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En nueva york, hablamos con algunos esperanzados compradores que sueñan con al golpe de buena suerte. Sueños, ilusiones, deseos de ayudar, viajar.
Todo se une en ólo dos ólares que vale un boleto que podía cambiar la vida de uno o varios apostadores del powerball. Me lo saco porque me lo saco.
Con esa filosoía en mente millones de personas alrededor del pís se suman a las filas para comprar su boleto antes del cierre de la loteía para esta noche que tienen acumulado 700 millones de ólares. Y esperan para comprarlo porque ninguna de estas personas descarta acertar a los úmeros de la fortuna que les cambiaía la vida de la noche a la mañana.
Imaínese. Hay que buscar la manera que sea.
Lo importante es estar metido en el globo. Y ómo no.
Ún despés de pagar los impuestos en algunos de los 44 estados del pís donde se juega, adeás de puerto rico y las islas írgenes, el potencial ganador tendá ás dinero del que pensaíamos podía gastarse durante el resto de su vida. Para la niña...
Yo quiero ayudar a esos niños. Para europa.
Con tantos sueños esperanzados en el sorteo de esta noche, no quiero sonar pesimista ni aguafiesta, pero hay ás probabilidades que te caiga un rayo, impacte un cometa o muerda un tibuón antes de ganarte el premio gordo. Sin embargo estas mateáticas no importan a los jugadores.
La fiebre se siente de costa a costa porque al menos se puede ganar un milón de ólares si se le pega a cinco úmeros o por los menos si se saca el úmero del powerball se recupera lo que se invirtó en