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“Ya estás sentenciado”: Cuando las agresiones a periodistas se camuflan en internet

“Ya estás sentenciado”: Cuando las agresiones a periodistas se camuflan en internet

Las amenazas y ataques a periodistas a través de internet han aumentado considerablemente en los últimos años. Son casos que generalmente quedan impunes por la dificultad de identificar a los responsables.

Internet: la amenaza anónima al periodismo en México Univision

Las amenazas contra el periodista mexicano Álvaro Delgado comenzaron un día después del asesinato de la reportera Anabel Flores en el estado de Veracruz: “Cuidado con lo que publicas. Tú puedes ser el próximo. Hay órdenes estrictas de eliminar gente como tú”, “Te estamos vigilando”, “El que sigue en las estadísticas serás tú y tu familia”.

Estas y otras advertencias cargadas de insultos empezaron a lloverle poco después de que el pasado 9 de febrero el periodista del semanario Proceso publicó en su cuenta de Twitter un mensaje en el que lamentaba la muerte de su compañera: “En Los Pinos (la residencia del presidente Enrique Peña Nieto) no hay duelo por el asesinato de la periodista Anabel Flores. Hay fiesta por el estreno del avión de 7 mil 500 millones”.

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Instantes después comenzaron las agresiones. Las publicaciones ,realizadas desde diversas cuentas anónimas, iban acompañadas de imágenes que mostraban a individuos portando armas de alto calibre, con chalecos antibalas y radios de comunicación.


Cuando Delgado vio los mensajes en su contra estaba en su casa trabajando desde su computadora junto a sus hijos. Según cuenta, la primera reacción que tuvo fue hacer un retuit a algunas de las amenazas. En poco tiempo, la situación alarmó a sus compañeros periodistas y seguidores de su red social.

Un periodista agredido cada 22 horas

Lo que le pasó a Álvaro es cada vez más común en México, donde cada 22 horas es agredido un periodista o medio de comunicación ya sea de forma presencial o vía internet, de acuerdo con el último informe de la Sociedad Interamericana de Prensa. Tan solo en lo que va del año se han registrado cinco asesinatos a periodistas y 69 agresiones.

Al menos 15 de esos ataques ocurrieron online: 6 amenazas por medio de redes sociales, 8 casos de hostigamiento y acoso, también por medio de redes sociales, y un ciberataque a un medio de comunicación, según el primer informe trimestral de 2016 publicado por Artículo 19.

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Esas son las cifras que se han podido documentar, pero muchas agresiones no son denunciadas or temor a represalias. Las agresiones vinculadas con el ejercicio de la libertad de expresión en el ámbito digital contemplan acciones de hostigamiento, acoso sexual, amenazas y campañas de desprestigio.

De acuerdo con el último informe de la organización Artículo 19, M.I.E.D.O, los casos de hostigamiento y acoso se dispararon de manera acelerada con respecto a años anteriores. De los 6 que se registraron entre 2009 y 2014, la cifra aumentó a 43 en 2015, un incremento que está directamente relacionado con las manifestaciones de violencia y amenazas a través de internet y redes sociales, donde es posible agredir a un periodista desde el anonimato, como sucedió con el periodista de Proceso.

El caso de Álvaro y las redes sociales

Para Álvaro Delgado, el propósito de los mensajes como los que le enviaron a es intimidar e inhibir las opiniones que constantemente se emiten en las redes sociales.

En su caso, la noticia de las amenazas en su contra se hizo viral y, además de decenas de compañeros periodistas, lo contactaron la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y la Procuraduría General de la República.

“Muchas ocasiones ha habido discrepancia con usuarios sobre los puntos de vista o las informaciones que yo presento, pero en esta ocasión se salieron de lo común. Eran mensajes claramente amenazantes de muerte en mi contra”, le dice a Univision Noticias.


Por eso, interpuso una denuncia ante la Fiscalía Especializada de Delitos contra la Libertad de Expresión, pese a que las autoridades le habían advertido lo “difícil y engorroso” que eso sería.

“Recibí una llamada del fiscal que me iba a atender y me decía que tratándose de un presunto delito que se había cometido por la vía de las redes sociales era muy difícil su esclarecimiento. Los resultados de un peritaje llevarían entre un año y año y medio, pero que además de eso, otros peritajes, por ejemplo psicológicos, iban a implicar pérdida de tiempo. Yo estaba dispuesto a esperar el tiempo que fuera necesario”, detalló.

