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Al igual que sucedía con Hugo Chávez, Donald Trump maneja mal las críticas que hacen los medios.

El día que Trump mostró su 'Hugo Chávez interior'

El día que Trump mostró su 'Hugo Chávez interior'

¿Cómo sería la relación del magnate con los medios en la Casa Blanca? La rueda de prensa en Nueva York para aclarar el destino de los fondos recaudados para los veteranos da una idea.

Al igual que sucedía con Hugo Chávez, Donald Trump maneja mal las crític...
Al igual que sucedía con Hugo Chávez, Donald Trump maneja mal las críticas que hacen los medios.

A Donald Trump le gusta que lo miren, pero no le agrada tanto que lo observen con detenimiento, al menos si lo hacen los medios.

Este martes en Nueva York, el público y la prensa tuvieron un atisbo de cuán combativo podría ser un hipotético presidente Donald Trump desde la sala de prensa de la Casa Blanca si no le gusta lo que los periodistas estén diciendo en ese momento de su gestión.

El magnate convocó a los medios a la Torre Trump para responder preguntas que muchos se habían estado haciendo desde hace semanas: ¿cuánto recaudó en enero en Iowa en su evento en favor de los veteranos y a quién se le entregó el dinero?

Un Trump visiblemente molesto con esas preguntas y con las insinuaciones –incluso acusaciones- que se hicieron desde ciertos medios, decidió salir papel en mano a nombrar cuánto y quién se le había donado.

Fue una necesaria aclaratoria por parte del empresario-candidato para resolver un problema que creó su misma campaña, la que por varias semanas fue incapaz de dar datos, ni siquiera decir que se estaba preparando una presentación a la prensa.

Trump tildó de “deshonestos”, “mentirosos” e “inmorales” a los mismos con quienes contaba para llevar esa aclaratoria a los ciudadanos.

Cómo los veteranos encendieron la pelea entre Trump y la prensa Univision


Durante la campaña electoral ha quedado en evidencia que a Trump no le gusta que le lleven la contraria. Es claro ahora que tampoco le hace mucha gracia que lo supervisen, aunque sea algo que viene con su aspiración a un cargo de elección popular.

Al estilo bolivariano

El choque de Trump con los medios recordó a algunos encuentros con la prensa que ocasionalmente ofrecía el fallecido presidente de Venezuela Hugo Chávez: tensos, pugnaces, por momentos hasta groseros.

Mucho se ha escrito sobre las similitudes de estilo entre ambos hombres -en las antípodas en cuanto a ideología- pero quienes han visto a los dos en acción saben que esta ha sido una de las ocasiones que ilustra perfectamente esas semejanzas.

La dureza con la que Trump trató a los periodistas presentes, quienes en principio eran sus “invitados” resultó inaudita, incluso para quienes están acostumbrado a su estilo rudo y directo.

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Algo similar hacía Chávez en las pocas ocasiones que los medios no gubernamentales podían confrontarlo con preguntas sobre la marcha de su gobierno.

Partidarios de Hugo Chávez.
Partidarios de Hugo Chávez.


El mandatario venezolano dejó en ridículo a más de un periodista en vivo, en cadenas de televisión, con el argumento de que estaba “influenciado por la derecha imperialista”, si éste era nacional, o que desconocía la historia venezolana, si era extranjero.

En Venezuela, la prensa presidencial llegó a excluir a esos medios “opositores” de cualquier aproximación con el presidente y otras fuentes oficiales porque consideraban que representaban al “enemigo” ideológico.

Una institucionalidad debilitada

Uno de los efectos de ese estilo personal del líder bolivariano fue la erosión del poder de los medios en servir de contrapeso al poder mediante leyes de control y el acoso impositivo, que condujo al eventual repliegue de una prensa desgastada en su enfrentamiento con el gobierno.

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La estocada final llegó en la forma de compras sistemáticas de medios por parte de empresarios afiliados al chavismo.

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Al igual que hizo Chávez, ahora Trump pretende ser el árbitro que determine cómo los medios hablan sobre él y sus cosas.

Ya en febrero pasado, el magnate asomó cómo sería el trato a la prensa en un hipotético gobierno suyo.

“Vamos a relajar las leyes de difamación y vamos a tener gente demandándolos (a los medios) como nunca antes fueron demandados antes”, dijo Trump entonces en un evento político en Houston.

Problema de periodistas

Hay que reconocer que es posible que eso no escandalice a muchos fuera de la industria, si tomamos en cuenta que una encuesta de Gallup de fines de 2015 indicaba que el 40% de los estadounidenses desconfía de los medios, el peor nivel desde que se llevan estos registros.

Pese al revuelo mostrado en los medios, para el ciudadano común los problemas del sector deben ser de poca o ninguna importancia. De hecho, algunos verán en las palabras de Trump una reivindicación justiciera con una prensa “mentirosa”.

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Lógicamente sí lo resienten los periodistas. Los que estaban presentes este martes en Nueva York, tras varios minutos recibiendo críticas y cuestionamientos, confrontaron a Trump por la manera como les hablaba.

Y allí llegó la aclaratoria final del empresario de que si la prensa sigue escribiendo “historias falsas”, él mantendría su estilo, aún en ruedas de prensa desde la Casa Blanca.

Claro que una cosa pueden ser las intenciones de Trump y otra lo que permita hacer el sistema legal y político estadounidense, además de la tradición de independencia de los medios de comunicación.

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