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Camila Montañez en la oficina central de campaña de Hillary Clinton, en Brooklyn.

Esta colombiana no quiere que termine la campaña: así son los jóvenes del cuartel general de Clinton

Esta colombiana no quiere que termine la campaña: así son los jóvenes del cuartel general de Clinton

El cuartel general de Hillary Clinton está en Brooklyn. Huma Abedin eligió el lugar y la oficina. La mayoría de los que trabajan ahí desde hace meses son de la generación del milenio.

Camila Montañez en la oficina central de campaña de Hillar...
Camila Montañez en la oficina central de campaña de Hillary Clinton, en Brooklyn.

El cuartel general de Hillary Clinton está en dos pisos de un rascacielos del centro financiero de Brooklyn, junto a las instituciones públicas del distrito de Nueva York. Por aquí no hay casitas bajas ni cafés con baristas de diseño. Escogió el barrio y el edificio Huma Abedin, la asesora de la candidata demócrata que la acompaña desde la Casa Blanca.

En el descansillo de la entrada de la oficina descansas varias bicicletas. El espacio es de grandes zonas abiertas y está plagado de cartulinas con fotos. Por los pasillos, se encuentran cojines gigantes y hasta una hamaca. Algunos trabajan de pie con mesas altas, otros, recostados con el portátil casi en el suelo. Aquí trabajan unas 600 personas. La gran mayoría son jóvenes. "Son millennials", dice el portavoz Jorge Silva.

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Latin City

Camila Montañez, de 23 años, es una de las veteranas en esta oficina. Cuando empezó, en septiembre de 2015, sólo había un piso y aún sobraba espacio. La oficina estaba alquilada desde abril, desde que Clinton anunció que se presentaba.

Montañez es colombiana y acaba de empezar a estudiar Periodismo en la Universidad pública de Nueva York (CUNY). No es ciudadana estadounidense, con lo que no podrá votar el próximo 8 de noviembre en las elecciones para las que ha puesto tantas horas de trabajo.

Ella está en el piso de abajo, el que tiene más movimiento y donde están los expertos encargados de gestionar la información por estados, el equipo de comunicación o los responsables de redes sociales. Trabaja con Lorella Praeli, una dreamer un poco mayor que ella y encargada de la estrategia hispana de la campaña.

En su área de trabajo, hay una cartulina que da la bienvenida a “Latin City”. Los letreros chistosos están por toda la oficina. En la zona de los encargados de prensa hay otro con “Fuentes cercanas a la campaña” con una flecha. Muchos no se pueden fotografiar.

Camila Montañez junto a las mesas donde trabaja el equipo de relaciones...
Camila Montañez junto a las mesas donde trabaja el equipo de relaciones con los hispanos.

Fotos no

De la mayoría de la oficina no se puede hacer fotos. La campaña ha designado unas pocas zonas donde se pueden tomar fotografías y hay carteles repartidos por columnas y paredes, sobre todo a la entrada, con el símbolo de una cámara para indicar que ahí se puede. Está prohibido salvo que esté permitido.

La campaña quiere que la mayoría de las imágenes se tomen delante de un panel con una H gigante que dice “Hillary por” y donde hay pegados post-it de colores con mensajes como “ Cubans”, “todos y todas”, “ The ladies”, “Utah”, “robots”, “ginecólogas y femenistas”. Montañez propone mover más hacia el centro el post-it “Latinas”, que se ha quedado en una esquina.

El panel de post-it a la entrada de la sede de la campaña de Hillary Cli...
El panel de post-it a la entrada de la sede de la campaña de Hillary Clinton, en Brooklyn.

Montañez cuenta que ya se interesó por la política cuando vivía en Bogotá, pero que sólo se ha involucrado más en Estados Unidos. “Me enamoré de este país”, cuenta la joven.

Ella ahora vive en Weehawken, New Jersey, el lugar al otro lado del Hudson donde Aaron Burr mató a Alexander Hamilton en 1804.

La joven dice que decidió aplicar como pasante cuando empezó a ver los debates de los republicanos. La entrevistaron y enseguida la cogieron. El portavoz para medios hispanos, Jorge Silva, la define como una “estrella” en la oficina.

A Montaño sus amigos en Colombia y en Estados Unidos le han hablado a menudo de Bernie Sanders, pero ella siempre lo tuvo claro. “Lo bueno que hizo Bernie es despertar este movimiento juvenil. Mucha gente que no estaba implicada ahora lo está”, explica. “Pero creo que este país en este momento necesita a un líder”. Al hablar del contraste entre los dos rápidamente menciona la palabra “soluciones” como baza a favor de Clinton.

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Hillary no tiene despacho

En esta oficina de Brooklyn trabajan algunas de las caras más famosas de la campaña como Huma Abedin, el estratega John Podesta o la portavoz Jennifer Palmieri. Pero Hillary Clinton no tiene despacho. Cuando pasa por Brooklyn suele utilizar el de Abedin. Si necesita trabajar en Nueva York, tiene otra oficina en Manhattan, mucho más pequeña y más fácil de controlar para el servicio secreto.

Cuando ha visitado la sede central en Brooklyn, según Montaño, la candidata siempre se ha sentado una media hora con los pasantes y ha respondido a sus preguntas. Aunque la conversación más personal que esta joven recuerda fue con Bill Clinton el día de las primarias en New Hampshire. Montaño le dijo al expresidente que era colombiana y hablaron del proceso de paz.

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“Se levantó la manga derecha y me mostró una manilla que un grupo indígena le hizo y que siempre la lleva puesta. Incluso si tiene su corbata y su traje”, explica la joven.

Dos jóvenes a la entrada de la oficina, bajo un papel con el objetivo de...
Dos jóvenes a la entrada de la oficina, bajo un papel con el objetivo de votantes registrados o comprometidos a votar por Clinton.

Los que no quieren que termine

Los comentarios de la prensa que cubre de manera habitual a los candidatos suelen ser a estas alturas de la campaña de hartazgo y cansancio, especialmente en un ciclo electoral tan intenso y con un tono tan crispado como el de estas elecciones.

Pero el ambiente entre los jóvenes de la campaña, algunos empleados, otros pasantes y otros voluntarios, parece otro. Al menos un viernes de apariencia tranquila.

“Es como una familia”, dice Montaño. Los jóvenes organizan barbacoas, salen a correr y celebran los cumpleaños. Suelen trabajar hasta las once de la noche, pero muchos no tienen ganas de que termine una de las primeras experiencias laborales de su vida.

“Estar en la campaña es un poco adictivo. No sé qué va a pasar el miércoles 9 de noviembre”, dice la joven. “Va a ser un cambio drástico”.

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(Univision ha pedido varias veces a la campaña de Donald Trump la posibilidad de visitar su sede central de campaña, también en Nueva York, con un joven de su equipo. Seguimos esperando).

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