Para él, denunciar es un acto de responsabilidad consigo mismo y con sus compañeros del semanario Proceso, muchos de los cuales también han recibido amenazas de muerte o se encuentran exiliados. Peor suerte tuvo su colega Regina Martínez quien era corresponsal del semanario en Veracruz y fue asesinada en 2012.

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En el caso de Delgado, tres meses después de recibir las amenazas, sigue esperando posibles avances en el caso.

Nuevos métodos, mismos blancos de ataques

Los medios de comunicación también se han convertido en blancos preferentes de ciberataques: hubo 30 en 2015, casi la misma cifra de los que se registraron entre 2011 y 2014 (29, en total).

La mayoría tuvo lugar en Ciudad de México, Veracruz, Sinaloa, Sonora, Quintana Roo, Tamaulipas, Baja California, Chiapas y Puebla, el estado más golpeado por los ciberataques, con el 30% del total de las denuncias, principalmente a los medios Centro y La Jornada de Oriente.

En ese estado, 20 periodistas también denunciaron haber sido víctimas de ataques a través de la red como María Aranzazú Ayala, reportera del diario local Lado B, quien fue hostigada tras difundir información sobre una protesta por el asesinato de la periodista Anabel Flores.

“Después de que identificaron el cuerpo de Anabel estuve tuiteando sobre las concentraciones que se iban a organizar en Puebla para protestar por su muerte. Fue entonces cuando recibí un mensaje en Twitter con el hashtag #AniquilaUnPeriodista”, le dijo a Univision Noticias.

Para Ayala, este tipo de amenazas pretenden atemorizar a los medios y a los periodistas para no publicar cierta información: “En Puebla no existe una situación muy marcada de violencia física como en otras entidades, pero lo que se vive es una situación más sutil. Una especie de control desde el Estado sobre lo que se dice. Uno de los mayores problemas es el financiamiento en la publicidad que el gobierno da a los medios”, señala.

Según una serie de filtraciones publicadas en 2015 a través de WikiLeaks, en la administración del actual gobernador, Rafael Moreno Valle, se adquirieron programas de software desarrollados para espionaje y vigilancia ilegal de políticos y periodistas.

Y para el informe M.I.E.D.O, acciones como estas “son una muestra de cómo los grupos en el poder han desarrollado estrategias más precisas para controlar la información desde distintos ámbitos”.

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La tortuosa tarea de denunciar

En México, hallar a los responsables de una amenaza cometida a través de internet es poco probable o casi imposible. Paulina Gutiérrez, responsable digital en la oficina de Artículo 19 México, en 73% de los casos no se ha logrado hallar algún responsable.

Las medidas de protección para periodistas y medios que son víctimas de amenazas en internet también son pocas. Existe el mecanismo de protección a periodistas de la Secretaría de Gobernación, pero generalmente los ataques en plataformas digitales no se toman propiamente como un peligro. Según Gutiérrez, las víctimas no se sienten motivadas a denunciar “porque suelen demeritar al tratarse de plataformas digitales”, señala Paulina.

La Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (Feadle) registró de 2010 a noviembre de 2015 751 averiguaciones previas por delitos contra periodistas y medios de comunicación, en los cuales 386 se ha declarado incompetencia y solo en 83 casos se consignó a un responsable. No obstante, de esa cifra total, solo 8 de ellas son por accesos ilícitos a sistemas y equipos de cómputo de periodistas. Además, aún no existe un apartado en los informes oficiales que permita especificar cuántas de las amenazas denunciadas se dieron a través de internet o redes sociales.

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Ante este panorama, los periodistas han buscado nuevas formas de protegerse y de abordar de una forma más segura su labor informativa. Se les llama redes de sobrevivencia. Existían ante amenazas tangibles contra periodistas y han mutado a las redes.

Además, en los últimos días, Twitter tomó nuevas medidas para evitar casos de amenazas y realizó una serie de cambios para facilitar denuncias. Los cambios incluyen la posibilidad de que cualquier usuario pueda denunciar abusos e incluir hasta cinco tuits en su reporte.

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