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Sean Callahan
Opinión

Presidente de Catholic Relief Services.

El Triángulo Norte de Centroamérica: Sin ayuda, la opción es morir o migrar 

El Triángulo Norte de Centroamérica: Sin ayuda, la opción es morir o migrar 

“Si el presupuesto del presidente Trump, tal como se ha presentado, sale adelante, muchas personas en Latinoamérica estarán en peligro”.

Violencia Centroamérica

Una gran cantidad de migrantes continúa cruzando la frontera para entrar en Estados Unidos. El aumento del número de agentes fronterizos dispuesto por Gobierno no logra disminuir este flujo incesante de personas.

No hay duda de que para llegar hasta nuestro país los migrantes están dispuestos a todo: usan escaleras, túneles, incluso se ponen en manos de los coyotes. La razón por la que llegan a estos extremos, arriesgando hasta su vida, no es la que creen muchos estadounidenses (esto lo saben bien los centroamericanos y todas las personas que tienen sus raíces en dicha región).

Soy estadounidense, pero viví durante años en Centroamérica con la organización de ayuda internacional Catholic Relief Services y en esos años conocí y viví la dolorosa realidad en los países del Triángulo Norte. El Salvador, Honduras y Guatemala sufren violencia, inseguridad y una falta de oportunidades que, juntas, constituyen las causas fundamentales y complejas de la migración. En los últimos tiempos, la violencia no ha hecho sino empeorar.

Hoy, como nuevo presidente de esta agencia de Cáritas Internationalis, alzo mi voz para proteger a un pueblo que sufre: si el presupuesto del presidente Trump, tal como se ha presentado, sale adelante, muchas personas en Latinoamérica estarán en peligro. Si se eliminan ciertos programas, como aquellos que proporcionan alimentos en la escuela a niños centroamericanos y los que sacan a los jóvenes de las calles y de la delincuencia, miles de niños y jóvenes morirán o se verán obligados a migrar.

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En Guatemala, por ejemplo, uno de cada 16 niños muere antes de alcanzar los cinco años de edad por falta de alimentos nutritivos. Debido a la desnutrición crónica, los niños se enferman con más frecuencia, no sacan buenas notas en la escuela y padecen retrasos en el crecimiento. Muchas veces, el único alimento nutritivo al que tienen acceso los niños que asisten a las escuelas primarias es el que les ofrece Alimentos para la Educación, el programa financiado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) que ha dado de comer a miles de niños.

En El Salvador, la violencia y la inseguridad se extienden a todos los ámbitos de la sociedad: en zonas conflictivas, los padres luchan por proteger a sus hijos para impedir que las niñas lleguen a convertirse en esclavas de los mareros o que los niños sean reclutados a la fuerza. En Honduras, la población se enfrenta a una violencia que cada día acaba con la vida de 14 personas.

Con financiación del Departamento de Trabajo de Estados Unidos, CRS ha ayudado a miles de jóvenes a encontrar oportunidades laborales y de emprendimiento. En cada uno de estos países, trabajamos con compañías del sector privado y gobiernos regionales para proporcionar el capital inicial para la creación de alternativas de empleo en un mercado laboral limitado. Sabemos que este modelo funciona porque el 80% de los jóvenes graduados han encontrado empleo, han regresado a la escuela o han empezado su propio negocio. A pesar de los resultados positivos, el presupuesto elimina esta financiación que tanto ayuda a los jóvenes.

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Los obispos católicos y CRS abogan no solo por la reforma migratoria en Estados Unidos sino también por la seguridad y la mejora de las condiciones de vida de los latinoamericanos que se encuentran en peligro en el extranjero.

Pido a la comunidad hispana en Estados Unidos que una su voz a la nuestra para solicitar al Congreso que proteja los fondos para la ayuda humanitaria y el desarrollo de los países que más lo necesitan en Latinoamérica y en el resto del mundo. Estos jóvenes precisan de nuestro apoyo para poder acceder a las oportunidades existentes en sus comunidades y así no verse obligados a emigrar a cualquier otro lugar en busca de ellas.

El Congreso tiene que entender que huir de Centroamérica es como escapar de una casa que está siendo devorada por un incendio: hay que salir, no importa cómo, solo importa salir con vida. Si nuestro país no quiere que más migrantes crucen sus fronteras, entonces, tiene que ayudar a apagar el incendio.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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