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Dos indocumentados que se ocultaban en la cajuela de un vehículo fueron descubiertos en un retén de la Patrulla Fronteriza el 23 de enero de 2017.

Condenan a un tercer 'coyote' por dejar morir a dos inmigrantes en la cajuela del auto cruzando la frontera

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Tres traficantes de personas han sido enviados a prisión por la muerte de dos inmigrantes mexicanos que permanecieron durante varios minutos en el baúl de un auto deportivo mientras intentaban cruzar por la garita de San Ysidro, en la frontera entre San Diego y Tijuana.

Dos indocumentados que se ocultaban en la cajuela de un vehículo fueron...
Dos indocumentados que se ocultaban en la cajuela de un vehículo fueron descubiertos en un retén de la Patrulla Fronteriza el 23 de enero de 2017.

LOS ÁNGELES, California.- El calor era extremo aquella mañana del 12 de agosto de 2014 cuando un auto Dodge Challenger se aproximó a la garita de San Ysidro, en la frontera entre San Diego y Tijuana. El carro ya había pasado varios minutos esperando su turno para la inspección, algo típico en ese cruce aduanal.

Lo que descubrieron agentes de la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP) en la cajuela del vehículo fue aterrador: dos inmigrantes indocumentados se encontraban desmayados luego de estar encerrados bajo elevadas temperaturas y sin ventilación dentro del maletero.

Aunque Tarcisio Casas-Blanco y José Aurelio Quiroz-Casas, ambos originarios de México, fueron trasladados a un hospital, perdieron la vida por hipertermia y asfixia, según las autoridades.

Esta semana, una corte federal en San Diego, California, sentenció a 12 meses en prisión a un tercer implicado en este caso, Pedro Velasco-Manzano, un oaxaqueño de 44 años, por su colaboración en las acciones que derivaron en la muerte de los dos migrantes.

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Según documentos judiciales, Velasco-Manzano habló directamente con las víctimas, preparó su estancia en una casa en Tijuana, México, y posteriormente los llevó a los contrabandistas, Nicholas George Zakov, el conductor del Dodge Challenger, y Eduard Ervemac Saavedra.

Zakov, un ciudadano estadounidense, se declaró culpable en 2015 por su participación en la muerte de los mexicanos y fue condenado a 84 meses de prisión. Mientras que Saavedra, originario de Perú, fue sentenciado a 63 meses de cárcel.

La fiscalía federal indicó que los contrabandistas de personas cobraban 11,500 dólares a cada inmigrante, incluyendo un pago de 400 dólares para Velasco-Manzano, quien fue el intermediario, y otro de 3,500 dólares en efectivo para Zakov.

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La investigación y la detención de Velasco-Manzano fue resultado de la colaboración del CBP, la oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), la Policía de San Diego y la Policía estatal de Baja California, México.

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