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Niños migrantes en un centro de detención de la Patrulla Fronteriza en Texas.

Texas autoriza licencias de albergue a centros de detención para familias

Texas autoriza licencias de albergue a centros de detención para familias

Los dos centros de detención para familias inmigrantes más grandes del país, podrán operar con licencia de cuidado y albergue de menores.

Niños migrantes en un centro de detención de la Patrulla F...
Niños migrantes en un centro de detención de la Patrulla Fronteriza en Texas.

Karnes City y Dilley, los dos centros de detención para familias inmigrantes más grandes del país, podrán operar a partir de ahora con licencia de cuidado y albergue de menores, eludiendo así un fallo judicial que les obligaba a liberar a los pequeños.

Estos centros abrieron en 2014 durante la oleada de inmigrantes que cruzaron la frontera, pero el pasado verano una juez federal de California decretó que la detención de menores y madres indocumentados viola un acuerdo judicial de 1997 y ordenó su liberación, un fallo que actualmente está recurrido por el Gobierno.

Los centros pertenecen al federal Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés), aunque están gestionados por empresas privadas.

Ante la perspectiva de cumplir con el fallo judicial y vaciar las instalaciones, los responsables de Karnes City y Dilley solicitaron licencias para operar como centros de cuidado y albergue de menores, una petición a la que hoy Texas -estado en el que ambos están ubicados- dio luz verde.

Abogados y organizaciones por los derechos de los inmigrantes alertaron de que el Departamento de Protección y Servicios para la Familia redujo los estándares mínimos para este tipo de centros con el objetivo de que Karnes City y Dilley superaran el umbral.

"Al reescribir las normas y bajar los estándares, el estado ha ignorado el clamor popular de oposición a la detención de familias y a conceder estas licencias", afirmaron en un comunicado desde la organización Grassroots Leadership.

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Los centros de Dilley y Karnes City han estado en el ojo del huracán desde su apertura por denuncias de abusos y malos tratos de guardianes a reclusas.

Entre los dos tienen capacidad para unos 3,000 internos.

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