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Familias se despiden antes de embarcar un crucero de Royal Caribbean para dejar de la isla.

Estos puertorriqueños con los que no pudo la crisis ahora piensan en abandonar la isla

Estos puertorriqueños con los que no pudo la crisis ahora piensan en abandonar la isla

Sin electricidad, agua ni comunicaciones, algunos habitantes de Puerto Rico consideran una decisión a la que se habían resistido incluso en medio de una aguda crisis económica: salir de su lugar de origen y unirse a la diáspora.

Familias se despiden antes de embarcar un crucero de Royal Caribbean par...
Familias se despiden antes de embarcar un crucero de Royal Caribbean para dejar de la isla.

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SAN JUAN, Puerto Rico.- En medio del éxodo de puertorriqueños hacia Estados Unidos, Mayra Montes y su esposo Jorge Reyes habían resistido salir de la isla. Trabajaban en el rubro de la salud y eso les había permitido sortear la crisis económica de la última década. Esto hasta que el huracán María dejó a Puerto Rico a oscuras e incomunicado y a sus residentes sumidos en la incertidumbre de cuánto tiempo tomará volver a la normalidad.

“Mi hija me dijo: ‘Mami, quiero que ustedes salgan del país cuanto antes’”, relató Mayra con su nieto en los brazos mientras esperaba para montarse en un avión privado que la llevaría a ella, a su esposo, a su hija y a su nieto hasta Austin, Texas. Allí esperaba reunirse con su otra hija ingeniera, quien se mudó a esa ciudad hace año y medio en busca del trabajo que no conseguía en la isla.

Familias como la Reyes sobrellevaron como pudieron el deterioro de la economía en crónica recesión y de la calidad de vida en este territorio estadounidense. Sin embargo “esto del huracán entendemos que va a tardar años en reponerse, nosotros estamos un poquito viejitos ya para seguir luchando acá”, reconoció Jorge, dueño de una farmacia en el pueblo metropolitano de Bayamón, sentado junto a sus maletas en la entrada de una terminal privada por la cual decenas de personas salieron de Puerto Rico en los días posteriores al devastador golpe de María.

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“No hay luz, no hay gasolina… hice una fila de cuatro horas y media y cuando llegué se había acabado la gasolina. La infraestructura de Puerto Rico estaba mala y ahora está peor”, agregó su esposa.

La familia Reyes espera en una terminal aérea privada para partir a Aust...
La familia Reyes espera en una terminal aérea privada para partir a Austin, Texas, donde reside una hija.

Puerto Rico se puede "vaciar"


El ciclón amenaza con convertirse en una dura estocada para una isla que ya perdió a cerca de 445,000 puertorriqueños desde 2006, de acuerdo con cifras del gobierno local. Solo en 2015, el año más reciente del que se tienen datos, 89,000 partieron hacia Estados Unidos, principalmente a Florida, Texas y Pennsylvania. Han ido en busca de mejores salarios mientras las riendas financieras de la isla han sido puestas en manos de una junta de control fiscal que ha recomendado duras medidas para encarrilar la economía.

En la terminal aérea de Jet Aviation, al costado del aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín del pueblo de Carolina, había junto a los Reyes al menos un centenar de personas listas para embarcar. Algunos iban con la perspectiva de hacer una nueva vida fuera de su isla, otros con la idea de regresar cuando las condiciones mejoren.

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“Nos vamos por la seguridad de los niños. No sabemos si va a haber comida, gasolina (…) Es una decisión difícil pero tuvimos la oportunidad de montarnos en este avión”, dijo una madre de dos niños, uno de tres años y otro de 10 meses, que no quiso ser identificada. Su destino era la ciudad de Miami, Florida, y luego la casa de su hermana en Orlando.

Solo llevaban tres mudas de ropa, lo que les permitieron subir al avión que llegó con ayuda humanitaria y partió cargado de personas. Esa pequeña terminal se convirtió en los días siguientes al huracán en un puerto clave para salir de la isla. El aeropuerto internacional redujo sus operaciones a unos 20 vuelos por día, frente a los casi 150 que atiende en condiciones habituales, y desde esa terminal privada fueron realizados casi 40 diarios.

“Algunos son vuelos de aerolíneas privadas tipo chárter que vienen con carga pero están configurados y de regreso se van con pasajeros. La voz se ha regado y hay gente que ha aprovechado el tema de los vuelos humanitarios para salir”, dijo a Univision Noticias la portavoz de la instalación, Frances Ryan, desde la sala de la aduana federal.

Algunos pagaron hasta 1,250 dólares por cabeza para despegar, tres o cuatro veces más de lo que suele costar un pasaje en una aerolínea comercial.

Aún es prematuro estimar cuánta gente ha salido o tiene previsto hacerlo. También es difícil cuantificar cuántos saldrán por un tiempo o de forma permanente. Pero, ante una de las mayores emergencias en la historia de Puerto Rico, el gobernador Ricardo Rosselló urgió ayuda a la administración del president Donald Trump para que Puerto Rico no se "vacíe". "Tenemos que reconocer que aquí se necesita la colaboración del gobierno federal porque si no lo que vamos a estar provocando es una migración masiva a Estados Unidos, se va a vaciar Puerto Rico", dijo en una entrevista para el programa Al Punto.

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Mientras tanto, sin agua ni electricidad, a los cuatro costados de la isla algunos tantean una posible salida, incluso sin tener un lugar al que llegar en Estados Unidos. Ese es el caso de María Isabel Meléndez en el costero pueblo de Fajardo, en el este. Su esposo padece Parkinson y no puede ayudarle a conseguir agua al menos para usar en el baño de su casa. "Me dijo 'vámonos dos o tres meses, por lo menos en lo que viene el agua'", contó María Isabel en medio del abrasador calor que se siente con la deforestación que causó María.

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