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El presidente Donald Trump recibió a Benjamin Netanyahu en la Casa Blanca en febrero de este año.
Leah Soibel
Opinión

Fundadora y Directora Ejecutiva de Fuente Latina (FL)

El primer viaje de Trump y la posibilidad de un acuerdo de paz entre Israel y los palestinos

El primer viaje de Trump y la posibilidad de un acuerdo de paz entre Israel y los palestinos

“Trump va a ser el primer presidente de Estados Unidos en visitar públicamente y en el ejercicio de su cargo el Muro de los Lamentos, un espacio sagrado para los judíos y de gran importancia para Israel”.

El presidente Donald Trump recibió a Benjamin Netanyahu en la Casa Blanc...
El presidente Donald Trump recibió a Benjamin Netanyahu en la Casa Blanca en febrero de este año.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, realiza su primera gira internacional en unos días. Un viaje que le llevará a Arabia Saudí, Israel, el Vaticano, Italia y Bélgica. La opinión pública internacional tiene toda su atención puesta en una de sus paradas, Israel. La Administración Trump quiere hacer todo lo posible por relanzar el proceso de paz entre Israel y los palestinos.

De momento, está enfrascado en revertir las consecuencias de la tensa relación que mantuvo su predecesor, Barack Obama, con el liderazgo israelí, especialmente con el primer ministro Benjamin Netanyahu. Y lo quiere hacer por la vía de los grandes gestos. Uno de ellos sería el traslado de la Embajada de Estados Unidos desde Tel Aviv a la capital de Israel, Jerusalén. Es una decisión que aún no está tomada, pero que ha sido largamente anunciada desde antes de que fuera elegido Trump por los estadounidenses. Su equipo no quiere poner en riesgo la posibilidad de unas eventuales negociaciones de paz y por eso aún no han decidido cuándo tomarán esta medida.

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Esta política de grandes gestos viene acompañada también de acciones de gran simbolismo. En esta línea, Trump elige a Israel entre los primeros países que visita en el extranjero, y va a ser el primer presidente de Estados Unidos en visitar públicamente y en el ejercicio de su cargo el Muro de los Lamentos, un espacio sagrado para los judíos y de gran importancia para Israel. Su significado podría interpretarse como el reconocimiento explícito de Jerusalén como la capital indivisible y eterna del Estado de Israel por parte del presidente de Estados Unidos.

Otra de las paradas de Trump en este viaje será el Museo de Israel, en Jerusalén, una institución cultural que ha contribuido a lo largo de las décadas a reconstruir la identidad nacional de los israelíes. Aquí, el mensaje que enviará Trump al mundo es que Estados Unidos ofrece una alianza inquebrantable a Israel, una nación construida con toda legitimidad como un Estado Judío y cuyos riesgos existenciales tienen que ser combatidos.

Lo que Trump tratará de subrayar con su visita es que busca de verdad una paz genuina y estable con los palestinos, pero que no permitirá bajo ningún concepto debilitar la posición de Israel en el Medio Oriente, ni en último término poner en riesgo su misma existencia. En esto quiere diferenciarse de su predecesor. Trump desea rebajar la influencia de Irán en la región y vigilar con rigor la posibilidad de que el régimen de Teherán termine desarrollando armas nucleares. Una cosa está clara: en Israel no se sienten seguros con el acuerdo nuclear, y ven en Trump la posibilidad de revertir sus consecuencias.

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El asunto palestino tiene mucho que ver con esta lucha de poder en el mundo musulmán entre Irán y potencias como Arabia Saudí. Lo que Trump no puede permitirse es dejar de explorar cualquier posibilidad de un acuerdo con los palestinos, especialmente con los representados por la Autoridad Palestina de Mahmoud Abbas. Lo contrario podría suponer una espiral hacia el caos en Cisjordania y una toma de control por parte de Hamas y otros grupos islamistas terroristas orbitando a la estela de Irán. Así pues, el equilibrio en el terreno diplomático es muy complicado y muy necesario. Eso bien lo sabe Trump, que ha decidido otorgar a Abbas una posición privilegiada en este enésimo intento de recuperar el diálogo.

Eso es, comprensiblemente, algo difícil de encajar por el actual gobierno israelí, que tampoco acepta de buen grado que se retrase la decisión de trasladar la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén. Pero Trump ha dado sobradas muestras de querer respetar la gran alianza de Estados Unidos con Israel por encima de todos los movimientos tácticos, así que hay que permanecer muy atentos y esperar un poco para ver si los juegos de equilibrios a los que apuesta Trump dan un buen resultado. La posibilidad de un acuerdo de paz bien lo merece.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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