publicidad
Alderedor de 300 jurisdicciones se han negado a cooperar con con el DHS en el programa federal Comunidades Seguras, reconoció el jefe de la seguridad de Estados Unidos, Jeh Johnson.

Ciudades santuario, apoyo a la seguridad pública

Ciudades santuario, apoyo a la seguridad pública

Son el nuevo enfoque de ataque de los republicanos que culparían a los indocumentados de todo lo malo en EEUU.

Alderedor de 300 jurisdicciones se han negado a cooperar con con el DHS...
Alderedor de 300 jurisdicciones se han negado a cooperar con con el DHS en el programa federal Comunidades Seguras, reconoció el jefe de la seguridad de Estados Unidos, Jeh Johnson.

Por Estuardo Rodriguez - @EstuardoDC

Las ciudades santuario son el nuevo enfoque de ataques por parte de los republicanos que culparían a millones de inmigrantes por las acciones de algunos pocos criminales. Debemos hablar con la verdad.

Para aclarar, las ciudades santuario son aquellas que no ejecutan localmente las leyes federales de inmigración. Sencillamente, es un gobierno local que le dice al gobierno federal que no hará el trabajo de ambas partes. No solo es un despilfarro de fondos públicos obligar a los gobiernos locales a hacer esta labor, es también mala política pública.

Las comunidades de inmigrantes necesitan poder confiar en la policía local. Imagine que usted o los suyos sean atropellados por alguien que se da a la fuga y que el único testigo que logró ver la matrícula del vehículo fue un estadounidense indocumentado. ¿Cómo podemos esperar que reporte el crimen si, al hacerlo, puede ser arrestado indefinidamente y deportado de nuestro país?

publicidad

El testigo visual es el portaestandarte del sistema legal estadounidense. Cuando un inmigrante no confía en la policía local y deja de reportar un delito, toda la comunidad sufre. Las mujeres son particularmente vulnerables al silencio que engendra el estatus de indocumentado. Las ciudades santuario les permiten a las víctimas de violencia doméstica reportar a sus agresores a la policía con la confianza de que no les condenarán por su falta de estatus legal.

Tristemente, los republicanos en las comisiones jurídicas de la Cámara y el Senado federal, al igual que sus candidatos a la presidencia, quieren hacer pensar que las ciudades santuario son causas del crimen.

Estos individuos aprovechan tragedias inefables para tratar de lograr victorias políticas. Y claro, el ejemplo más obvio de esta triste y contraproducente fobia al inmigrante es Donald Trump, aunque no esté solo.

Como bien ha dicho Dana Milbank en el diario The Washington Post, la retórica usada por Trump recientemente “apenas sorprende dada su audiencia -y sus contrincantes- Trump será un monstruo, pero es un monstruo creado por los republicanos”.

Como Donald Trump, Jeb Bush se opone al acceso a la ciudadanía para estadounidenses indocumentados, y les ofrece como alternativa una “legalización” que condenaría a al menos una generación (casi completamente hispana) de inmigrantes a un purgatorio legal como ciudadanos de segunda clase. Marco Rubio le ha huido con tanto afán a aquel proyecto de reforma integral de inmigración que presentó en el senado que ahora le huye hasta a los Soñadores que se le acercan en la campaña.

publicidad

A pesar de la advertencia de Mitt Romney a su partido sobre su fracaso de cara al voto latino como candidato presidencial, Scott Walker se ha convertido en un fiel defensor de políticas que suenan mucho a aquella de “auto-deportación” que apoyaba Romney. Muchos atribuyen a esa política la derrota del Partido Republicano en el 2012.

Tal como el gobernador Walker, los gobernadores Rick Perry, Chris Christie y Bobby Jindal apoyan las acciones legales que buscan detener las órdenes ejecutivas del Presidente Obama para mantener unidas a las familias de inmigrantes. Rand Paul y Carly Fiorina también se unen al coro. En su campaña, Ted Cruz y Ben Carson defienden con frecuencia las imperdonables (y rotundamente falsas) expresiones de Trump sobre los inmigrantes.

Así que no debe sorprenderle a nadie que, habiendo abandonado toda la compasión hacia las comunidades inmigrantes, los republicanos en el Congreso ahora quieran aprobar políticas reaccionarias que penalizan a los policías locales que usan su buen juicio a la hora de requerir informes sobre estatus legal mientras investigan un delito.

En la cámara de representantes, 29 republicanos (y cero demócratas) coauspiciaron el proyecto de ley H.R. 3009, una medida que busca eliminar la asistencia federal a estados y departamentos policiacos locales que prefieren la seguridad pública al uso de discriminación racial, y que usan la discreción cuando evalúan el estatus legal de sus vecinos y vecinas en la comunidad.

publicidad

Los republicanos en el Congreso sencillamente quieren obligar a todos los policías locales a actuar como agentes federales de inmigración.

Como dijo León Rodríguez, director del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, a la Comisión de lo Jurídico en el senado federal: no se puede manejar todo el sistema policiaco de la misma manera. Los detectives que investigan homicidios están entrenados en ese tipo de delito, no están para dar multas a quienes entran al metro sin pagar. Igualmente, la policía local está entrenada para proteger sus comunidades, no para aplicar leyes de inmigración.

Requerir interrogatorios sobre el estatus legal de vecinos y vecinas en situaciones donde no es relevante para combatir el crimen local solo sirve para permitir la discriminación racial y para corroer la confianza entre la policía local y las comunidades de inmigrantes. Si fueran exitosos los republicanos, pocos inmigrantes se comunicarán con las autoridades cuando sean víctimas o testigos de delitos. Y mientras los republicanos juegan a la política, nuestra policía local queda abrumada y arriesgamos nuestra seguridad pública.

Tal vez lo más irónico del proyecto de ley H.R. 3009 es que brota del mismo Partido Republicano que no titubea al acusar, criticar y agitar con teorías de que el gobierno federal quiere “apoderarse” de la autoridad estatal y local. Si eso les preocupa, pues deben saber que las ciudades santuario son grandes ejemplos de acción responsable por parte de gobiernos locales para entender y responder mejor a las necesidades de seguridad pública de sus comunidades.

publicidad

Los demócratas saben que las ciudades santuario son solamente un ajuste temporal mientras resolvemos una crisis mayor en nuestras leyes de inmigración. Esa crisis no se corrige sin una reforma integral con acceso justo y equitativo a la ciudadanía para los millones de estadounidenses indocumentados que contribuyen a nuestra recuperación económica y seguirán haciéndolo. A pesar de una que otra expresión simpática en el pasado, los candidatos republicanos a la presidencia no han tenido la valentía para hacer lo correcto y apoyar el acceso a la ciudadanía.


Mientras tanto, los demócratas siguen siendo un partido que apoya la ciudadanía para los indocumentados. Seguiremos luchando por las familias indocumentadas. Seguiremos luchando por nuestros amigos y nuestros vecinos, para que disfruten los derechos y privilegios que trae la libertad estadounidense y para que nuestras comunidades no dejen de actuar responsablemente en lo civil y policial, sin socavar la seguridad pública por temor a la detención y a la deportación.

* Miembro de la firma The Raben Group, a cargo de LATINStrategies, división especializada en la comunicación con hispanos. Es Director Ejecutivo de Latino Museum. También se desempeña como comentador demócrata.

Nota del editor:

La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución a la discusión pública de temas. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

publicidad


publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad