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David Placer (al centro), Juan García (izq.) y Juan Carlos Zapata (der.)

Quiénes fueron los brujos de Hugo Chávez, "el ahijado de Changó"

Quiénes fueron los brujos de Hugo Chávez, "el ahijado de Changó"

Un libro basado en una rigurosa investigación de un periodista venezolano, en la que contrastó más de 60 fuentes, retrata el lado esotérico del exmandatario venezolano.

David Placer (al centro), Juan García (izq.) y Juan Carlos Zapata (der.)
David Placer (al centro), Juan García (izq.) y Juan Carlos Zapata (der.)

MADRID, España.- Cristina se puso la mano en la frente y se mantuvo en silencio durante un buen rato. Entonces, de repente, lanzó aquella premonición. Sin anestesia, como dicen por ahí.
- Antes de los sesenta años te vas a enfermar muy gravemente y te puedes morir.
-¿Tú estás segura, negra?
Esa mujer estaba tensa, casi sudaba. Como si en tantos años nunca hubiese visto algo así. Antes de lanzar el resto de las cartas, las recogió todas y se las entregó.
-Hugo: mejor barájalas tú.

Así comienza el libro Los brujos de Chávez, del periodista hispano-venezolano David Placer, una investigación periodística sobre algo de lo que se hablaba mucho, pero de lo que poco se sabía: la relación del expresidente venezolano con la santería, los cultos esotéricos, la brujería, la masonería y todo el universo de lo mágico-religioso con que envolvió, no sólo a su figura, sino también a la política y a su propio gobierno.

No se trata, como podría pensarse en principio, de un libro supérfluo, banal o de ficción barata. Al contrario, está basado en una larga, minuciosa y consistente investigación en la que el autor durante tres años contrastó y validó a más de 60 fuentes, algunas muy directamente relacionadas con el exgobernante como Diosdado Cabello, el segundo hombre fuerte (todavía) en Venezuela, y visitó muchos sitios como la mágica montaña de Sorte, un lugar referencial y de culto para los espiritistas y santeros venezolanos, o inclusive el propio Palacio de Miraflores, sede de la presidencia.

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Ante un auditorio repleto en Madrid, Placer, egresado de la Universidad Central de Venezuela y con estudios avanzados en España, ofreció detalles de cómo fue el proceso de indagación de este tema muy presente en la vida de los venezolanos desde siempre, pero al que los medios miran con cierta reserva.

Portada del libro "Los brujos de Chávez"
Portada del libro "Los brujos de Chávez"


El libro ha sido editado por Economía Digital y su director ejecutivo, Juan García, resaltó que se trata de una publicación "distinta, curiosa, extraña y al mismo tiempo reveladora". El periodista Juan Carlos Zapata, coeditor del libro y director del sitio digital venezolano Konzapata, asegura que la investigación de Placer "confirma en manos de quién ha estado el país en todos estos años", y aunque a su entender en el fondo se trata de un libro esencialmente político, "hace posible escuchar la voz de Chávez desde el más allá".

La idea nació en 2012 en un restaurante de Caracas. Chávez estaba convaleciente y corrían en todos los ámbitos informaciones sobre su inminente muerte. Placer le planteó a Zapata su interés por escribir un reportaje sobre "los rituales, lo oscuro, la brujería" que se comentaba sin mucha evidencia, rodeaba al entonces presidente, pero abordardo desde "una base real". A medida que fue desarrollando la investigación se fue abriendo un universo mucho más profundo.

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"La realidad superaba al rumor", dijo el autor que terminó al cabo de tres años escribiendo un libro de 253 páginas, dividido en 28 capítulos, cada uno de los cuales se puede leer por separado, aunque el conjunto comporta un orden narrativo.

Univision preguntó a Placer acerca de la consistencia y la seriedad de las fuentes empleadas para su investigación, tomando en cuenta que algunas de ellas, podría pensarse, pudiesen ser voceros no convencionales, amigos en la superchería.

"No hay fuentes extrañas", aclara el autor. En efecto, una de las principales fue Herma Marksman, una amante del Chávez desde sus inicios en la academia militar y quien más llegó a conocerlo "no como político, sino como persona".

También Placer entrevistó a muchos de los colaboradores del finado presidente: Diosdado Cabello, como ya se mencionó, quien suele ser poco receptivo con la prensa pero sobre este asunto mostró total disposición a conversar; Nedo Paniz, uno de los principales financista de Chávez al principio de su carrera política; Raúl Baduel, compadre del gobernante; Yoel Acosta Chirinos, compañero de armas durante el golpe que encabezó en 1992; Santos López, conocido poeta y santero venezolano; monseñor Mario Moronto, prelado de la iglesia católica, Jorge Rodríguez, alcalde de un muncipio de Caracas y jefe de la campaña presidencial; y obviamente varios babalawos (sacerdotes santeros) cubanos próximos al círculo del gobierno.

David Placer, periodista venezolano
David Placer, periodista venezolano

Hay un capítulo dedicado a los huesos de Simón Bolívar, que el presidente ordemó exhumar para determinar la hipótesis -nunca comprobada- de que el Libertador fue asesinado. Univision preguntó sobre el uso y el destino final de la osamenta, que está en un sarcófago en el Panteón Nacional, donde reposan muchos de los héroes patrios venezolanos.

Las fuente consultadas por Placer le indicaron que probablemente los restos fueron usaron para un ritual de Palo Mayombe, con el que se muelen los huesos y se mezclan con una bedida espirituosa, como ron, para bebérselo. Pero fue prudente al no certificar que efectivamente se emplearon para una ceremonia "palera".

Lo que sí pudo determinar fue que la santería y la palería percolaron la estructura del alto gobierno. Incluso, el libro recoge el testimonio gráfico de la visita del autor al mismo palacio de Miraflores, donde logró ingresar con la ayuda de un babalawo. En un salón se exhibe una réplica de la espada de Bolívar dentro de una caja transparente de seguridad. Sobre ella reposa una copa de cristal que contiene pétalos de rosas. "Los santeros lo usan para invocar al espíritu de la persona", explica.

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En la sede del gobierno el periodista también retrató otro salón en el que hay velones, una cabeza de cocodrilo y un ancla, el símbolo de Yemayá, una deidad de la religión yoruba. "Los custodios reconocen que ahí se hacían rituales", afirma Placer.

En el libro se indica que Chávez eligió como padrino a Changó (o también pudo haber sido a la inversa), un orisha con características más humanas y terrenales, que simboliza al guerrero, la violencia y el erotismo.

Más allá de los detalles del culto santero que se practicaba en el alto gobierno, el autor del libro infiere que podía tratarse de una "política de estado". Funcionarios son estimulados a viajar a Cuba para "hacerse el santo" y militares de rango medio y alto también se unen al festín sincrético.

El general Baduel, preso en la cárcel para procesados militares de Ramo Verde, la misma donde ahora está encerrado el líder opositor Leopoldo López, confió a Placer el convencimiento de que la introducción de la santería en esas proporción y a esos niveles obedecen a "un plan ideado por Fidel Castro" para amalgamar el disperso arco ideológico reunido bajo el paraguas del chavismo, y al mismo tiempo para que los babalawos cubanos sirviesen de informantes a La Habana.

Placer concluye que la promoción y práctica de la santería en Venezuela trajo consecuencia para el país. "Hoy ocurren entre seis y ocho profanaciones de tumbas a diario en el cementerio general del Sur", un camposanto de Caracas, donde además se ha multiplicado el culto a la llamada "Corte Malandra", formada por delincuentes de los años 50 a los que los actuales rinden culto para que los proteja en sus acciones.

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