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Un año después de la crisis, miles de niños inmigrantes siguen atrapados...

Un niño migrante indocumentado mira una película en un centro de detención provisional de la Patrulla Fronteriza en Texas.

Un año después de la crisis, miles de niños inmigrantes siguen atrapados en el limbo

Un año después de la crisis, miles de niños inmigrantes siguen atrapados en el limbo

Pasará tiempo para que las causas que generaron la crisis y los fallos en el sistema migratorio de EEUU sean resueltos.

Un niño migrante indocumentado mira una película en un centro de detenci...
Un niño migrante indocumentado mira una película en un centro de detención provisional de la Patrulla Fronteriza en Texas.


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Por Jorge Cancino -  @cancino_jorge

Las causas que generaron la crisis de niños migrantes en la frontera sur de Estados Unidos no han desaparecido. Investigadores advierten que los niveles de violencia y pobreza en Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Honduras) y México son hoy mayores que los registrados en 2014, y que si bien las cifras del flujo hacia el norte disminuyeron, el problema sigue latente.

Interactivo: Niños de la frontera, atrapados en el limbo 

“La gente, los adultos y las familias, siguen huyendo por las mismas razones: la inseguridad y la violencia que incluye el abuso doméstico, la pobreza extrema y la reunificación familiar”, dijo a Univision Noticias la investigadora Elizabeth Kennedy, profesora de la Universidad Estatal de San Diego y de la Universidad de California en Santa Bárbara.

Leer: Las causas que generaron la crisis de 2014 persisten

El 2 de junio del 2014 el presidente Barack Obama reconoció la existencia de una crisis luego de que la Patrulla Fronteriza había detenido, en lo que iba del año fiscal 2014, unos 46 mil niños no acompañados cuando intentaban ingresar indocumentados al país.

La cifra aumentó a más de 66 mil en octubre y el gobierno nunca reveló el número total de adultos que también fueron arrestados por agentes federales. Tampoco se ha detallado el número de niños migrantes y adultos deportados y que formaron parte de la crisis.

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Leer: AILA pide liberar a inmigrantes que piden asilo

Un año después las cifras disminuyeron pero siguen siendo preocupantes, reconocen activistas y funcionarios. En el período comprendido entre el 1 de octubre del 2013 (fecha de arranque del año fiscal) y el 30 de junio del 2014, el número de menores solos, la mayoría provenientes de América Central, que ingresaron sin papeles a Estados Unidos, fue de 57,478.

Entre el 1 de octubre de 2014 y el 30 de junio de 2015, la cifra fue de 26,685, un descenso del 54%, dijo la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).

Leer: Inmigrantes que piden asilo claman libertad 

La mayoría de detenciones, en ambos períodos, se registraron en la frontera sureste entre Texas y México. Y en ambos la mayoría de niños centroamericanos fueron detenidos, enviados a la custodia del Servicio de Salud y Servicios Sociales (HHS, por su sigla en inglés), liberados con una orden para presentarse ante las autoridades migratorias en una fecha determinada o permanecen detenidos en un centro de detención familiar de ICE en espera de la resolución de sus casos.

Los niños de nacionalidad mexicana fueron deportados porque no están protegidos por la Ley William Wilberforce de Reautorización para la Protección de Víctimas del Tráfico de Personas (TVPRA, en sus siglas en inglés), aprobada por el Congreso en 2008. La TVPRA no permite que menores migrantes que viajen solos sean deportados de inmediato como ocurre con los mexicanos cuando son detenidos por la Patrulla Fronteriza, sino que deben ser entregados al HHS para ser procesados, y que un juez de inmigración decida si pueden permanecer o no en Estados Unidos.

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Hasta tres intentos

¿Y los que han asido deportados? Kennedy dice que muchos “están regresando”, que la mayoría “lo intentan de nuevo y lo intentarán otra vez. Hay varias razones: familia, han pagado mucho por tres chances, la violencia, el miedo y los altos índices de desempleo. Por eso persisten”.

