Durante más de 18 meses, inquilinos de una propiedad en el sur de Los Ángeles aseguran haber vivido en condiciones inhabitables. Denuncian el
deterioro de distintas áreas de sus apartamentos y afirman que, pese a haber informado en repetidas ocasiones a la administradora del inmueble,
los problemas no han sido reparados. Los residentes temen que esta situación los esté
orillando a abandonar sus viviendas.
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