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Héctor y Silvia Rodríguez respiran un poco más tranquilos luego del bloqueo de la SB4, a dos días de su entrada en vigor.

Así reaccionó esta familia en Texas cuando se enteró del bloqueo temporal de la ley SB4

Así reaccionó esta familia en Texas cuando se enteró del bloqueo temporal de la ley SB4

La pareja oriunda de México y sus hijas estadounidenses aseguran que se sentían como quien tenía “una condena a muerte” y ahora respiran más aliviados, aunque saben que el freno no está eliminando la ley.

“Hasta dan ganas de llorar”: alivio y esperanza tras la detención temporal de la SB4 Univision

IRVING, Texas.- La familia Rodríguez estaba sentada alrededor de la mesa del comedor, bajo una ilustración de La Última Cena, cuando recibió este miércoles la noticia: un juez en San Antonio había bloqueado gran parte de la ley estatal SB4.

Brenda Gutiérrez, de 14 años de edad, brincó de la silla y elevó los brazos mientras aplaudía en el aire y gritaba: “¡Yeih!”

Poco después, se acercó a Héctor Rodríguez, quien la crió como una hija desde que era una niña, y lo abrazó: “Mi papito ya no se va”.

Rodríguez, sentado en la mesa del comedor de la familia, pasaba una mano sobre su brazo y decía: “mire cómo se me eriza la piel”.

Así celebraron en Irving, Texas, el bloqueo de la mayoría de las cláusulas de la SB4 Univision


La familia le estaba relatando a Univision Noticias cómo se preparaba para la entrada en vigor de la ley, pautada para este viernes, cuando se enteraron que gran parte de la llamada legislación antisantuario había sido frenada temporalmente.

Desde que el presidente Donald Trump se impuso en las elecciones de noviembre, Héctor Rodríguez y Silvia Hernández empezaron a temer una separación.

Cuando la legislatura texana aprobó la ley --que obliga a las autoridades locales a colaborar con la agencia de inmigración federal y prohíbe cualquier política que limite a la policía preguntar por el estatus migratorio durante una detención-- iniciaron los preparativos para minimizar los efectos de una deportación.

Brenda Gutiérrez, de 14 años, brincó de emoción al enterarse que gran pa...
Brenda Gutiérrez, de 14 años, brincó de emoción al enterarse que gran parte de la SB4 fue detenida temporalmente.


Los planes de ampliar su negocio de venta de comida, con un nuevo camión equipado con una cocina, quedaron en pausa. La incertidumbre era muy grande.

“Nos sentimos como si estuviéramos condenados a muerte, solo esperando el momento”, escribió Rodríguez a contestar un cuestionario sobre el impacto de la ley en los lectores de Univision.

Este fin de semana, la pareja tenía planeado entregar una carta poder a su compadre, un ciudadano americano, para que sirviera de apoyo a Karla Gutiérrez, la hija de 18 años de Silvia, en caso de que ellos fuesen expulsados del país. El plan es que ella se ocupara de su hermana menor y de las pertenencias de la familia con el respaldo de los padrinos de ésta.

A medida que la noticia del bloqueo temporal circulaba, Héctor empezó a averiguar y hacer preguntas sobre la orden del juez, mientras Silvia recibía mensajes de una amiga que quería asegurarse de que estaba enterada de la decisión.

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“Algo es algo, es un buen comienzo”, dijo Silvia, consciente de que fue un fallo temporal, pero todavía con dudas sobre los detalles de la orden.

La decisión del juez sigue permitiendo que la policía pregunte por el estatus migratorio, pero indica que no pueden arrestar a alguien solo por estar indocumentado y frena la parte que prohibía las prácticas que limitaran la cooperación con ICE, entre otras secciones de la ley.

Alegría y cautela

Héctor Rodríguez, de 48 años de edad, y Silvia Hernández, de 38, se conocieron hace cerca de 8 años. Ella vendía comida en la compañía de mudanzas en la que él trabajaba.

Brenda acompañaba a su mamá y la adolescente asegura que fue ella la que sirvió de cupido. Desde entonces Héctor ha sido como un padre para las dos niñas. La menor lo llama “pa” y la mayor, contó el mexicano con orgullo, le preguntó si la podía adoptar.

La pareja se casó hace unos años y desde hace más tienen un camión de comida, en el que venden tacos, quesadillas y otras delicias mexicanas.

Héctor y Silvia Rodríguez respiran un poco más tran...
La familia Rodríguez espera que la orden del juez contribuya a mejorar su negocio. Tienen un camión de venta de comida mexicana.


La jornada en su casa en Irving, una ciudad al noroeste de Dallas, empieza a cerca de las 4:00 a.m. cuando cargan el camión y a veces terminar pasadas las 10 p.m., cuando Silvia regresa de comprar suministros en el automercado. La cocina debe quedar pulcra antes de que arranque una nuevo día.

“Somos un equipo”, asegura Héctor.

Es una rutina que han ido perfeccionando, una estabilidad que han sentido se desvanece ante un endurecimiento de la aplicación de las leyes migratorias y, más recientemente, la inminente entrada en vigor de la SB4.

“No es justo”, reclamó Brenda poco antes de que se frenara la ley.

En su escuela, sus compañeros comentaban qué iba a pasar si sus padres eran deportados.

Karla sintió el peso de ser la designada para hacerse cargo ante la eventual ausencia de sus padres, su “apoyo para ir a la universidad”, que empezó este año.

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Los impulsores de la ley aseguran que es necesaria para evitar que inmigrantes que hayan cometidos crímenes sean dejados en libertad.

Héctor y Silvia están de acuerdo en que en la comunidad no quieren a ladrones ni asesinos ni otros malhechores. Pero temen que una infracción o violación menor de tránsito termine con una expulsión.

Al manejar su camión todos los días por varias ciudades del norte de Texas, Héctor sabe que aumenta el riesgo de un encuentro con la policía. Asegura que intenta seguir con todas las reglas para evitarlo. Ambos subrayan que pagan sus impuestos.

Pero Héctor tiene ese temor, al salir en las mañanas, especialmente cuando pasa cerca de una hora y media en una empresa de construcción, alimentado a los obreros que luego se dispersan por la ciudad, sentando fundaciones de residencias y oficinas.

"No se lo digo a ella para no preocuparla, pero sí pienso en eso", dijo.

Doble golpe

Héctor y Silvia aseguran que se habían visto doblemente afectados por el miedo que ha generado la SB4. Como indocumentados, rezan para que no lo separen. Como dueños de un negocio, sus ventas han bajado.

“La gente no quiere gastar”, señala. También notó que algunos se fueron de Texas. Calcula que la venta de sus desayunos y almuerzos cayó en un 35%.

Ellos mismos lo pensaron. Evaluaron irse a Denver, Colorado. Empezar de nuevo. Pero luego optaron por quedarse y ver cómo se implementaba la SB4.

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“Depende de la discreción del policía”, dijo Héctor, quien junto a su esposa ha ido a varios foros sobre la legislación, algunos organizados por la policía.

Héctor suspira aliviado y asegura que se siente un poco más tranquilo. Espera también que el freno, aunque temporal, reduzca el miedo y ayude a impulsar su negocio.

Pero al menos por ahora no piensa comprarse ese camión nuevo.

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