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Una familia de refugiados sirios trata de llegar a Grecia en busca del amparo de Europa.

Opinión: Por qué los latinos debemos preocuparnos por el trato de todos los inmigrantes

Opinión: Por qué los latinos debemos preocuparnos por el trato de todos los inmigrantes

El grupo no partidista cuestiona la lógica de castigar a un grupo por un acto que no cometieron.

Una familia de refugiados sirios trata de llegar a Grecia en busca del a...
Una familia de refugiados sirios trata de llegar a Grecia en busca del amparo de Europa.

Por Pili Tobar y Maria R. Gonzalez, del grupo no partidista  Latino Victory Project


El año pasado, cuando niños y madres indocumentados llegaron a la frontera pidiendo asilo en Estados Unidos, los latinos nos paramos a defenderlos y a pedirle a la administración que no los regresaran ni los encarcelaran. Le pedimos a las autoridades que tuvieran humanidad y compasión. Y cuando salieron a la luz los reportes sobre el trato que se le daba a nuestra gente y el estado de las instalaciones en que tenían a nuestros niños presos, nos enfurecimos. Lloramos, gritamos y nos manifestamos.
Pero ahora que se trata de refugiados sirios no estamos viendo la misma reacción, y muchas de las personas que hace un año estaban enfurecidas son ahora las que quieren cerrarles las puertas a las madres y niños que piden refugio en nuestro país.

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¿Realmente vamos a condenar a un grupo de personas por un crimen que no cometieron? ¿Vamos a juzgarlos de manera diferente por su nacionalidad y su religión, simplemente porque tenemos miedo? 

La realidad es que las dos situaciones no son tan diferentes. Ambos grupos de personas están huyendo de la violencia, la persecución, la pobreza y la opresión. No es un crimen buscar una vida segura y sin miedo, que es lo que ambos buscan, y lo que nosotros queremos en este país. Como seres humanos tenemos eso en común.

Lo que pasó en París es un acto de terrorismo y una gran tragedia. Es entendible que queramos mantener a nuestra nación segura. Pero no podemos dejar que los prejuicios contra un grupo de personas –que no han hecho nada– guíen nuestras políticas migratorias. No debemos olvidar que muchos otros grupos de inmigrantes, incluyendo a los latinos, los judíos, los irlandeses, los chinos, los filipinos y los japoneses, entre otros, hemos sido atacados y despreciados de la misma manera. Sin razón alguna más que por el miedo y el prejuicio.

Es necesario aclarar la situación en torno al proceso por el que pasa cualquier refugiado antes de venir a Estados Unidos. A diferencia de Europa, el proceso de investigación dura de 18 a 24 meses y tiene que ser completado antes de dejar que estas personas pongan pie en tierra estadounidense.

Los refugiados son investigados de manera rigurosa, más que cualquier otro inmigrante. El sistema envuelve múltiples agencias de inteligencia y seguridad, e incluye medidas biométricas y biográficas, exámenes médicos y largas entrevistas para asegurar que los refugiados no sean una amenaza para nuestro país. En los casos en los cuales hace falta información o se detecta algún peligro, se les niega la entrada.

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Deberíamos sentirnos avergonzados del reciente voto en el Congreso para hacer aún más difícil la entrada de estos refugiados y prolongar su espera. Esta legislación no ayuda a incrementar la seguridad del país, solo crea más burocracia para dar la apariencia de seguridad.

Desde octubre del 2013 solo cerca de 2,200 refugiados sirios han sido admitidos en el país. De estos un 25% son adultos mayores y un 50% son niños escapando la violencia y el régimen de ISIS. En este mismo período de tiempo no ha habido un solo incidente de terrorismo en Estados Unidos ni uno que involucre a un sirio. Es más, en París no estuvieron involucrados sirios.

No importa de qué manera se observe la situación, hay protecciones en pie para asegurar que nuestra nación y nuestras familias estén seguras, y al mismo tiempo permitir la entrada de refugiados sirios y de otros que tienen igual necesidad.

Los hechos son claros y el imperativo moral de ayudar al prójimo todavía más. Estados Unidos siempre ha sido un país que les abre los brazos a las personas necesitadas sin importar su nacionalidad o religión. Esta no debería de ser la excepción. Aquellos de nosotros que hace un año nos sentíamos molestos y desmoralizados al ver la humillación por la que estaba pasando nuestra gente, deberíamos sentirnos de la misma manera al ver el trato y la actitud hacia los refugiados sirios que buscan venir a este país.

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No hay que olvidar aquella regla que se nos inculcó desde pequeños, amar al prójimo como a ti mismo. Tratemos a los refugiados sirios de la misma manera que queríamos hace un año que se tratara a los niños y madres centroamericanos que pedían asilo en la frontera. No seamos esas personas hipócritas que por un lado exigimos buen trato para nuestra gente, y por el otro se lo negamos a los demás.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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