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No es la primera vez que Houston es víctima de inundaciones. Esta imagen es de 2015.

El Programa Nacional de Seguros para Inundaciones es un desastre

El Programa Nacional de Seguros para Inundaciones es un desastre

Luego de que la tormenta Harvey deje Estados Unidos, los afectados deberán utilizar sus seguros subvencionados por el estado. Sin embargo, este programa está en graves problemas.

No es la primera vez que Houston es víctima de inundaciones. Esta imagen...
No es la primera vez que Houston es víctima de inundaciones. Esta imagen es de 2015.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Mother Jones. Se reproduce aquí como parte del proyecto Climate Desk.

Harvey ha avanzado por Texas trayendo lluvias torrenciales e inundaciones que han implicado al menos ocho muertes y 30,000 personas han debido acudir a refugios. Una vez que haya pasado la tormenta y los residentes comiencen las labores de limpieza, es probable que los afectados utilicen un programa federal para hacer reclamaciones de seguros. El Programa Nacional de Seguros para Inundaciones (NFIP), creado en 1968 y administrado por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), es una iniciativa federal diseñada para ayudar a las personas en áreas propensas a las inundaciones a obtener seguros para sus propiedades a precios muy reducidos. Así lo explicó Mother Jones en 2013:

Hoy en día, la Asociación de Aseguradoras de Propiedades y Accidentes de Estados Unidos estima que los propietarios cubiertos por el seguro federal contra inundaciones pagan sólo la mitad de los 'verdaderos costos del riesgo' para asegurar sus propiedades. En las zonas de más alto riesgo, pagan sólo una tercera parte.

Pero una serie de desastres ya tienen al NFIP en graves apuros financieros. El huracán Katrina y la supertormenta Sandy devastaron el presupuesto del programa de seguros contra inundaciones y hoy el programa tiene una deuda de aproximadamente 24,000 millones de dólares. Conforme el cambio climático alimenta el aumento de los desastres, las tormentas de estas magnitudes pueden volverse habituales.

"Hay un 50% de posibilidades que dentro de un período de diez años el NFIP volverá a experimentar pérdidas de la magnitud de las ocurridas durante el huracán Sandy", escribió recientemente en un blog Roy Wright, director del NFIP.

Aparte de las preocupaciones financieras, hay también otros problemas. El programa alienta a las personas a construir y permanecer en áreas que se inundan constantemente. No hay ningún incentivo para abandonar estos lugares porque los subsidios de los contribuyentes reconstruyen hogares y edificios, incluso aunque esas estructuras se han inundado varias veces.

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Los intentos de reformar el NFIP no han tenido éxito y han sido repetidamente recibidos con reacciones negativas. En 2012, la representante Maxine Waters, demócrata de California, y Judy Biggert, representante republicana de Illinois, introdujeron la Ley Biggert-Waters, un proyecto que aumentaría las tasas para las propiedades comerciales en las zonas de inundación especiales y para propiedades que experimentan repetidas inundaciones. Estos aumentos propuestos habrían dado lugar a un enorme repunte en las primas. Según un estudio de RAND Corporation del año 2013, las primas en zonas proclives a sufrir inundaciones en la Ciudad de Nueva York habrían aumentado de 5,000 a 10,000 dólares al año. Incluso la representante Waters se indignó cuando recibió las cifras y fue parte de un esfuerzo bipartidista para la elaboración de un proyecto de ley que garantizara que las primas no aumentaran de repente. En el año 2014, el congreso aprobó la Ley de Accesibilidad al Seguro contra Inundaciones para Propietarios de Viviendas, la cual retrasó las reformas Biggert-Waters durante dos años. Hoy en día, las primas ya han comenzado a aumentar.

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La actual propuesta de la Casa Blanca para el programa sin dudas provocaría más dificultades financieras. Como parte de decidir qué áreas son más riesgosas, la FEMA crea mapas de inundación, pero muchos de ellos están desactualizados. Previamente se habían asignado fondos para actualizarlos, pero la propuesta de presupuesto de Trump para el 2018 incluía un recorte de 190 millones de dólares a esta iniciativa. Sin ese dinero, la FEMA se vería obligada a buscar dinero en otro lugar para financiar el mapeo.

Aparte de la solvencia financiera, el NFIP debe recibir otra autorización para el 30 de septiembre. Si se deja pasar ese plazo, se provocará un caos para aquellos que intentan comprar seguros, de modo que el congreso debe balancear el aumento de las tarifas para que el programa sea financieramente sólido y al mismo tiempo debe garantizar que el seguro contra inundaciones siga siendo asequible, todo esto en medio de la temporada de huracanes de 2017.

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