publicidad
Homeless

El controversial esfuerzo de San Diego para esconder a sus indigentes

El controversial esfuerzo de San Diego para esconder a sus indigentes

En el que podría ser el récord histórico de turismo en la ciudad, la Alcaldía se ha visto involucrada en controversiales iniciativas contra esta población.

Una mujer sin hogar detiene su carrito de compras enfrente del recién in...
Una mujer sin hogar detiene su carrito de compras enfrente del recién instalado ‘jardín de rocas’, sobre la Avenida Imperial, el que busca evitar que la gente duerma cerca de las paredes del paso a nivel.

El pasado 12 de julio, el Juego de las Estrellas de las Ligas Mayores de Béisbol inundó de fanáticos el centro de San Diego. Tras las celebraciones por el 4 de julio y antes del júbilo propio de la Convención Internacional de Cómics (Comicon) a iniciarse el 21 del mismo mes, la ciudad se ha estado preparando para el que espera sea el mes que registre el mayor índice de turistas de su historia.

Sin embargo, quienes abogan por los derechos de los indigentes argumentan que, bajo el pretexto acicalar la ciudad a la vista de los forasteros, se está excluyendo a los residentes locales más vulnerables, algo que recuerda a San Francisco días antes de la edición 50 del Super Bowl, aunque de un modo más secreto y menos coordinado.

publicidad

Todo empezó el pasado marzo, cuando aparecieron por primera vez volantes en el East Village, un barrio del centro donde se localiza el volumen mayor de servicios para indigentes. “Si vives en las calles, tienes 72 horas para recoger tus cosas y moverte a otro sitio antes de que vengan a limpiar la zona. Si no lo haces a tiempo, perderás tus cosas o recibirás una multa por usurpación de territorio”, decían los papeles.

Michael McConnell, un activista local, cree que limpiar las áreas donde se asientan campamentos de indigentes ayuda a mantener seguros tanto al público en general como a los desamparados. Pero, a la vez, considera que multar a quienes no tienen dinero para pagar las cuotas agrava el problema acuciante de los sin techo en San Diego, cuarta urbe con el mayor número de indigentes en el país.

Aviso de limpieza y recogida de propiedades” publicado en el East Villag...
Aviso de limpieza y recogida de propiedades” publicado en el East Village por trabajadores de la ciudad.

“Es un proceso de criminalización de la mendicidad”, sostiene McConnell, hablando del protocolo de la ciudad en lo concerniente a estas “limpiezas”. Si usted tiene multas pendientes, usted es susceptible de ser detenido, y uno de los elementos de negociación que la policía puede emplear en ese caso es una orden de alejamiento de la zona donde fue multado, explica McConnell, quien regularmente entrevista a las personas sin hogar. "[Es] el desplazamiento definitivo, porque si usted vuelve a esa zona, usted va a ser arrestado continuamente", apunta.

El Departamento de Policía de San Diego no respondió a las preguntas acerca de sus procedimientos para multar a los desamparados, ni tampoco a aquellas relativas a la cantidad de estas por concepto de usurpación de territorio, desde que comenzaron las tareas de “depuración” urbana.

publicidad

El pasado mes de abril, lotes de rocas dentadas comenzaron a aparecer a lo largo de la acera de un paso inferior peatonal, muy transitada por personas sin hogar, y que lleva a Petco Park, sede de los Padres (el equipo de la ciudad) y del Juego de las Estrellas de este año. Al principio, nadie en East Village o Sherman Heights –los dos barrios que flanquean este paso subterráneo- supo de dónde venían.

McConnell tomó un par de fotos de estos ‘jardines de rocas’, ridiculizados por los activistas como “rocas anti-mendigos”, y las subió a una popular página sobre personas sin hogar que él administra en Facebook. Las instantáneas generaron más de mil comentarios y un número similar de personas las compartieron en la red y estimularon la cobertura de noticias por parte de medios locales.