Kennedy advierte que las condiciones de vida en Guatemala, El Salvador y Honduras no son las mismas que el año pasado, “han empeorado” y que esa situación “genera un mayor flujo de migrantes” hacia Estados Unidos.

Citó la corrupción que se vive en Guatemala donde altos funcionarios de gobierno, entre ellos la vicepresidenta Roxana Baldetti, fueron obligados a renunciar o despedidos, y la sociedad civil está pidiendo la salida del poder del presidente Otro Pérez Molina.

“También hay protestas en Honduras contra el presidente Juan Orlando Hernández por su involucramiento en escándalos de corrupción. Al mismo tiempo, los homicidios de niños, de niñas, adolescentes y mujeres han aumentado en Honduras aunque la cifra de homicidios totales disminuyó”, agregó.

Pero la situación en El Salvador se agravó dramáticamente. “Hace un año había entre 10 y 14 homicidios por día. En mayo de este año se registraron un promedio de 20 homicidios por día, el mismo número que en los años inmediatos al término de la guerra civil). Y en lo que va de junio hay un promedio de 22 homicidios”, dijo Kennedy.

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“La policía ha declarado una guerra contra los pandilleros, y en respuesta, los mareros han declarado una guerra contra la policía. Es una situación muy grave sin soluciones inmediatas. Todo ello empuja la migración hacia Estados Unidos”, indicó.

En la mirilla

La Administración Obama no le quita los ojos de encima a Centroamérica y está consciente de que los problemas de corrupción, violencia y desempleo siguen presionando a poblaciones que ven a Estados Unidos como la solución de sus problemas.

Funcionarios empapados en el tema y que pidieron el anonimato, indicaron que la asistencia que brinda la Administración no se está suministrando “directamente” a los gobiernos, sino a entidades no gubernamentales, ONGs y grupos que trabajan con la comunidad para detener la oleada migratoria hacia el norte.

Las fuentes también reconocieron que las soluciones al problema son “a largo plazo” e indicaron que siguen las conversaciones con el Congreso para conseguir un fondo de $1,000 millones que serán destinados a aliviar los índices de criminalidad y mejorar las economías de los países centroamericanos.

De ser aprobados, los dineros serán repartidos bajo estricta verificación del ejecutivo y el legislativo.

“Así habrá menos migración de niños y jóvenes a Estados Unidos, se quedarán en sus países, no tendrán necesidad de emigrar”, indicaron las fuentes.

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El gobierno también cita la cuota de visas de refugiados que puso a disposición de padres de niños centroamericanos que tengan un estatus legal en Estados Unidos.

El programa, manejado por la Vicepresidencia, ha recibido hasta finales de junio unas 2,000 solicitudes.

La Casa Blanca dijo a Univision Noticias que “la situación en la frontera ha mejorado” y que el número de menores y familias inmigrantes que llegan a la frontera “se ha reducido” en el último año. “Seguiremos trabajando fuertemente para interrumpir redes de traficantes y para abordar la situación económica y de seguridad en la región para prevenir un futuro aumento migratorio”, agregó.

La verdadera crisis

El optimismo del gobierno, sin embargo, no es compartido por todos. Si bien se reconoce una baja en el número de niños y adultos indocumentados que están llegando a la frontera, asoman las voces de alerta sobre una crisis que en 2014 pasó desapercibida y que se está convirtiendo en uno de los mayores dolores de cabeza para el gobierno de Obama: el sistema migratorio imperante y las cortes de inmigración.

“La crisis no persistirá como ocurrió en 2014”, dijo a Univision Noticias la abogada Lilia Velásquez, profesora adjunta de la Escuela de Leyes de la Universidad de California en San Diego. “Estados Unidos ha hecho un trato con México para evitar que lleguen más inmigrantes. Y las personas que fueron detenidas y los han regresado, quedaron sumamente endeudados y no podrán intentarlo nuevamente”.

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Agregó que “el crimen organizado se aprovecha de la necesidad de estas personas y saben que no van a llegar jamás. Las deudas que tenían con los que los trajeron generara una ola de descontento y más violencia en sus países por la incapacidad de pagar las deudas. Por eso pienso que el horizonte es muy negro y muy gris, mucho sufrimiento. No podrán alcanzar nunca el sueño americano”.

