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No hay pruebas que sugieran que estudiantes con historial sean un riesgo.

Gobierno pide a universidades no preguntar por antecedentes penales de candidatos a admisión

Gobierno pide a universidades no preguntar por antecedentes penales de candidatos a admisión

El Departamento de Educación busca que no se excluya del sistema de educación superior a estudiantes que tengan antecedentes penales o criminales. La meta es no alejar de los estudios a jóvenes que pueden tener potencial académico y buscan otro futuro para ellos y sus familias.

No hay pruebas que sugieran que estudiantes con historial sean un riesgo.
No hay pruebas que sugieran que estudiantes con historial sean un riesgo.

El Departamento de Educación pidió a los colegios comunitarios y universidades estadounidenses no exigirles a sus candidatos a admisión información sobre antecedentes penales, para no intimidar a quienes los tienen y que desistan de estudiar.

A través de una guía, el gobierno de Estados Unidos les pide a los centros de educación superior repensar su proceso de admisión para que primero tomen una decisión sobre el aspirante y luego pregunten más a fondo sobre su historial.

El Departamento de Educación propone que si la universidad considera que el estudiante merece ser admitido que sea en ese punto que pidan su historial criminal y que, como recoge la Agencia EFE, les permitan a los alumnos explicar en qué consistieron sus detenciones o delitos, y que reciban información sobre cómo va a afectar esto al proceso de selección.

Más de 70 millones de personas en Estados Unidos tienen antecedentes penales (arrestos, condenas, prisión o exconvictos), según cifras del Departamento de Educación, y unas 600 mil salen de prisión todos los años.

Y como en otras instancias, las disparidades raciales y étnicas afloran en el sistema de justicia criminal pues de esos tras las rejas en instituciones federales y estatales en 2011, alrededor de 60% eran de minorías, de acuerdo con un estudio del National Research Council.

Cuando algunos individuos que tienen antecedentes penales o criminales intentan reinsertarse en la sociedad y formarse como profesionales, pedirles que detallen a fondo su historial podría ser contraproducente.

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Según un estudio llevado a cabo en 2015 en la State University of New York (SUNY) , dos terceras partes de los estudiantes que solicitaron admisión al sistema universitario, y que contestaron en la afirmativa cuando se les preguntó si tenían antecedentes penales, luego retiraron sus solicitudes de admisión.

Eso sugiere que la pregunta tiene un "efecto paralizante" sobre los candidatos. Tal "efecto paralizante" es el mismo sobre personas arrestadas, procesadas, encarceladas o liberadas, por delitos sin violencia o crímenes. Entre los candidatos sin antecedentes solo una quinta parte decidió retirar su solicitud de admisión.

El secretario de Educación, John B. King, dijo en una conferencia telefónica que las personas con antecedentes deben tener el beneficio de una educación de calidad que les permita luego contribuir a la sociedad.

Recordó, además, que los más involucrados con el sistema de justicia criminal son las minorías como los hispanos y afroamericanos.

"Creemos en las segundas oportunidades", dijo King. El gobierno quiere "ayudar a los estudiantes involucrados en el sistema de justicia criminal a beneficiarse de las segundas oportunidades que el acceso a una educación de calidad puede hacer posible".

Sin embargo, el preguntar por el historial delictivo de un candidato a admisión parece ser una práctica arraigada.

E l 66% de las instituciones universitarias piden información sobre el historial delictivo de sus candidatos a admisión, según un informe llevado a cabo en 2009 por el Centro de Alternativas Comunitarias

La solicitud común de admisión, que utilizan casi 700 colegios comunitarios y universidades en todo el país, pregunta desde 2006 si el candidato "ha sido declarado culpable o ha sido convicto de un delito menor, grave o algún otro crimen".

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Sin embargo, algunas instituciones han decidido hacer opcional la contestación de la pregunta, y otras han decidido primero evaluar los méritos académicos del candidato, tomar una decisión preliminar y luego evaluar más a fondo su historial.

El Departamento de Educación expresa en su guía que estas son "prácticas prometedoras" y que todas las instituciones deberían considerarlas.

La presidenta de la Universidad de California, Janet Napolitano, dijo en la conferencia telefónica que en ninguno de los 14 recintos universitarios del sistema se les pide a los candidatos información sobre arrestos previos o condenas.

Según Napolitano, para los directores de admisiones, tales antecedentes "no son relevantes" respecto a la evaluación de las calificaciones de una persona.

King agregó que esta nueva política educativa toma en cuenta la seguridad en los campus, y descartó que tenga efectos negativos.

"Claro que la seguridad de los campus es una prioridad... pero realmente no hay investigaciones o pruebas definitivas que sugieran que alguien que ha estado involucrado en el sistema de justicia criminal tiene más probabilidades de ser un riesgo para la seguridad en el campus", dijo.

Napolitano, por su parte, expresó que " hay mejores maneras de garantizar la seguridad en los campus que estigmatizar a quienes están intentando mejorar sus vidas a través de la educación superior".

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