Una página a partir de una serie de documentos obtenidos por medio de un...
Una página a partir de una serie de documentos obtenidos por medio de una solicitud de registros públicos presentada por un activista, y concedida a CityLab, muestra dónde se habían realizado las limpiezas hasta el 20 de junio

Con el tiempo, la oficina del alcalde Kevin Faulconer se atribuyó la responsabilidad en nombre de la ciudad, defendiendo el proyecto y su costo, alrededor de 57,000 dólares. Se dijo que estaban tratando de evitar que las personas sin hogar durmieran en el paso subterráneo, tras una serie de quejas de los residentes de Sherman Heights, quienes aparentemente adujeron temer por su seguridad mientras iban camino a casa en la noche.

Pero, mientras las quejas de los residentes son comunes en San Diego, una solicitud de registros públicos mostró que había otras fuerzas en juego.

Un medio local obtuvo correos electrónicos referidos a las susodichas rocas, ninguno de los cuales mencionaba a residentes de Sherman Heights. En cambio, John Casey, ex-intermediario de la ciudad con los Padres de San Diego, parecía estar encargado de mantener los campamentos de indigentes fuera del área. "Los Padres y el SDPD (Departamento de la Policía de San Diego por sus siglas en Inglés) me están preguntando cuándo podemos ver los bordillos pintados de color rojo, así como las rocas en el paso inferior y la pared de la puerta posterior del parque", escribió a los funcionarios de la ciudad.

publicidad

Aunque el concejal David Álvarez ha exigido una disculpa a los residentes de Sherman Heights por haber sido utilizados como chivos expiatorios en el caso de las rocas, la oficina del alcalde no ha abordado aún públicamente esa solicitud.

Desde entonces, la mayoría de los principales medios noticiosos de San Diego han cuestionado a los funcionarios de la ciudad acerca de las “limpiezas” y la siembra de rocas, al tiempo que los activistas han salido a las calles a denunciar lo que según ellos tiene vínculos con una operación mayor. El pasado 6 de julio, un grupo de protestantes se reunió en un paso elevado en Bay Park, pidiendo el cese de las “limpiezas” a propósito del Juego de las Estrellas.

Próximo a la carpa de un mendigo en East Village, San Diego, una activis...
Próximo a la carpa de un mendigo en East Village, San Diego, una activista porta un pulóver en repudio a las “limpiezas” a raíz del Juego de las Estrellas.

Martha Sullivan, de 57 años, era una de ellos. "Es terrible", dice ella. "¿Cuánto estamos gastando en estas malditas cosas si comparamos cómo esos mismos recursos podrían emplearse de otra manera?"

Mientras Sullivan apoya la idea de sacar a la gente de los campamentos y darle una vivienda a largo plazo, opina indirectamente que “barrerla” de las calles aledañas a los centros de servicios de que dispone, socava otras iniciativas útiles, algunas de los cuales han producido importantes resultados. El año pasado, por ejemplo, la ciudad transformó un albergue de invierno, destinado a guarecer mendigos por 16 semanas, y con 350 camas, en un centro de servicios donde estas personas pueden permanecer hasta un año. Otra iniciativa de la ciudad, conocida como Conexiones de Vivienda, ha ayudado desde 2013 a que 750 personas salieran de las calles y tuvieran donde vivir a largo plazo.

publicidad

El mes pasado, más revelaciones salieron a la luz y atizaron la ira vinculada al Juego de las Estrellas. El pastor James Merino, líder de la organización sin fines de lucro San Diego Dream Center, aseguró haber sido amenazado por policías y por la institución Clean & Safe para que, durante el mes de julio, detuviera sus comidas semanales en la ciudad .

En una reunión que tuvo lugar el 12 de febrero, en que participaron el Departamento de la Policía de San Diego y la organización Clean & Safe , agentes de la policía presuntamente amenazaron con castigar a Merino si celebraba alguna de sus comidas específicamente durante la semana del Juego de las Estrellas.

En esa misma línea, al menos otras dos instituciones dedicadas a ofrecer alimentos en las calles fueron instadas por el SDPD a parar sus labores durante julio, según McConnell y Sullivan. La Policía, por su parte, no respondió a las solicitudes de verificar esta información.