En cuanto a los que están en Estados Unidos esperando que las autoridades de inmigración y los jueces decidan sus futuros en Estados Unidos, Velásquez dijo que “nadie en nuestro país quiere hacer publicidad del costo para el país. Nosotros tenemos el debido proceso, somos un país que recibe inmigrantes por tradición. Este es un país de refugiados, es la base de nuestra historia como nación. Según la Constitución, toda persona con o sin documentos tiene derecho y acceso a un tribunal para explicar su situación personal y de exponer su temor de regresar”.

“Pero el día en corte no es una gran ganancia para los migrantes, sino parte del debido proceso. El día en corte no garantiza que la persona se quedará en Estados Unidos”.

Alrededor del 70% de los inmigrantes detenidos en centros familiares de ICE han sido puestos en libertad, con el pago de fianzas o con grilletes, tras varios meses de encierro. Y se les ha entregado una orden para presentarse ante el servicio de inmigración o un juez de inmigración en una fecha determinada.

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“Nuestra batalla ahora es lograr un alto porcentaje de inmigrantes que ganen sus casos en las cortes de inmigración, dijo a Univision Noticias Víctor Nieblas, presidente de la Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA). “El número de casos que se ganan es muy pequeño”, advirtió.

 

México es la principal contención de indocumentados /Univision

La cola crece

Otra de las preocupaciones mencionadas por Velásquez es el tiempo que demorarán los casos en los tribunales de inmigración. “Ya están programados, en algunas jurisdicciones, juicios para el 2019. La pregunta entonces es: “¿Los que llegaron el año pasado, van a tener posibilidad de presentar sus casos con toda tranquilidad para esa fecha?”.

De los que permanezcan encerrados, “deberán esperar su día en corte tras las rejas”, dijo. Y en cuanto a los procesos en los tribunales, “los jueces de inmigración no pueden proceder hasta que los agentes de ICE determinen si el migrante tiene un miedo creíble y deba permanecer en Estados Unidos. Los jueces de inmigración no tienen jurisdicción hasta que un oficial de inmigración los escuche. Y eso puede demorar años”.

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“Estos casos los estamos llevando mal administrativamente.

No hay presupuesto para ampliar las plazas en la agencia y tener más agentes y jueces. Tomará años arreglar el problema. Esto puede llegar a un paro total en caso de una nueva crisis y no vamos a saber que hacer”, apuntó.

Velásquez también dijo que los jueces “están dándole prioridad a los niños y postergando otros casos que están en cola y que tenían sus casos en corte. También ellos están sufriendo. Tenemos una situación caótica”.

La Casa Blanca respondió que para contar con un proceso judicial eficiente y efectivo, incluyendo un número adecuado de jueces de inmigración y acceso a abogados para procesar los casos de inmigración puntualmente, el gobierno necesita que el Congreso apruebe el presupuesto de $1,000 millones de dòlares ya solicitados.

De esos fondos, $60 millones serán destinados para la contratación de 55 equipos de jueces migratorios para reducir los retrasos en los casos, y otros $50 millones para “suministrar asesoramiento legal a jóvenes no acompañados para así mejorar la ecuanimidad y eficiencia del proceso judicial”.

Velásquez advirtió que la contratación de funcionarios y jueces y su formación para incorporarlos a las cortes de inmigración “tomará tiempo” y que mientras tanto miles de inmigrantes permanecen en las colas esperando años por la resolución de sus casos.

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“Debido a esta crisis menos habrá una reforma migratoria”, apuntó. “Y la acción ejecutiva también se ve afectada. Todo está atorado, frenado y no se esperan soluciones hasta que haya un nuevo inquilino en la Casa Blanca”, concluyó.

Nota. Elizabeth Kennedy integra un equipo de trabajo de campo que elabora un segundo informe sobre la migración de niños solos a Estados Unidos. El primer estudio advirtió un año antes la crisis reconocida por el gobierno de Obama en junio de 2014.

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