto si respiraban porque estaban paralizadas”. “Esto esta poniéndose muy difícil”, afirma su interlocutor.

Heridas profundas

“Una vez enterrados los muertos, habrá que sanar a los vivos”, dijo el presidente François Hollande en su discurso en homenaje a las víctimas. Yasser Louati, portavoz del Colectivo contra la islamofobia en Francia (CCIF), afirma que: “Los musulmanes viven hoy tres tipos de violencia, la primera es la del terrorismo, varios musulmanes fallecieron en los ataques. Luego están las repercusiones post-atentados, los discursos de rabia o llamados a asesinatos y venganza contra los musulmanes. Y ahora estamos viviendo un tercer tipo de violencia que son los allanamientos abusivos que se llevan acabo en forma brutal y con la intención evidente de humillar a los musulmanes”, precisa.

Yasser Louati, portavoz del Colectivo contra la islamofobia en Francia (...
Yasser Louati, portavoz del Colectivo contra la islamofobia en Francia (CCIF)

Según el CCIF, se han registrado 157 agresiones a un mes de los atentados de las cuales 115 están relacionadas con los excesos del estado de excepción. Sin embargo, muchas agresiones o actos de racismo y xenofobia no son formalmente denunciados.

Es el caso de Sandrine Salima, 36 años y de confesión musulmana, que fue despedida de su trabajo cinco días después de los atentados. Sus jefes alegaron un error de facturación.

“Me siento víctima de una gran injusticia, lo que han hecho está al margen de la ley. Soy una mujer de carácter fuerte y cuando me anunciaron el despido me desplomé. Soy la prueba perfecta de que los atentados están teniendo efectos directos en nuestra vida. Estoy pagando por un acto que no apoyo y del cual no soy responsable; al contrario, lo condeno categóricamente, tal como lo ha hecho toda la comunidad musulmana. Estos ataques terroristas acentuaron sin duda alguna la estigmatización”, afirma.

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Sandrine agrega que las mujeres suelen ser presa fácil de ataques en estos casos y que, en efecto, ha tenido noticias de “hermanas musulmanas” agredidas.

Un artículo publicado en el diario Liberation relata diversas agresiones o actos de racismo hacia la comunidad árabe. Se cita el caso de Ahmed, un joven de origen egipcio que consiguió rentar un apartamento antes de los atentados. Cuando solo le faltaba recuperar las llaves de su nuevo domicilio, el propietario anuló el acuerdo argumentando abiertamente: “Con todo lo que ha pasado no puedo confiar en los árabes, en los musulmanes”, relata el artículo. La ecuación errada y simplista según la cual “árabe” equivale a “musulmán” y “musulmán” equivale a “terrorista” complica el panorama.

El enemigo equivocado

El sociólogo Raphael Liogier opina que es imposible convencer a la población para que abandone esos prejuicios porque está atrapada en lo que denomina el Complejo de Suez: “una vieja crisis narcisista donde se alimentan los problemas indentitarios y según el cual existe un complot en contra de la civilización europea”.

El sociólogo francés Raphael Liogier, especialista en religiones.
El sociólogo francés Raphael Liogier, especialista en religión.

Salir de esta postura sería clave para hacer el diagnóstico correcto. Liogier sostiene que ese complejo nos lleva a perseguir al enemigo equivocado. En su opinión, el problema no es el comunitarismo ni el Islam en sí mismo. Ese es, afirma, el final de la cadena.

El verdadero problema sería “el contexto social que hace surgir individuos llenos de violencia y de venganza que saltan al yihadismo pues allí se sienten enemigos de la sociedad que les oprime. Estos jóvenes se sirven de la imagen antisocial que tiene el Islam”, explica.

“Hay que focalizarse en la desocialización, que es donde se encuentra el verdadero problema. Esos bravucones que queman el código penal y suben el video a Internet, esos son el verdadero peligro”, observa.

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A la par que se intenta sanar a los vivos, el estado de excepción aprieta el paso y de ser aprobado por el Parlamento quedarán sentadas las bases de un Estado policial para toda Europa. “Nadie se siente seguro después de estos hechos. El estado de excepción solo va a acrecentar el miedo hacia el otro”, concluye Sandrine, que pronto deberá iniciar la búsqueda de un nuevo empleo en un país profundamente herido.

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