Entretanto, la ciudad niega estar coordinando una purga en contra de los sin techo, pero admite que ha habido un incremento de los desahucios. “Comenzaron las limpiezas de las aceras el pasado marzo”, sostiene Craig Gustafson, secretario de prensa de la urbe. “Estas solían realizarse cada dos semanas, pero pasaron a ser semanales a raíz de que ha proliferado seriamente el número de quejas [a propósito de los campamentos]”.

publicidad

La ciudad tampoco se ha referido al fracaso de los correos electrónicos o al incidente del pastor James Merino. Scott Dreher, abogado de este último, sostiene que los funcionarios se retractaron recientemente y en privado de la exigencia de que tanto Merino como otros detuvieran sus entregas de comida, después de que comenzaran a circular noticias sobre una posible demanda.

“Dijeron: '¿Nos vas a demandar?'”, añade Dreher. “Y respondimos: ‘Bueno, aquí tengo una copia de la demanda, esto es lo que pensamos’. Y desde entonces ellos nos han dado lo que hemos querido. Luego dijeron: ‘Miren, eso no es así, no vamos a multar a nadie, ni a amenazar a nadie. Sigan ofreciendo comida tranquilamente’”.

El pastor Gary Allen Peterson, en el barrio East Village de San Diego, h...
El pastor Gary Allen Peterson, en el barrio East Village de San Diego, habla de las citaciones emitidas por la policía a las personas sin hogar.

Pedirle a una institución religiosa que no realice uno de sus principios esenciales puede ser considerado en la corte como una violación de derechos constitucionales. De ahí que Gary Allen Peterson, un pastor que ha estado viviendo en las calles de San Diego por dos años, se desconcertara cuando oyó acerca del encuentro de Merino con la policía. “Mi Biblia me dice que si una persona tiene hambre, hay que alimentarla,” acota.

“Si uno de los suyos estuviera aquí afuera, vendrían seguramente a resolverle el problema”, añade Peterson.

Pero no es la primera vez que se acusa a San Diego de tratar de esconder, cual si fuera basura, a su población más vulnerable debajo de la alfombra. Activistas y algunos sin hogar afirmaron que la ciudad estuvo llevando a cabo una “purga” antes de la Comicon de 2014, según un artículo de noticias locales (el que ya no está disponible online).

publicidad

Las “barridas” de mendigos han sido noticia este año en grandes ciudades de la Costa Oeste, donde se localizan tres de las cuatro urbes a nivel nacional con mayor número de personas sin hogar ( Los Ángeles, Seattle, y San Diego). En febrero último, San Francisco fue objeto de una abundante cobertura noticiosa por su decisión de trasladar mendigos a un refugio en el Mission District antes de celebrarse el Super Bowl. Seattle, por su parte, está siendo sometida a críticas internas por echar a la basura las pertenencias personales de los mendigos durante “limpiezas” acometidas en la ciudad, las cuales empezaron a aumentar a fines del último año.

Campamentos de mendigos alineados paralelamente a una calle que da al ed...
Campamentos de mendigos alineados paralelamente a una calle que da al edificio de apartamentos más alto de San Diego

Por su parte, Dreher, quien ganó un caso contra la ciudad en 2011 -después de que la policía arrojara a un hombre al suelo cuando este trataba de intervenir en el interrogatorio a una mujer sin hogar-, no piensa que exista un plan, a escala de toda la ciudad, para expulsar a su población desamparada. Pero, cuando piensa en una ciudad como San Francisco, sostiene que allá los funcionarios al menos fueron lo bastante sensatos para comunicar a la población lo que iban haciendo de antemano.

“[San Diego] pudo perfectamente haber aprovechado esta oportunidad para decir ‘Miren, no somos unos desalmados, queremos ayudar. Durante el Juego de las Estrellas vamos a habilitar instalaciones temporales de manera que la gente sin hogar pueda darse una ducha, comer y tener donde guarecerse’”.

publicidad

“En cambio, aparece un tipo que envía un correo electrónico diciendo: ‘OK., queremos parecer malos’”, añade Dreher, refiriéndose a los mensajes sobre la siembra de rocas.

Para Daniel Buendía, de 56 años, un mendigo que se enteró de esos volantes verdes porque estaban pegados enfrente del cuadrado de hormigón donde duerme, ninguno de los esfuerzos de la ciudad, coordinados o no, lo sacarán a tiempo del centro de San Diego, o siquiera de sus calles. “Después de que limpien”, dice Buendía, sentado sobre el piso enfrente de su toldo azul, “volveremos”.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad