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Detrás de Laurín Ramos se ven los restos de una casa de almacenaje que su familia tenía contigua a su vivienda. Recuerda al huracán María como "espantoso" y asegura que tuvieron que luchar con sus vientos para mantener cerrada una ventana de su casa que había quedado mal asegurada.

"Nos sentimos desamparados": la amarga espera de una ayuda para los habitantes de Vieques tras el huracán María

"Nos sentimos desamparados": la amarga espera de una ayuda para los habitantes de Vieques tras el huracán María

Con llanto y rostros marcados por la tristeza, los residentes de Vieques muestran la frustración de que a dos semanas del embate de María no haya llegado una sola autoridad a sus casas.

Desolados, los habitantes de Vieques claman por una ayuda que les permita recuperarse del embate de María Univision

VIEQUES, Puerto Rico.- A Carmen Santiago le queda menos de la mitad de una bolsa de arroz para alimentar a sus dos nietos. En su cuenta de bocas diarias no incluye ni la suya ni la de su marido. Después de que el huracán María azotó a Vieques, una isla puertorriqueña de unos 8,000 habitantes, ha debido hacer malabares para poner la comida en la mesa cada día. Añora que pronto llegue la ayuda.

"No tengo nada para darle a los niños. Un paquete de arroz lo rindo para tres días. Es duro", asegura mientras acaricia el cuello del pequeño Xavier, de 10 años, que la escucha y sus ojos se tornan llorosos. "Desayunan y comen por la tarde, como a las cinco. Tengo que rendirlo, pero no puedo dejar que se me acuesten sin comer".

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Santiago dice que sus días después de María han sido los más duros que recuerda. Contiene el llanto casi con cada frase. Su hija, la madre de sus dos nietos, viajó a Buffalo, en Nueva York, días antes del huracán y no pudo regresar a Vieques. Los dos pequeños se convirtieron en una responsabilidad con la que ya no sabe cómo maniobrar.

Están de visita en casa de Yolanda Carmona, de 54 años. Son amigas, "casi hermanas", aseguran. A la vivienda de Carmona no le paso mucho, le entró el agua y el verde de las paredes quedó desconchado. Pero la de su hermano, justo detrás de la suya, quedó convertida en una pila tan grande de zinc, ladrillos y madera, que es imposible saber cómo era antes de la ventarada que trajo el huracán. "Y él se quería quedar allí", cuenta.

Cada una, desde su realidad, lamenta que a casi dos semana del paso de María a sus puertas no haya llegado ninguna autoridad a tenderles la mano o al menos a preguntarles si tienen hambre.

Carmen Santiago, su esposo y sus dos nietos. Los pequeños quedaron a su...
Carmen Santiago, su esposo y sus dos nietos. Los pequeños quedaron a su cargo durante el huracán porque su madre salió de viaje a EEUU dían antes de que golpeara Vieques y no pudo regresar. Los vientos de María arrastraron la tapa de un tanque de gasolina hasta la puerta de la casa cuyos vidrios estallaron y cayeron en la pierna del más pequeño.

El problema mayor

Vieques es una isla pequeña, con poco más de 20 millas de este a oeste y tres millas de norte a sur. Cualquiera podría recorrerla de un extremo al otro en menos de una hora y sin GPS.

Por eso será que en las paredes de las casa en la 'Isla Nena', como es conocida, es común leer grafitis que descalifican a Víctor Emeric. "No tenemos alcalde, puñeta", dice uno; "¿dónde está el alcalde?", se ve en otro.

Este sábado, Emeric estaba parado al frente de la casa donde funciona su alcaldía, mezclado entre los lugareños vociferando los problemas que le dejó María mientras esperaba la llegada –casi dos semanas después del huracán– del primer funcionario de la Agencia Federal de Gestión de Desastres (FEMA).

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"A nosotros nos tienen incomunicados de Puerto Rico. Ni abren el aeropuerto ni extienden el número de lanchas. Están llegando dos viajes ida y vuelta y sin horario, salen a la hora que les da la gana, regresan a la hora que les da la gana", reclama el alcalde. "Este pueblo necesita saber si la lancha sale a las 6 de la mañana fijo".

"Ahora mismo aquí hay agua", continúa con su explicación. "Pero ¿luz? Olvídate de eso como en un año. Estamos resignados (...) Hay que empezar a vivir según las circunstancias".

En medio de su queja, llega Joe Girot, el representante de FEMA. "Te traigo al Navy", le dice a modo de saludo y chocan sus manos. Este sábado tuvieron su primera reunión.

Rápidamente, Girot explica a Univision Noticias que la prioridad es restablecer los servicios de agua, luz y combustible. El primero, ya lo asumieron con barcos de la Guardia Costera y los marinos estadounidenses que están surtiendo a la isla. El suministro de los otros dos servicios está en veremos, aún deben evaluarlo. "Esto va a tomar tiempo, esto no es para mañana", advierte.

Mientras se resuelven las carencias, hay quienes salen a hacer diligencias a caballo para ahorrar la poca gasolina que aún tienen sus tanques. Cuando se apaga el día la isla se va quedando en la penumbra.

Y según Girot, solo vendrán más funcionarios a Vieques una vez que pueda conseguirles un sitio para dormir y trabajar. "Hay que traerlos y que estén seguros de que pueden hacer su trabajo", aseguró el oficial que llegó a la isla para coordinar las labores de emergencia 24 horas antes que el gobernador, Ricardo Rosselló.

Vieques: el paraíso tropical boricua que fue destruido por el huracán María (fotos)

"Aquí no ha venido nadie"

–¿FEMA? – pregunta irónicamente Yolanda Carmona.

–No ha venido ninguna agencia aquí a ver los daños, a saber de la situación – replica Edgar Félix, el esposo de Carmen Santiago.

–Hay muchos niños, y no hay nada de ayuda – agrega Carmona.

–Necesitamos es comida – exclama Félix y cierra la conversación sobre el asunto ante la mirada de sus dos nietos de 10 y 13 años.

Los reclamos de ambos no son extraños en el resto de Vieques.

En casa de Laurín Ramos, madre de dos veinteañeros y abuela de un pequeño de tres, recojen agua de lluvia para limpiar, van de un comercio al otro haciendo filas por agua, comida o gasolina y este sábado desayunaron perroscalientes y almorzaron un arroz con habichuela que les regaló una amiga que tiene planta eléctrica. Van resolviendo el día a día.

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"De cierta forma sí nos sentimos desamparados", dice al contar que fueron los propios vecinos de Villa Borinqueña quienes retiraron los escombros y ramas atravesadas en sus calles y quienes resuelven sus problemas de abastecimiento con el trueque entre ellos. Recrimina que en dos semanas no ha escuchado al alcalde ni siquiera por la radio. "No te puedo decir que no está haciendo, pero por lo menos en este barrio no lo hemos visto".

El huracán María voló el techo de un vecino y este destrozó una pared de...
El huracán María voló el techo de un vecino y este destrozó una pared de cemento casi completa y la ventana del cuarto de Carmen Virginia Delerme. Ella asegura que reconstruirá poco a poco su casa.

Carmen Virginia Delerme, otra vecina de la zona y directora de la escuela superior de Vieques, tampoco tiene esperanzas de que Emeric o cualquier otra autoridad toque su puerta. Su casa perdió completamente la pared de su habitación luego de que el techo de su vecino volara e impactara en la estructura de concreto tan fuertemente que hasta rompió ventanas, puertas de vidrio e incluso movió paredes al interior de la vivienda.

Y ahora, cuando solo le faltaban meses para jubilarse, debe seguir trabajando para reconstruir su casa –con o sin ayuda– pues es la herencia que quiere dejarle a su hija.

Un golpe al turismo

Kelly y Kurt Soukuep, originarios de Connecticut, tomaron dos sillas y se sentaron en lo que quedó de su restaurante en playa Esperanza, uno de los sitios turísticos más visitados de Vieques por su playa y su malecón. Ni la cerveza que bebe él ni los lentes en los que ella esconde sus ojos pueden disfrazar la tristeza de ver cómo María se llevó su piso de madera, su techo y dejó inactivas las habitaciones en las que tantos huéspedes durmieron.

Los esposos Soukuep sentados en la entrada de su restaurante. Con la ayu...
Los esposos Soukuep sentados en la entrada de su restaurante. Con la ayuda voluntaria de sus empleados recogieron las ramas, arena y restos de concreto que habían quedado en su deck tras las inundaciones que trajo consigo el huracán María.

A pesar de eso tienen una meta: reabrir en dos semanas. Su plan es ayudar a sus empleados y ofrecer comida caliente –la que consigan– a los lugareños a precios más económicos o incluso gratis. "Abriremos para nuestros trabajadores. Aunque perdamos un poco de dinero, abriremos y les pagaremos", dice él.

Lo mismo está haciendo el dueño de un restaurante a unos pocos metros de distancia. Abrió a pesar de los destrozos y el cielo nublado con un menú –que no es el suyo– para que cualquiera pueda tener un plato de comida. Estos dos eran los únicos locales abiertos en esta costa de casi una milla.

Y por playa Esperanza tampoco han visto al alcalde. Los esposos aseguran que no esperarán su ayuda: "Reconstruiremos esto nosotros. Tú puedes esperar al gobierno si quieres, pero te quedas sin negocio".

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Al menos entre los residentes de Vieques consultados no hubo uno que tuviera un plan diferente al de levantar su isla. Kurt Soukuep lo resume en una frase: "Yo no me voy de aquí, esta es mi casa".

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